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Niki Lauda y el "egocentrismo" de Hamilton y Rosberg pasando por el de Alonso
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SUS PILOTOS, "EGOCÉNTRICOS BASTARDOS"

Niki Lauda y el "egocentrismo" de Hamilton y Rosberg pasando por el de Alonso

El responsable de Mercedes justificaba el egoísmo competitivo de sus pilotos como la única forma de sobrevivir y ganar en la jungla de la Fórmula 1

Foto: Niki Lauda en los entrenamientos de pretemporada celebrados en Jerez (Reuters).
Niki Lauda en los entrenamientos de pretemporada celebrados en Jerez (Reuters).

“Seguro, Hamilton pilotará de forma segura. Estos chicos… les llamo egocéntricos bastardos y esta es la única manera de ganar un campeonato, la forma más antigua”. Niki Lauda garantiza jugosas declaraciones después de cada gran premio. Si en Malasia fue contundente tras la derrota de su equipo ante Ferrari, también intervino en la polémica entre Rosberg y Hamilton en China.

En pocos días, el austríaco nos ofrecía acepciones diferentes sobre ese egocentrismo que, se supone, debe integrar el paquete imprescindible de todo gran campeón. La semana anterior había calificado a Alonso también como “egocéntrico” aunque con la cualificación extra de “oscuro y malhumorado”. En el primer caso, para explicar comprensivamente el espíritu y comportamiento de sus pilotos. En el segundo, en un sentido diferente.

Wolff: “No tenemos ya la ventaja del pasado año”

Niki Lauda siempre se distinguió por su capacidad para ir al grano, sin tapujos y sin diplomacia. Una condición de agradecer en la asfixiante corrección política de la Fórmula 1. “Nico hace lo mismo que Lewis y Lewis, lo mismo que Nico si la mierda llega al ventilador”, apuntaba gráficamente en referencia a Rosberg y sus acusaciones de que el lento ritmo de carrera de Hamilton buscaba dejarle a los pies del ‘Cavallino’ de Ferrari y Vettel. “Estoy totalmente de acuerdo. Así son las cosas, por lo tanto competimos. No hay amistad fuera, cuando corres tienes que luchar”.

Toto Wolff, uno de los responsables del equipo, justificaba de otra manera la situación tras un análisis más detenido de la carrera. Y no parece que sus pilotos pudieran luchar tan libremente como Lauda daba a entender. “Si en algún momento hay que interferir en ellos porque corremos el riesgo de perder una victoria lo haremos”, explicaba Wolff. Su equipo afronta un escenario diferente ante la más estrecha oposición de Ferrari: “No tenemos ya la ventaja del pasado año donde podemos dejarles que se ataquen el uno al otro hasta el final, necesitamos mantener las diferencias entre ellos. Podría haber llegado un punto en el que hubiéramos tenido que ser muy firmes en la radio para decir lo que hacía falta y no arriesgar el resultado de la carrera”.

El valor del egocentrismo en un equipo

Lauda aludía, con buen criterio, al espíritu competitivo extremo de todo campeón. Aunque su locuacidad aplicaba otro rasero a Fernando Alonso al tildarle también de “egocéntrico”. Al margen de la elegancia que supone aprovechar los actuales momentos de Alonso y McLaren para emitir sus críticas, sorprendía que Lauda no recordara que ese egocentrismo genético de los grandes es pura selección natural.

Un piloto tiene que intentar movilizar la dirección (ejecutiva y técnica) de la escuadra en su beneficio además de comer la tostada al propio compañero. Lauda podría recordar su apoyo a la continuidad de Clay Regazzoni en Ferrari, consciente de que el suizo no era rival para él en la Scuderia, las maniobras contra Carlos Reuteman cuando éste llegó a Ferrari, su despedida a la francesa en Brabham hastiado de la Fórmula 1 y sorprendido por la competitividad del joven Nelson Piquet o sus maniobras en McLaren al comprobar que un joven Alain Prost venía pisando fuerte. A lo mejor Lauda esperaba que cuando Montezemolo fichó a Raikkonen para ajustar el liderazgo del español en el equipo, Alonso debía haber extendido un camino de rosas a los pies del finlandés, que no pegaba palo al agua con el simulador y remoloneaba con los actos promocionales del equipo.

“Dadme un piloto insatisfecho y...”

“Alonso tiene un toque negativo. El año pasado según acababa una carrera, empezaba a criticar: que esto o lo otro no iba bien, que había un problema, que no hemos ganado”. Cuestionaba Lauda sobre el español: “¿Cómo se puede levantar la moral de una escudería si su piloto habla más cada vez que puede?”, seguía Lauda, con los bemoles suficientes para decirle a Enzo Ferrari a la cara que su monoplaza era “una mierda” con Piero Ferrari como testigo (“No puedo traducir eso”). El mismo, ya como responsable de otro equipo, que se atrevía a declarar públicamente el pasado año que el F14T de un rival era un coche de “mierda”, de lo que luego tuvo que disculparse públicamente. Pero el piloto de Ferrari no podía decir nada del auténtico 'botijo' que tenía entre manos cuando era preguntado sesión tras sesión por su rendimiento.

“Les llamo egocéntricos bastardos, por así decirlo, y esta es la única manera de ganar un campeonato, la forma más antigua”. “Dadme un piloto satisfecho y os enseñaré un piloto perdedor”, sentenciaba brillantemente Ron Dennis en otra forma, pero con el mismo fondo. Tras cinco años sin títulos en Ferrari, Niki Lauda no podría nunca ponerse en la piel de Fernando Alonso. Nunca vivió una racha semejante en la Scuderia. Ni en ningún otro equipo.

“Seguro, Hamilton pilotará de forma segura. Estos chicos… les llamo egocéntricos bastardos y esta es la única manera de ganar un campeonato, la forma más antigua”. Niki Lauda garantiza jugosas declaraciones después de cada gran premio. Si en Malasia fue contundente tras la derrota de su equipo ante Ferrari, también intervino en la polémica entre Rosberg y Hamilton en China.

Toto Wolff Alain Prost Fernando Alonso Lewis Hamilton
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