MÁS ACTIVIDADES PARA LLEGAR A MÁS AFICIONADOS

La Molina: cómo innovar en el mundo de la nieve a sólo dos horas de Barcelona

Es un clásico del Pirineo catalán, fue la primera estación que puso un remonte mecánico en España y sigue innovando a diario para superar la crisis

Foto: Vista general de la base de La Molina, a 1700 metros
Vista general de la base de La Molina, a 1700 metros
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Hay muchas estaciones de esquí en España (además de las que están situadas en Andorra o en la vecina Francia), pero pocas disponen de las actividades que proponen en La Molina: a las raquetas, los toboganes, las motos de nieve y los descensos nocturnos que se ofrecen en muchas estaciones se suman aquí los circuitos de conducción en vehículos 4x4, parques de aventura y tirolinas, recorridos en Segway y, por si fuera poco, buceo bajo hielo. ¿Quién da más?

Es el mayor ejemplo de cómo La Molina se está convirtiendo en una de las estaciones punteras de nuestro país. Innovar o morir. La cercanía de Barcelona, apenas a 150 kilómetros (menos de dos horas de viaje, aunque haya que pagar 15 euros por trayecto en peajes), convierte a la Ciudad Condal en el mar perfecto en el que pescar esquiadores y no quieren desaprovechar la oportunidad. ¿Que está de moda el 'Freestyle'? Pues preparamos un forfait de temporada que también sea válido para las estaciones de Vall de Núria y Port Ainé y, además, se añade una nueva área Freeride en la zona de Puigllançada. ¿Que no dejan de crecer los snowboarders? Pues se remodela el 'Snowpark Alabau' y se añade un Boardercross fijo.

La Molina

Pero La Molina es, después de todo, una magnífica estación de esquí. Más de 60 kilómetros esquiables divididos en 53 pistas, 13 de ellas verdes, lo que da ejemplo del tipo de público al que va dirigida: el novato es bienvenido y en la Pista Llarga encontrará el lugar perfecto para aprender. Después, cuando supere los primeros obstáculos, tendrá 16 pistas azules para perfeccionar (podrá subir la famosa Volta Muntanya Sagrada) antes de pasar a las 17 rojas existentes para los más avezados y las 7 negras por las que bajan los expertos.

Los que conocen bien la estación y dominan el blanco elemento suelen dirigir sus pasos hacia la zona de Alabaus, donde se reúnen la mayor parte de las pistas rojas y negras. Allí podrán disfrutar de la propia pista Alabau, pero también de Pastors y Clot de l'Hospital y de Els Coms, una de las más complicadas de bajar. Haciendo un recorrido de izquierda a derecha, muy cerca de la zona chill-out de Costa Rasa, están las pistas del Estadi, una roja que se convierte en peligrosa por la cantidad de hielo que se suele acumular y que puede dar más de un disgusto, y Nevera, una negra que muchos catalogan como la más difícil de la estación. Hay que tener cuidado con ellas.

Pero la parte más atractiva se encuentra al otro lado de la estación, en la conocida como zona de Niu de L'Áliga, a más de 2500 metros de altura. Los asiduos de La Molina suben directamente a esta zona para lanzarse por Comabella y La Coma, dos rojas que enlazan a continuación con tres pistas negras de órdago: Isards, Barcelona y Els Cingles. Y si los aficionados aún necesitan más nieve, La Molina y su estación vecina de Masella han creado el forfait Alp2500, por el que podrán esquiar en las dos estaciones pagando sólo tres euros más al día. Más de 130 kilómetros esquiables al alcance de la mano.

Ayudando al esquiador a practicar su deporte favorito

Un snowboarder, en acción en La Molina
Un snowboarder, en acción en La Molina
En época de vacas flacas, echar una mano a los aficionados nunca está de más. Eso es lo que han pensado en La Molina, que han puesto en marcha dos iniciativas para atraer a los esquiadores a un precio ajustado. El 'Ski Tren' te transporta a diario desde las principales estaciones de Barcelona hasta la estación por 41 euros, con el forfait incluido (31 euros para los niños hasta 11 años). El 'Ski Bus', por su parte, funciona los miércoles y sábados: entre semana el precio es de 34 euros y el fin de semana de 45. Incluye el transporte desde Barcelona, el forfait y, en este caso, también el seguro.

No está nada mal teniendo en cuenta que el forfait en taquilla cuesta 41 euros los fines de semana y 39 entre semana. Es decir, el transporte desde la Ciudad Condal es gratuito utilizando el 'Ski Tren' o el 'Ski Bus'. Una ayuda para que el desembolso sea menor que el esquiador agradece... como también la nueva señal WIFI que han instalado esta temporada y que, en principio, puede utilizarse por toda la estación, desde la base hasta la cota más alta a casi 2500 metros. No es extraño que La Molina sea sinónimo de innovación: ya fue la primera estación de España en instalar un remonte mecánico hace más de ochenta años, allá por 1943.

Poco après-ski, pero magnífica grastronomía

La Molina no es una estación con mucho ambiente. Apenas un par de pubs a pie de pista hace que el après-ski no sea equiparable al de otras estaciones como Formigal o Sierra Nevada. Sin embargo, una de las novedades de esta temporada pasa por renovar la zona de chill-out, situada junto a la cafetería de Costa Rasa a más de 2000 metros de altitud y con unas vistas privilegiadas. Por cierto, que la comida en las estaciones de esquí suele reducirse a bocatas y platos combinados, pero en la cafetería de El Bosc se puede comer una buena butifarra con un pan crujiente que hace las delicias de los que se toman un descanso a media mañana para reponer fuerzas.

Y si el après-ski no es lo mejor de La Molina, la gastronomía de la comarca de La Cerdanya es el lado opuesto. Cerca de la estación, la mejor opción es El Torb, un clásico que propone un menú de 15 euros y en el que destaca el 'trinxat', un plato típico catalán a base de col, patata y panceta. Muy cerca, en Prats y Sampsor, se encuentra La hípica, un clásico de la cocina de la zona especializado en carnes a la brasa. Siempre está a tope, así que es recomendable reservar en alguno de sus dos turnos: 13:30 o 15:30. Además, en Ger, está El rebost, donde la señora Xussa se ha hecho famosa con sus arroces, quesos a la plancha y cocina de temporada.

En Queixans, cerca de Alp, encontramos L'Estació, la antigua estación de tren ahora reconvertida en un restaurante famoso por su escalivada, sus canelones de montaña y el cordero asado. El Racó, en la localidad de Urus, es conocido por sus magníficas vistas al Parque Natural de Cadi-Moixeró y por su rica cocina catalana. Y pasando la frontera, en Font Romeu, se encuentra La Chaumière, un restaurante francés con muchas connotaciones de la cocina catalana y en la que los platos a base de setas son exquisitos.

Magnífica vista de una pista de La Molina
Magnífica vista de una pista de La Molina

Muchas opciones para no tener que madrugar el día de nieve

Casi pegado a las pistas está el hotel HG La Molina, una buena opción para dormir aunque no es precisamente barata. A unos 800 metros encontramos el Hotel Amoretes y el Hotel Solineu, pero la mejor opción calidad-precio nos lleva hasta Alp, a unos 8 kilómetros de la estación, donde encontramos el hotel La Roca. Sus precios varían entre los 30 y los 40 euros por persona y noche, pero a cambio tendrás una habitación espaciosa, el desayuno incluido y también el parking y la conexión wifi a internet. Un paquete muy completo.

Otras buenas opciones están a un par de kilómetros de la estación: ahí encontramos el Hotel Supermolina y, muy cerca, el Refugio Pere Carné, que es una gran opción ya que cuenta con habitaciones dobles a muy buen precio, pero también cuádruples y otra para grupos de hasta ocho personas. Los precios no llegan a los 60 euros por pareja, desayuno incluido. Un poco más alejado, a unos cinco kilómetros, hay dos bloques de apartamentos: los Guitart La Molina y los Grand Vall, que pueden servir en ambos casos si lo que buscamos es el alojamiento más económico.

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