El dominio de Tadej Pogacar en el ciclismo mundial empieza a generar debate, y voces autorizadas como la del exciclista Arnaud Démare no dudan en señalar una posible consecuencia inesperada: el aburrimiento del propio corredor. “Pogacar se aburre tanto que llega a la París-Roubaix sabiendo que no puede ganar. Necesita ponerse a prueba”, afirma con contundencia.
En los últimos años, el ciclista esloveno se ha consolidado como el gran favorito en prácticamente cualquier carrera en la que participa. Este dominio casi absoluto ha reducido la incertidumbre en muchas competiciones, especialmente en el Tour de Francia, donde su superioridad ha sido evidente. Según Démare, esta situación empieza incluso a afectar al interés del público.
El excorredor francés, en una entrevista para el programa Base Camp de RMC Sport, explicó que Pogacar busca nuevos desafíos para mantener la motivación. “El tipo se aburre tanto que se dice a sí mismo: ‘Voy a correr la París-Roubaix porque quiero retos’”, asegura, destacando la necesidad del esloveno de salir de su zona de confort.
A pesar de ello, Démare también reconoce el enorme mérito del ciclista, al que no duda en calificar como “el mejor ciclista de la historia”. Su participación en pruebas como la París-Roubaix, donde no parte como favorito, demuestra su ambición. “Es valiente; tiene la voluntad de venir, no tiene miedo”, subraya el francés.
Eso sí, incluso un corredor tan completo como Pogacar tiene puntos débiles. Según Démare, su principal carencia está en el esprint: “Le falta la pegada de un esprínter, si es que se puede decir que le falta”. Una limitación que quedó patente frente a rivales como Van Aert, que logró imponerse en la París-Roubaix.
Por último, Démare describe con claridad la sensación que provoca competir contra Pogacar: “Es tan fuerte que es fácil para él”. El francés explica que, incluso cuando el esloveno parece relajado en carrera, su superioridad es incuestionable. Una realidad que, según concluye, provoca frustración entre sus rivales, que en muchas ocasiones luchan únicamente por el segundo puesto mientras Pogacar sigue escribiendo su leyenda.
El dominio de Tadej Pogacar en el ciclismo mundial empieza a generar debate, y voces autorizadas como la del exciclista Arnaud Démare no dudan en señalar una posible consecuencia inesperada: el aburrimiento del propio corredor. “Pogacar se aburre tanto que llega a la París-Roubaix sabiendo que no puede ganar. Necesita ponerse a prueba”, afirma con contundencia.