gran posición de parrilla y puntos en el debut

El debut de Sainz: "Si te puede la presión... ¿Cómo quieres llegar a la Fórmula 1?"

El piloto de Toro Rosso firmó un debut muy completo durante los tres días del formato de un Gran Premio. En el seno del equipo italiano se presenta un gran duelo en 2015 con Max Verstappen

Foto: Carlos Sainz, antes de disputar el GP de Australia (Reuters).
Carlos Sainz, antes de disputar el GP de Australia (Reuters).

El jovencísimo piloto no podía reprimir las lágrimas, alegando llegar a su límite. “¿Presión, no puedes con la presión?", le reprochaba el padre, "¿si no puedes ahora, como será si quieres llegar a la Fórmula 1? ¿Cómo crees que puedes vencer a los grandes? ¿Cómo crees que tuve que luchar con los Kankkunen, Biasion, Burns, McRae y toda esa gente? ¿Cómo vas a aguantar la presión en la Fórmula 1 si no la puedes aguantar ahora?”.

Las palabras no son literales, pero sí muy similares, como real fue la escena y el mensaje. El padre intentaba aleccionar al cachorro de piloto para la jungla de la competición. Ante su debut en la Fórmula 1, Carlos Sainz demostró haber asimilado las primeras líneas de aquella lección.

"¿Comorrr?" ¿Cuarto y sexto en la primera sesión?

Toro Rosso arrancaba por segunda vez en su trayectoria con dos pilotos sin experiencia previa en la disciplina. Para más inri, con la edad media más tierna en toda la historia de la Fórmula 1. “Tengo ganas de que empiece la nueva temporada con Carlos y Max, porque, simplemente, creo que van a hacer un gran trabajo”, explicaba en febrero Franz Tost, responsable del equipo. El Gran Premio de Australia era el primer asalto.

Sainz se enfrenta a un piloto de trayectoria única. Helmut Marko y los suyos llevan rastreando desde el 2000 a las mejores promesas del mundo. Y cuando señala  “al nuevo Ayrton Senna”, algo tendrá el agua cuando la bendicen con Max Verstappen. Por ello, el duelo entre el español y el holandés en 2015 será uno de los grandes alicientes de la temporada. No defraudaron en Melbourne. Carlos Sainz no se mide a un cualquiera. De momento, le cogió la medida.

Mucho simulador, sí, pero nada de asfalto real. Ninguno de los dos conocía el resbaladizo trazado australiano, incluso peor el viernes cuando los monoplazas aún no han pasado la escoba. Para empezar, cuarto mejor tiempo en la primera sesión. "¿Comorrrr?" Por delante de Verstappen. Ojo, el holandés a solo 53 milésimas, sexto. Segundos libres del viernes, 1.3 a favor del español, aunque aquel sufría una avería mecánica. Sábado, primera sesión: solo 83 milésimas a favor de Sainz… Noveno y undécimo respectivamente. Si había presión, ambos pilotos la manejaban admirablemente.

"El temple, cuenta bastante..."

Es uno de los momentos más intensos y delicados en un debut. Uso perfecto del neumático, una sola vuelta lanzada y dos juegos de gomas… El español no acababa de despegar en el Q1 y cometió un error en la misma frenada que en los entrenamientos libres. Podían haberle empezado a ‘temblar las piernas’. No perdió la compostura. Sonando la campana se metió séptimo en el Q2, in extremis.

Q2. Verstappen bajaba en su última vuelta casi tres décimas su mejor crono anterior. Sainz estaba dentro ya del Q3, aunque perdía terreno en los compases finales de la sesión. La presión estaba ahora en la esquina de Verstappen y... “perdí el pico, y en esa curva (la 4) tienes mucho sobreviraje, intenté atacar, me fui hacia el exterior, tuve un gran latigazo de atrás, los neumáticos se calentaron demasiado y se terminó la vuelta"… 

Aquel trompo pudo descolocar a Sainz. “He encontrado un poco de tiempo en cada set de neumático".  Algo nada fácil para un debutante que podía colarse en un Q3 en su primera carrera.  Acabo octavo. "El trabajo, para llegar aquí, a la Fórmula 1, hay que trabajar mucho, es lo que llevo haciendo todo el invierno, y todos estos días aquí en Melbourne”. La otra clave es intrínseca. “Y luego, el temple cuenta bastante, tienes que estar muy calmado porque cualquier error te deja fuera y con la velocidad de estos coches, cualquier error lo pagas caro".

La gestión de una carrera complicada

La salida es otro momento crucial para un debutante. Un sueño imaginado y temido durante años, situado en una parrilla rodeado de pilotos a los que admirabas. Sainz incluso hubiera salido por delante de su ídolo Alonso ante la hecatombe de McLaren. Sin problema. Arrancó como un cohete. Tanto, que se comió a Raikkonen, enredado con Vettel en la primera curva. Alerón tocado. Quinta posición. A partir de aquí, la gestión de una carrera complicada.

Coche de seguridad. El equipo se equivoca al no comunicarle el  necesario cambio del mapa de motor tras la bandera verde. Le pasan hasta por encima. Entrada en boxes tras un primer relevo (“Strong stint” decía el equipo). Casi treinta y siete segundos para cambiar un neumático. Ni en las 24 Horas de Le Mans. Luego, maniatado para ahorrar combustible hasta final de carrera. El equipo le pide los puntos. Un chasis magnífico, sí, pero un propulsor – el Renault- con el mayor consumo de todos… Banderazo final.  Primeros puntos en el debut… “A veces falla el equipo, a veces fallo yo”. Respuesta de veterano, para quien acababa de completar su primer gran premio.

"Dos diamantes en Red Bull"

 El año pasado a estas alturas, el holandés solo había competido en karts. De no ser por su avería mecánica, también Max Verstappen habría puntuado. Su padre tiró los cascos y salió enfurecido del box. “Con Max y Carlos tenemos otros dos diamantes en Red Bull”, comentaba en la pretemporada Franz Tost. “Creo que estarán muy igualados, uno podría tener a veces ventaja en los entrenamientos y el otro quizás ser más rápido en carrera pero, en prestaciones, ambos estarán bastante igualados”. De momento, ventaja para Sainz.

Carrera en la Fórmula Renault. Hungaroring. El hijo había hecho un mal papel, lo sabía, y así se lo reconoció a Helmut Marko en el informe que enviaba al austríaco tras cada prueba. La respuesta de éste fue muy dura. El padre la leyó: “Pues se ha quedado corto, tenía que haber sido todavía mucho más duro contigo… ”. Seguro que tras el debut en el Gran Premio de Australia, Carlos Sainz recibiría otras palabras de Helmut Marko. Pero también las de su padre fueron diferentes al terminar la carrera. “Soy muy exigente, pero esta vez tengo que darle un sobresaliente”. En su debut en la Fórmula 1, vaya si Carlos Sainz pudo con la presión.

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