NADIE SE HA MARCHADO COMO ALONSO

Alonso y Ferrari: “Dadme un piloto satisfecho y te mostraré a un perdedor”

Contratos vencidos, despidos, retiradas.... El caso de Fernando Alonso es único en la historia moderna de Ferrari, y un triste final para su aventura conjunta

Foto: Fernando Alonso, durante el Gran Premio de Japón (EFE)
Fernando Alonso, durante el Gran Premio de Japón (EFE)

Desde el pasado domingo, corre  la noticia/rumor en algunos sectores de la prensa foránea sobre una reunión entre Marco Mattiacci y Fernando Alonso tras el Gran Premio de Singapur que terminó con el español a cien y hasta con el recuerdo a los familiares de uno de los protagonistas hacia el otro…

Alonso dejará la Scuderia aunque se quiera extender la versión de que el botón de su despedida se pulsó en Ferrari, algo que resulta irrelevante a estas alturas. A riesgo de simplificarla, esta es la historia del mejor piloto de su generación, brutalmente competitivo, y consciente de la impotencia de  Ferrari para garantizarle una estructura ganadora en los dos o tres próximos años. Por primera vez en la historia de la Scuderia, su piloto le dice adiós con un contrato en vigor ante la falta de potencial ganador.

"Podía llegar al borde la paranoia..."

Es dogma eterno de este deporte que los grandes campeones se distinguirán siempre por perseguir obsesivamente la mejor opción técnica de competitividad. Idolatrado por su talento, volvemos al mítico Ayrton Senna como paradigma de implacable capacidad política y estratégica para subirse a la ola ganadora. “Ayrton tenía un diferente nivel de intensidad que no era fácil de manejar”, decía Ron Dennis del brasileño, pues “podía estar al borde de la paranoia y se sentía herido y traicionado si pensaba que no se le daba pleno apoyo al cien por cien”.

Si Marco Mattiaci no se encontraba cómodo con la presión de Alonso, podía también escuchar al propio Dennis respecto a Senna. “Era un gran desafío de gestión empresarial, pero uno que realmente disfruté, porque funcionaba en las dos direcciones, sabíamos que les dábamos los dos coches más rápidos de la parrilla (a Prost y Senna) y ellos también lo sabían, pero significaba que iba a haber dolor si no ganabas, y requería mucha diplomacia manejar todo”. Clavado para Ferrari ¿no? Pero Mattiacci acaba de llegar a la Fórmula 1, mientras que Dennis es capaz de tragarse sapos y culebras para recuperar a Alonso.

"Ok, ladrón bastardo, ¿cuánto quieres?”,

Cabría también recordar al propio Niki Lauda, por ejemplo. A diferencia de la famosa escena de la película ‘Rush’, el austríaco no humillaba a su Ferrari ante un mecánico, sino ante Piero, el hijo de Enzo. “Mr. Ferrari le pregunta qué piensa del coche”.“Es una mierda”, contestó el austríaco. “No puedo traducir esto”, le contestó Piero. “¿Por qué?", preguntó el piloto. “Porque le va a despedir, un Ferrari nunca es una mierda”.

El austríaco tenía clavada la actuación de Ferrari tras su accidente de 1976, cuando intentó evitar su retorno anticipado en Monza y jugó con la baza de Carlos Reutemann porque dudaba de su futuro. A falta de dos carreras para terminar el campeonato había logrado su segundo título y  dejó finalmente plantado al propio ‘Commendatore’. “No entendía cómo podía hacerle esto”, recordaba el propio piloto. “Ok, ladrón bastardo, ¿cuánto quieres?”, le preguntó Ferrari. “Nada, me voy, he firmado con Brabham”.  Pero Niki Lauda había terminado su contrato cuando se marchó.

Despedidos, para retirarse, o con contratos vencidos

Carlos Reutemann también dijo adiós al término de la temporada 78 tras un año poco competitivo con Ferrari y numerosas pugnas con su cúpula. Solo estuvo dos temporadas, su contrato también había expirado, y aceptó la oferta de Lotus. Cuando en 1980 se marchó durante la temporada Jody Scheckter, lo hizo para decir adiós a la Fórmula 1 después de conseguir su único título.

Alain Prost no terminó su segunda temporada con Ferrari y fue despedido en 1991 en medio de un caos político y deportivo tras sus comentarios sobre el ‘camión’ del 641. Su compañero de 1990, Nigel Mansell, dijo adiós teatralmente a Ferrari y también a la Fórmula 1 en el Gran Premio de Gran Bretaña, frustrado al ser desplazado por Prost en la pugna interna de Ferrari. Frank Williams tuvo que convencerle para que volviera a su equipo al año siguiente.

Rubens Barrichello pidió ser liberado de su contrato años más tarde, pero por su insatisfacción ante la posición de liderazgo de Michael Schumacher dentro del equipo. Cuando el alemán dejó Ferrari en 2006 lo hizo para retirarse, y tras una extraordinaria racha de éxitos que ya hubiera deseado para sí Fernando Alonso.

Una historia de triste final

"Creo que realmente Ferrari será mi último equipo, dejar Ferrari para cambiar es un paso atrás", declaraba el piloto español en 2010, "es más que un equipo y quiero acabar mi carrera aquí", declaraba entonces, y otras muchas ocasiones después. Que Alonso haya cambiado de opinión es la constatación de cinco años, cinco, de inferioridad técnica y frustraciones. Habrá quien considere la ambición de Alonso como egoísta o egocéntrica pero, ¿qué hubieran hecho Senna, Prost, Piquet, Schumacher y otros grandes de la historia?

Paradójicamente, este difícil contexto le ha convertido en el piloto mejor valorado de la parrilla al trascender el material que le ha ofrecido el equipo más mítico de la Fórmula 1. Por el contrario, Ferrari vive en una profunda reestructuración fruto de ese fracaso. Nadie se ha marchado nunca así de Ferrari, tras cinco años de permanencia, por propia voluntad y con contrato todavía en vigor.

“Dadme un piloto satisfecho, y te mostraré a un perdedor”, decía Ron Dennis sobre el carácter de los grandes campeones. En realidad, la de Alonso y Ferrari no deja de ser una triste historia. Porque el sueño de cualquier piloto es ganar un título mundial con Ferrari en la Fórmula 1. Seguro que, en lo más profundo, ambas partes compartirán semejante tristeza.

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