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Tadej Pogačar gana su tercera De Ronde van Vlaanderen y ya quiere cazar caníbales
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Marcos Pereda

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Tadej Pogačar gana su tercera De Ronde van Vlaanderen y ya quiere cazar caníbales

El ciclista esloveno firmó una prueba histórica para imponerse a Mathieu Van Der Poel y Remco Evenepoel en el Tour de Flandes y sumar una nueva gesta en su carrera

Foto: El esloveno suma un triunfo histórico. (AFP7)
El esloveno suma un triunfo histórico. (AFP7)

Como si le hiciera falta más interés. A de Ronde van Vlaanderen, digo (Tour de Flandes si vieron ustedes el Tour de 1982, no me voy a enfadar). Como si hiciera falta. Porque de Ronde es uno de esos días que no necesitan previas, que no se nutren de "y sis", que no te los venden a colorines y videos para idiotas, no. De Ronde es, en primer lugar, una fiesta de Flandes, y, después, el mejor día (tres o cuatro arriba, tres o cuatro abajo) de toda la temporada en esto de las bicis. Monumento, que solo tenemos cinco (y en cinco queden, mis plegarias), fecha para señalar.

Todo. Pero es que, además, teníamos este 2026 menú para morros educaos. Siendo realistas... pues esto era entre el segundo mejor corredor de siempre en de Ronde (estadísticamente) y el tercer mejor corredor de siempre en de Ronde (estadísticamente), ambos superados, solo, por Fiorenzo Magni (que tiene historión, pero no hablamos hoy de facciosos). Así que entre Tadej Pogačar (dos victorias, un tercero en tres participaciones) y Mathieu van der Poel (tres victorias, tres pódiums, un cuarto como peor puesto). Ni Roger, ni Eddy, ni Cancellara o Boonen... Ellos dos.

Sumen que llevamos dos añucos sin otro ganador en Monumentos, sumen que suman lo que suman (once y ocho, respectivamente), sumen que aquí chocan como dos animales, como dos auténticos mitos de la misma naturaleza, y ya tenemos el quilombo. Vendido, para qué escribirles más. Pero es que hay más. Está el resurreccionado Wout van Aert, aunque yo confió poco en los resurreccionados, y menos por estas fechas. Y está, sobre todo, el debutante Remco Evenepoel, que tiene mentalidad, endurance y poco sentido común como para convertir cualquier salida de domingo en Balaklava.

Pogacar y Evenepoel debieron ser descalificados

Imagínate si tienes delante la opción de toda una de Ronde... Sumen a Pedersen, sumen al Burgos (mucho mérito su estancia, buen desempeño en la fuga tempranera), sumen paisanucos que aparecen por aquí, sumen a la legión de tíos con apellido impronunciable que nacieron a menos de treinta kilómetros de Kwaremont y... Maravilla. Ganazas. Maravilla. No defrauda.

Ah, que no se me pase... un montón de ciclistas, entre ellos Tadej y Remco Evenepoel, debieron ser descalificados antes de las doce, o así. Por saltarse un paso a nivel (o, concretamente, por cruzar un paso a nivel cuando las señales ya estaban encendidas). Poco que contar, el reglamento es clarísimo. Pensarte que iban a pegar esa limpia en el pelotón, y con tanta estrella, los mismos que permiten agarrarse a coches, hacer tras moto, coger bidoncillos durante diez minutos o avanzar de rebufo motorizado en rebufo motorizado era, sí, una quimera bien grande. Una quimera tan grande que igual no es cosa ni de chinar al lector, visto lo que vemos habitualmente. Pero dicho queda aquí, para que nadie piense que nos escondemos...

La carrera... pues como siempre, asunto ferrovial al margen. Escapada grandota, control de los buenos, Mathieu a cola de grupo... tónica estándar. Bueno, un Burgos coronando Oude Kwaremont, que es ahí quedan las teles, oigan. Luego hay acelerón grande cuando quedan cien kilómetros, que sirve para limpiar de gregarios el grupo (como si sirviesen para mucho los gregarios en Flandes desde hace lustrito y poco). Velocidad, nervios, tensiones. Caídas también, aunque menos que otras veces. Y acercarse a puntos de interés...

Por los muros... pues en cabeza los buenos. Tadej, van der Poel (tan despistado en sitios tibios, tan avispao en tramos calientes), Remco (que campeona o la caga mucho, pero jamás se esconde), un poco menos van Aert... En fin, que tampoco nos vamos a sorprender, avanza el asunto como avanzan estos asuntos. Ah, cae una tormenta guapa, que es lo suyo en Flandes por abril, pero es que llevamos unos añitos que... Importante para los adoquines, con todo, porque la técnica pudiera cobrar (aun más) importancia.

placeholder Tadej Pogacar, en acción. (AFP7)
Tadej Pogacar, en acción. (AFP7)

Otro apunte: todos los favoritos relevando, sin esconderse, a noventa de Oudenaarde. Para quienes añoran épocas no tan antiguas... recuerden lo que pasaba hace años, cuando algún dorsal acabado en "uno" asomaba morro en Monumentos solo para el sprint de noventa. Noventa metros, se entiende. Un apunte más... en el Kruisberg empieza Tadej su meneo de cada doce meses aquí (ejem), ese que consiste en pegar tirones durísimos por cada muro. Novedad: en el Kruisberg se pone a su vera Remco Evenepoel, ambos van unos metrucos codo con codo (Bartoli vs Vandenbroucke, you know), corona incluso antes. Detallitos.

El momento de Evenepoel

Lo dijimos más arriba, Remco podía ser el factor que faltase a esta edición para ser realmente legendaria. Porque Remco es un pitbull en un gallinero, es un bakaleta en una farmacia, es un toro bravo en un club social de Madrid. Sabes que va a enloquecer, sabes que tiene pocas opciones de salir indemne, pero sabes, también, que se va a llevar a muchos por delante. Sumen los nervios del debut, la misma tensión de los cruces flamencos, el autocontrol tipo "peli ochentera" que tiene Evenepoel y... Lo han criticado bastante este comienzo de año, porque no acaba de recuperar el golpe cuesta arriba (ese del Tour donde fue pódium, no olviden), pero Remco es una bendición para este deporte. Porque, en el tiempo de los campeones sin miedo, él tiene menos que nadie. Y está mucho más chiflao. Miren, si no, ese remar de hoy...

placeholder El belga Evenpoel, este curso. (EFE/Siu Wu)
El belga Evenpoel, este curso. (EFE/Siu Wu)

Lo del Oude Kwaremont es historia curiosa. Le dicen Oude aunque es más joven que el "Joven Kwaremont". Sucede que el Joven es un reasfaltado de carretera antigua, y ahora solo pareciera recta y poco, y tiene arcenes anchísimos y, en general, poco que contarles. Así que los flamencos, muy suyos, buscaron algo que dignificase el tema, y encontraron un camino que sube durante dos kilómetros hasta casi el mismo lugar que ese Oude no Oude. Y, esta vez, con adoquines. Entre la cima de uno y la cima del otro hay treinta y siete metros, o así, para tirarse fotucas y coger aire. Es, seguramente, el más bello de los bergs, el que permite más movimiento "inteligente" (aquí puedes pensar, aquí puedes hacer cosas que no sean descargas de láctico y acojone), el que suele decidir Monumentos. Maravilla. También está llenito de carpas donde la gente paga mucho para beber mucho y sentirse distintos a los que no pagan mucho para beber mucho. Ya saben. Sic transit gloria etcétera...

Y allí decide, como decide siempre, apostar por todo Tadej. Con un ataque antes de llegar al pueblo, en la zona más dura, uno mantenido por el falso llano tras cruzar casas. Sale, a su rueda, Wout van Aert (suena a explosión), remonta Mathieu, que rodaba con Luis Pasamontes. Cerquita, Remco y Pedersen, pero un cerquita más cerquita en el caso de Evenepoel, y mucho menos cerquita para el danés. Coronan Oude Kwaremont Tadej, van der Poel, Remco y van Aert (a cuatro segundines que son un mundo, que no son nada, que son un mundo), porque este ciclismo de hoy tiene guión de Richard Donner...

Ahora rememos y suframos. Quedan cincuenta y cinco kilómetros hasta la meta. (Más bombas de Pogačar). Y se viene el Paterberg. El Paterberg tiene varias características que lo hacen temible... Llega apenas a cinco kilometrucos del Oude Kwaremont, es una recta infernal con pendientes imposibles, gasta adoquín malo de cojones, la empieza completamente quieto por cruce de escuadra a derechas. Así que el Paterberg quizá sea, a día de hoy, una de las manifestaciones óptimas del dolor deportivo. A cambio vas viendo una granja con alpacas preciosérrimas, alpacas de todos los colores, alpacas tranquilas y suaves como el lunes después de Roubaix. Dios aprieta pero no ahoga.

La guerra definitiva

Y en el Paterberg... pues bomba de Tadej, Evenepoel que enseña la rueda, que se queda clavado, que no puede, que se descuelga cuatro segundines (y son solo cuatro segundines, que son un mundo, que no son nada, que son un mundo), van der Poel remonta, coronan los dos juntos. Insisto, los dos currículums más acojonantes (asterisquín de Magni) de Flandes. Y solos. Dentro de este Mathieu vs Tadej, dentro de esta Guerra de Todas las Guerras, esto de Flandes es la Gran Batalla en Terreno Enemigo (aunque no tan enemigo como lo de Arenberg, ojo, que ya llegaremos).

Vuelvo a escribirlo... disfruten, porque es un guion de cine. Dicen que si el Koppenberg lo descubrió Walter Godefroot. Un entrenamiento loquísimo, uno de esos días que dices “a ver este cruce dónde lleva”. Y vaya si lleva. Dicen que era 1970, y que Godefroot, pícaro, habló con los organizadores de De Ronde. "Conozco algo que os va a gustar, pero solo os lo cuento tras retirarme... no tengo ninguna intención de pasarlo en carrera". El Koppenberg debuta en 1976, Godefroot abandona Flandria por 1975 (aunque sigue unos añucos en IJsboerke, con nivel relajado). Así que estrenamos por 1976, y solo un año para entrar en la leyenda de todas las leyendas, aquella de Ronde con Merckx atacando desde su casa, Roger y Maertens persiguiendo, Freddy que vende su victoria porque le dicen descalificado, y luego lo readmiten, y tal. En fin, ya saben. Subió Eddy, el Koppenberg, con la bici en la mano. Cuenta Guy Roger en Merckx. Inaccesible (Libros de Ruta, 2024), que el periódico nipón Mainichi Shimbun titula aquella foto: Dios descendió entre los hombres.

Así, para empezar. No es mal pedigrí, oigan, como para no acojonarse. Y trae temor merecido. Koppenberg es un lugar inhóspito, oscuro, uno donde los adoquines resbalan como pesadillas, porque la senda está hundida un par de metros sobre el bosque. Y, bueno, en fin... que tiene hasta un veinticinco por ciento. Utilizando la unidad de medida universal, un veinticinco por ciento serían como catorce Bernabéus de dificultad pedaleable. Ahí es nada, catorce Bernabéus...

Y a la altura del doce... bomba de Tadej. Y van der Poel que aguanta, van der Poel que se crispa pero aguanta, que no cede ni un momento, que flota entre adoquines. Coronan juntos, quedará para después. Faltan cincuenta kilómetros. Evenepoel llega más tarde, porque Evenepoel sí se crispa, Evenepoel sí va de piedra a piedra como si cada canto rasgase esperanzas y muslos. Van Aert rueda como al minuto, Pedersen igual. Delante relevan. No hay nada. Game over... hasta que se acerca mucho Evenepoel. Y lo torturan cuando se acerca mucho Evenepoel, y es una hostión físico, sí, pero especialmente psicológico, allá por Marria Borrestraat, que es adoquín duro y perfilao, pero también llanito...

La hazaña del esloveno

Qué duro es este deporte, Pedro. Los tramos entre muros de Flandes dejan imágenes preciosas. Son sitios duros, porque no hay llanura, siempre pica, y algunos llevan una superficie extraña, una superficie tipo hormigón, con grietas de pasar tractor, con más granos que un adolescente tomando calimochos. Allí pasan los dos más uno, y es una estampa bella, porque van der Poel (sobre todo van der Poel) es un ciclista generacional en ese sentido (y en bastantes sentidos, pero aquí mucho), y van der Poel va inclinado, y tiene más trapecios que el Circo Barnum, y su espalda quieta, y estoy pensándome si poner a los chavales un video de Bugno o uno de Mathieu, no te digo más.

Pasan por Taaienberg. Taaienberg es duro de narices, pero viene con regalo, porque coronas junto a la escultura más bonita-fea del mundo mundial, esa que reproduce las dos piernas de Tom Boonen (y se queda, afortunadamente, ahí, sin ascender más en anatomía). Freak, por decirlo suave. Todo igual. Hasta, otra vez, el Oude Kwaremont. Tercer paso por el Oude Kwaremont, tensando desde antes del adoquín. Bomba de Pogačar, y Mathieu se abre. No, Mathieu se queda, Mathieu no se rompe, Mathieu no se rinde. Pero es inútil. Quedan veinte kilómetros hasta Oudenaarde, el arcobaleno va solo. Directo al triunfo.

placeholder El esloveno añade otra gesta a su carrera. (AFP7)
El esloveno añade otra gesta a su carrera. (AFP7)

Directo a la historia. No. Directo a la Historia. Suben el Paterberg y en la tele repiten la historia falsa del Paterberg. Chico, yo qué quieres que le haga, que me lean más... Suben el Paterberg y abre un poco más Pogačar, pero no veas cómo aguanta van der Poel. Que le gotean segundos, pero se defiende con toda la casta del mundo. Es, también, un ciclista enorme, uno que construye palmarés golpeando frente al muro más indestructible del deporte moderno. De todo el deporte moderno. No me digan alternativas.

De todo el deporte moderno. Otra gesta para Tadej Pogačar. Besitos a quienes decían que un ganador del Tour jamás podría (volver) a pasarse por adoquines. Besitos a quienes decían que era peligroso, que los flandrien te harían mierda. Y los últimos besitos a quienes juraban y perjuraban que este ciclismo moderno impone tácticas conservadoras porque los equipos, los escuadrones y bla bla bla. Benditos sean Tadej Pogačar y Mathieu van der Poel, también Remco Evenepoel, por todo ello. Pero centremos en quien vence. Lleva tres de Ronde van Vlaanderen, y nadie ganó más en la Historia. Lleva doce Monumentos y solo Eddy trincó más. Lleva cuatro seguidos, y nadie lo hizo antes que él. Lleva ganados cuatro diferentes, y solo siete tíos en ciento y pico años de bicis lograron. Nunca un ganador del Tour de Francia ganó tres veces en Flandes.

Ha ganado San Remo y Flandes la misma temporada, algo que solo pudo hacer Eddy. Y, sobre todo, aspira (pero aspira con seriedad, pero aspira sin tirarse el moco) a ganar los Cinco el mismo año. Ahora va a por Roubaix, y solo leer esa frase (ahora va a por Roubaix tras ganar San Remo y Flandes, el actual campeón del mundo, el actual vencedor del Tour) es suficiente para explicar toda su grandeza. Es un ciclista histórico, y solo queda ver cuánto de histórico, solo queda ver si abandona definitivamente la caza de tejones y va a por caníbales. Entre medias, regala cosas. Imágenes. Días de diversión. Días de recordar. Como esta última de Ronde van Vlaanderen.

Como si le hiciera falta más interés. A de Ronde van Vlaanderen, digo (Tour de Flandes si vieron ustedes el Tour de 1982, no me voy a enfadar). Como si hiciera falta. Porque de Ronde es uno de esos días que no necesitan previas, que no se nutren de "y sis", que no te los venden a colorines y videos para idiotas, no. De Ronde es, en primer lugar, una fiesta de Flandes, y, después, el mejor día (tres o cuatro arriba, tres o cuatro abajo) de toda la temporada en esto de las bicis. Monumento, que solo tenemos cinco (y en cinco queden, mis plegarias), fecha para señalar.

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