SU DEBUT CON EL LOTUS RENAULT

El día que María de Villota demostró que sabía llevar un Fórmula 1

Al conocer a María de Villota, Bernie Ecclestone se convenció del proyecto de María de Villota, y la ayudó a conseguir su primer test con el equipo británico

Foto: Fotografía de archivo de María de Villota (I.C.)
Fotografía de archivo de María de Villota (I.C.)

La primera reunión con María de Villota y su familia duró más de tres horas. Ella se había mantenido en un discreto segundo plano, pero se acercó con esa sonrisa que iluminaba cualquier estancia, y me dijo: “Yo quiero ser piloto de Fórmula 1”. María llegó hasta donde llegó porque ella y su familia hicieron las cosas bien. No les regalaron nada.

Esta es la historia de cómo María de Villota se ganó el respeto de Bernie Ecclestone y del equipo Lotus. Porque en su primer día a bordo de un Fórmula 1, como piloto dejó el pabellón muy alto. Como mujer, llegó hasta el cielo.

Es muy común en las personas que son de otra pasta el cumplir un sueño que a los ojos de los demás es un delirio. Que una mujer llegara a la  Formula 1 exigía algo más que trabajo y suerte. Hacían falta aliados, y María lo encontró en Bernie Ecclestone. Contrariamente a lo que muchos piensan, Bernie no tenía especial interés en llevar a una mujer en la Fórmula 1, rechazaba cualquier intento de montar circos. Pero cuando vio la convicción de María cambió de opinión

El día que nos reunimos con él, María llevaba una chaqueta azul llena de estrellas. La estrella de María, siempre la estrella. Le contó a Bernie sus planes. Sin saber por dónde saldría, en un momento de la reunión Bernie le dijo a Lucy, una de sus asistentes: “Tell them to come” (diles que vengan). No entendíamos nada.

Al cabo de unos minutos apareció en el camión el team principal de Lotus Renault, Eric Boullier. Hablaron un momento a solas y, al terminar, Bernie le dijo a Eric, mirándonos a nosotros: “Quiero que les hagas un test”. Eric abandonó el camión y Bernie nos dijo: “Os van a hacer un test porque yo se lo pido”. Nos insistió mucho en enfocarlo profesionalmente. Sería secreto. No se trataba de demostrar la valía de María como piloto, eso estaba fuera de duda, sino de ver si era capaz de aguantar física y mentalmente un Formula 1. ¡María iba a hacer un test de F1 a los mandos de un Renault!

Había que prepararse a tope. En la parte física empezó a trabajar con Gerry Convy, que se convirtió en pilar fundamental. Como alumna aventajada, siguió todas y cada una de las pautas que Gerry le marcó. Sus ejercicios eran mucho más exigentes de lo que un piloto profesional está acostumbrado a hacer. La primera parte del test eran pruebas físicas. María, exigente consigo misma como nadie, no quería aprobar el examen. Quería sacar buena nota.

Paralelamente se diseñó un plan de entrenamiento rodando con diferentes coches. Aquí jugó un papel fundamental Emilio junior, el hermano de María. El entrenamiento incluía desde simulador hasta rodar en GP2. María tenía que buscar dónde estaban sus límites.

Boullier, siempre elegante y sincero, me llamó y me pidió ayuda con los costes del test. Era difícil contar con patrocinadores porque iba a ser secreto. De nuevo los amigos, los que nunca fallan, volvieron a estar ahí. Tanto la revista ¡Hola! como Heliocare entendieron bien que se trataba de una oportunidad única y apoyaron a María.

Por fin llegó el día de las pruebas físicas, el 21 de julio de 2011, en el Centro de Alto Rendimiento (HPC) en Enstone. María se hizo también el asiento y se puso por primera vez el mono de Lotus Renault. El equipo se volcó con ella. Fueron suaves en las formas, eran conscientes de la tensión, pero no se lo pusieron fácil. El test fue duro, muy duro, y pasó las pruebas con notable alto. María estaba físicamente en mejores condiciones que algunos pilotos de la actual parrilla de Fórmula 1.

El 1 de agosto, María, Emilio y yo acudimos a Paul Ricard para llevar a cabo el test. El equipo puso a su disposición los coches que quisiera para poder conocer bien el circuito. Por fin llegó el día clave, el 3 de agosto de 2011. Todo fue amabilidad, profesionalidad y sentido común. Primero rodó Grosjean para que pudiera ayudar con su telemetría. Luego le tocó a María. Ayao Komatsu, ingeniero de Grosjean, llevó el test como un maestro. Iba mostrándole lo que tenía que hacer en cada momento, y María fue una alumna perfecta. Cuando se subió al coche y salió a pista la primera vez, parecía que llevara toda la vida en un Fórmula 1.

Antes de empezar el test, alguien del equipo se acercó y me dijo: “Antonio, esto va a acabar rápido. En el mejor de los casos, María aguantará una hora, esto es muy duro para una mujer. Además, al ser su primera vez en un Fórmula 1 se quedará a cinco o seis segundos de los tiempos de Romain”. Emilio y yo estábamos atentos a las pantallas, María iba mejorando tanda tras tanda. Incluso hubo dos juegos de neumáticos que no funcionaron bien, quién sabe si María podría haber mejorado algo más. Al final, fueron 300 kilómetros los que rodó. Se quedó a menos de dos segundos del mejor tiempo de Romain, y  terminó el test tan fresca físicamente que sorprendió a todos.

A los pocos días recibimos una oferta para María del equipo Lotus Renault GP como “official reserve driver” para la temporada 2012. Era la mejor prueba del respeto que su actuación había creado en Lotus. En la Fórmula 1 nadie regala nada. A mediados del mes de agosto de 2011 apareció en los medios por todo el mundo el test de María. El sueño se estaba cumpliendo.

Los que no vivieron esta historia tan cerca asocian a María al equipo Marussia, pero todo el mundo debería recordarla en aquella jornada de Paul Ricard, en un circuito de verdad, y en un test de verdad. Aquel día María supo que podría conseguir su sueño tarde o temprano. Aquel día se ganó el respeto de un equipo de Fórmula 1. Cuando este pasado fin de semana leíamos los tuits en su recuerdo de leyendas como Mario Andretti o Emerson Fittipaldi, al ver la reacción del mundo de la Fórmula 1, cuando veías su estrella en los cascos de Alonso y Vettel, sabes que María lo había conseguido.

Trabajó toda su vida para conseguir un sueño y lo alcanzó como se consiguen estos, transformándolos en objetivos, dando los pasos adecuados, y renunciando a muchas cosas. María de Villota es un ejemplo para todos, pero sobre todo, para las mujeres. Seguirá  siendo un testimonio, y su estrella nos seguirá iluminando. Descansa en paz, María.

Fórmula 1
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