CON AQUEL COCHE COMENZARON SUS ÉXITOS

FW07, el 'pepino' que cambió para siempre la vida de Frank Williams y los suyos

Hoy Williams vive una resurrección tras una larga crisis, pero fue aquel monoplaza el artífice del salto a la la gloria y el comienzo de sus grandes éxitos

Foto: FW07, el 'pepino' que cambió para siempre la vida de Frank Williams y los suyos

Martes, 10 de abril de 1979. Después del Gran Premio de Estados Unidos, el joven equipo Williams se quedó en el Ontario Motor Speedway para probar el nuevo FW07. Alain Jones rodaba para comprobar que el monoplaza estaba en orden. Al poco, el australiano paró en boxes. “El coche es fantástico, nunca he probado nada igual, no importa si todavía está ‘verde’, hay que correr pronto con él, lo ganaremos todo”.

A mediados de los setenta, Frank Williams gestionaba su equipo desde una cabina telefónica de Reading. No había para mucho más. En 1977 se estableció como constructor. Al año siguiente corría con un solo monoplaza, su primer chasis y con Jones como piloto. Ese año, en un club de copas, Williams conoció a alguien relacionado con la familia real saudita. Salió la Fórmula 1, el viaje a Arabia Saudí, la familia de Bin Laden y otros patrocinadores de Oriente Medio, petróleo de por medio. Empezó a llegar el dinero y también aquella joya sobre ruedas que cambió la vida de Frank Williams para siempre.

Un 'pepino', pero todavía verde

“Cuando le conocí, no tenía ni idea de su talento”, explicaría después Williams respecto a Patrick Head, el ingeniero que también entró en el accionariado del equipo, y a quien dejó toda la parte técnica en sus manos. Fue el artífifice del FW07 Con más dinero y dos monoplazas ya para 1979 (Jones y Clay Regazzoni), tenían que diseñar un arma capaz de rivalizar con el famoso Lotus 79 de Colin Chapman

Head no entendía totalmente el ‘efecto suelo’, por lo que metió durante una semana su criatura en el túnel de viento del London Imperial College. Perfiló  un monoplaza de líneas sencillas, muy ligero, con monocasco de aluminio.

 

El equipo hizo caso a Alan Jones y el monoplaza debutó rápidamente. Ya en la primera carrera, en España, el australiano sintió que tenía un 'pepino' en las manos. Pero, efectivamente, el coche estaba 'verde', y rompió el cambio en la decimotercera vuelta. También quedó fuera de combate en la siguiente carrera (Bélgica) por temas eléctricos, pero había rodado en cabeza. Sin embargo, en Mónaco Regazzoni terminó segundo. Ganar era cuestión de tiempo.

"Habríamos ganado el campeonato"

Antes del Gran Premio de Gran Bretaña, el equipo llevó a cabo unos entrenamientos privados para madurar al FW07. “Descubrimos que los paneles de aluminio no encajaban bien en la zona del motor y había grandes pérdidas aerodinámicas. Hicimos unos nuevos para sellar bien la zona del propulsor y, de repente, Alain ganó un segundo por vuelta”, recordaría después Head. ¿Cuándo se gana un segundo de la noche a la mañana en la Fórmula 1 actual?

Llegó la cita británica. “El mejor tiempo era 1.13. Salió Alain e hizo 1.11.8. Fue su primera pole y también la nuestra. Yo estaba ahí, con el tablón de tiempos y todas las cabezas giraron hacia nosotros. De repente, el ‘gilipoyas’ Williams fue el hombre en quien todos se fijaban, fue increíble”. En carrera, Jones dominaba con veinte segundos de ventaja sobre Regazzoni hasta que falló la bomba de combustible  pero el suizo logró la primera victoria en la historia del equipo. El australiano ganó las siguientes tres carreras, una detrás de otra, y cayó también la de Montreal. “De haber sacado el coche antes, hubiéramos ganado aquel campeonato”, recordaba Head.

Ganador hasta el final

Pero en 1980 no se iba a escapar. Head afinó aerodinámicamente su máquina, el FW 07B. Generaba tanto ‘efecto suelo’ que  incluso podía prescindir  de los alerones delanteros. Llegó Carlos Reutemann al equipo. Con Jones como compañero, ambos eran como el agua y el aceite. Pero el australiano ganó cinco carreras y, Reutemann, la de Mónaco. Tras un dramático duelo en Montreal, Jones finalmente obtuvo su  único título. Y Williams, el primero de Constructores. Había comenzado su era.

En 1981 llegó el FW07C. Jones era el favorito. Se prohibieron aquel año las faldillas móviles que, situadas en los pontones, impedían que el aire se dispersara por la parte lateral inferior del monoplaza. Para compensar, hubo que endurecer las suspensiones de forma extraordinaria, hasta el punto que a los pilotos aquella temporada “se les caían las muelas”, quedaban revueltos por dentro, muchos con problemas vertebrales. Jones odiaba aquella sensación. En Monza anunció su retirada a final de año.

La lucha interna con Reutemann se agudizó cuando el argentino desobedeció las órdenes de equipo en Brasil. La mala fortuna dejó al australiano en la cuneta antes de tiempo. Pero, en su tercera temporada, el FW07 también permitió a Reutemann luchar por el título con Nelson Piquet, que perdió incomprensiblemente en la última carrera, en Las Vegas.  Ganó Jones, su último triunfo para Williams.

Toda la vida, un auténtico 'racer'

De 43 carreras disputadas con el FW07, se lograron 15 victorias con sus diferentes versiones. Fue el resorte que lanzó a la fama y a la gloria a Frank Williams y Patrick Head. Hoy, el equipo cuenta con 114 triunfos, 9 títulos de Constructores y 7 de pilotos. Todo empezó con aquel FW07.

El pasado domingo, tras el éxito de Williams en Austria, el fotógrafo español Miquel Liso inmortalizaba a un sonriente octogenario rodando con su silla de ruedas por el paddock, con su hija Claire -hoy dirige el equipo- sentada encima de sus piernas. Treinta años después de aquel FW07, parece que el equipo británico resucita otra vez ¿Sigue o no siendo Frank Williams un verdadero y auténtico ‘racer’? Y seguro que con el FW07 en el fondo de su corazón.

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