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Raikkonen, el cómico por accidente más rápido del mundo
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LAS ANÉCDOTAS ANTE LAS CÁMARAS SON TAN FAMOSOS COMO SUS ADELANTAMIENTOS

Raikkonen, el cómico por accidente más rápido del mundo

"Estaba haciendo caca". Una frase para la historia de la Fórmula 1 pronunciada por un piloto parco en palabras. Kimi Raikkonen es un espectáculo dentro y

Foto: Raikkonen, el cómico por accidente más rápido del mundo
Raikkonen, el cómico por accidente más rápido del mundo

"Estaba haciendo caca". Una frase para la historia de la Fórmula 1 pronunciada por un piloto parco en palabras. Kimi Raikkonen es un espectáculo dentro y fuera de la pista. Su virtud al volante asombra y su repelús al micrófono y cámaras, en ocasiones, resulta cómico. Iceman está de vuelta con su fichaje por Lotus, lo que implica el regreso de uno de los deportistas mejor pagados del mundo: se fue cobrando 45 millones de dólares en 2009 y ahora se estima que ha regresado embolsándose unos 15 de Lotus.

Cuando abandonó la Fórmula 1 hace dos años, el Gran Circo no sólo se quedó sin el piloto 'más rico' de la parrilla, sino que perdió a un personaje peculiar y auténtico. Está hecho de una pasta dura, que le protege de las amenazas exteriores y evita que el finés adopte comportamientos ajenos a su voluntad. Por ejemplo, si justo antes del inicio de una carrera cae un chaparrón y Kimi considera que no hace falta estar en el monoplaza, Kimi se irá a su box a comer un helado y beberse una Coca Cola. Poco le importa que el resto de la parrilla esté atónita observándole desde la pista.

El finés de 32 años afirma que le hubiera gustado correr en la época de los 70, "nací en la época equivocada" porque así "mi vida hubiera sido más fácil". Su ídolo es la figura de un James Hunt que fumaba cigarrillos y estaba rodeado siempre de mujeres. Nadie le decía nada, al contrario que a Kimi. No es amigo de la prensa y por eso deben tener cuidado los redactores que le vean el jueves del primer gran premio del año porque les puede contestar: "Vuelve mañana, aún estoy de vacaciones", como hizo una vez. O, simplemente, no contestar.

Es el 'hombre de hielo', un apodo que se ha ganado por su inexpresividad ("está bien ganar, pero no soy el típico que da saltos y lo restriega en la cara de todos"), su apetito por los helados y por contestaciones 'secas' como las siguientes:

- ¿Qué le pareció su quinto puesto?

- "Un quinto puesto"

- ¿Qué le parece el nuevo circuito de Singapur?

- "Es estrecho en algunos lados y más ancho en otros. Depende de donde estés"

- ¿Tiene algún ritual con el casco como otros pilotos?

- "Lo limpio y así puedo ver mejor"

- ¿Por qué te perdiste la presentación hecha por Pelé? (En el homenaje a Schumacher)

- "Estaba haciendo caca"

Son sólo algunos ejemplos de contestaciones de alguien al que sólo le interesa llegar a un circuito, correr e irse a casa: "La Fórmula 1 sería un paraíso sin la prensa". Y en la prensa también incluye a los fotógrafos (quienes, por cierto, le han hecho más de un book).

A su perfil pasota hay que añadir una característica que reconoce: "Soy un poco perezoso a veces". Y a esa vagancia, a su vez, hay que sumar su falta de atención que le ha podido costar algún susto. "En una ocasión, a diez vueltas del final, casi me duermo. Me distraje y tomé la curva tres demasiado abierto".

Pero fue su 'alergia' al esfuerzo físico lo que le situó donde hoy está. "Dejé de jugar al hockey sobre hielo porque había que madrugar mucho para ir a entrenar". Desde entonces, Kimi se sentó en un coche, pisó un acelerador y dejó con la boca abierta al mundo del motor. En 2011 todavía le preocupa el tema físico y en sus primeras palabras como piloto de Lotus Renault ha asegurado que lo que más le costará será entrenar el cuello.

Durante el invierno de 2009-2010, en Maranello se despidieron del finlandés y recibieron a Fernando Alonso prácticamente a la vez. Pronto salieron voces de los trabajadores diciendo que estaban estupefactos al ver la cantidad de días que se pasaba por allí el asturiano y el interés que ponía en la construcción del vehículo. Eso no iba con Kimi… como tampoco "ir a una academia y aprender italiano" por mucho que hubiese fichado por Ferrari tres años atrás.

Dos décimos puestos en la carretera

Al margen de su personalidad fuera del cockpit, su talento en la conducción le ha permitido hacer frente a su pereza, despistes o el ser el piloto que menos se prepare físicamente de toda la parrilla. Gracias a sus manos ha sobrevivido dignamente al mundial de rallies durante dos años, con sendos décimos puestos en la clasificación y varios accidentes (este martes dijo que de la F1 echaba de menos las escapatorias), haciéndolo mejor en las pruebas que transcurrían por asfalto.

No obstante, donde ha explotado ese don ha sido en los circuitos y a bordo de un monoplaza (también probó la NASCAR y no le fue bien). En sus nueve temporadas en Fórmula 1 ha logrado un Mundial (2007). Se ha subido al podio en 62 ocasiones, lo que supone un 40% de sus participaciones, entre las que destacan sus 11 victorias. Se marchó porque en Ferrari prefirieron a Alonso, en McLaren a Button y en Mercedes apostaron por la 'germanización'. Ahora Kimi regresa a la F1 gracias al equipo que hace un año criticó: el rubio platino salió al paso de unos rumores que le situaban conduciendo en 2011 un Renault y, además, acusó a la marca francesa de aprovecharse de su nombre para beneficiarse comercialmente.

No ha perdido la pólvora pero, a partir de ahora, que siga hablando en la pista.

"Estaba haciendo caca". Una frase para la historia de la Fórmula 1 pronunciada por un piloto parco en palabras. Kimi Raikkonen es un espectáculo dentro y fuera de la pista. Su virtud al volante asombra y su repelús al micrófono y cámaras, en ocasiones, resulta cómico. Iceman está de vuelta con su fichaje por Lotus, lo que implica el regreso de uno de los deportistas mejor pagados del mundo: se fue cobrando 45 millones de dólares en 2009 y ahora se estima que ha regresado embolsándose unos 15 de Lotus.

Kimi Raikkonen