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Un Pogačar legendario vuelve a dominar el Campeonato del Mundo
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Marcos Pereda

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Un Pogačar legendario vuelve a dominar el Campeonato del Mundo

El evento sorprendió por su impecable organización y ambiente vibrante, mientras el esloveno dominó con un ataque lejano, consolidando su estatus legendario en el ciclismo

Foto: Pogacar es el nuevo campeón del mundo. (Reuters/Jean Bizimana)
Pogacar es el nuevo campeón del mundo. (Reuters/Jean Bizimana)

Llegaba el Mundial de ciclismo a Ruanda. Primero en África, y todas esas dubitaciones que ustedes pueden imaginarse, porque como "África" es un único país grande, sin matices entre territorios, y tenemos más prejuicios en la cabeza que un juez de instrucción cualquiera, pues... Que si enfermedades contagiosas, que si debemos llevar comida, porque igual comen insectos, que si la seguridad, que si carreteras horribles, que si el viaje tan largo, que si, que si.

Que sí, que sí.

Finalmente pasó lo esperable... que fue un Mundial magnífico, que no hubo problemas organizativos, que todo funcionó a la perfección. Pasó, también, que lució bien Ruanda, que hubo muchísima gente, que el ambiente era apasionado y respetuoso. No quiero recordar la desgracia de hace doce meses en la muy europeísima Suiza, por contrastar. Maravilloso evento, maravillosas imágenes. Reconocibles para los que disfrutamos siempre con el Tour de Ruanda, amplificadas aun sobre eso.

Enhorabuena.

Foto: tadej-pogacar-mundial-ruanda-altas-expectativas-espero-mucho-piernas

Enhorabuena, también, por el recorrido, un gotear de repechones, puertos, muros y adoquines que te dejaban las patas loquísimas. Un recorrido, hay que añadir, que rompió, pero no demasiado en las categorías donde no corre Tadej Pogačar, así que tampoco era esa imposibilidad que muchos nos quisieron vender.

Vale, antes de meternos con la carrera de hoy, hacer loas al bicampeón, comentar cosucas de Healy y Ayuso... este Mundial era, por resultados y actitudes, un éxito para la selección española (en conjunto) aun antes de empezar la carrera élite. El bronce de Mavi García (en carrera absolutamente indescifrable por este escribidor, lo reconozco), el de Paula Blasi y el doblete brutérrimo de Paula Ostiz, que apunta a cosa grande. Eso más lo de Noval, que pintaba fenómeno... Enhorabuena a todos. Pese a lo de la élite, enhorabuena a todos.

Foto: remco-evenepoel-tricampeo-mundo-contrarreloj-doblar-pogacar

Porque la élite era otro asunto. Apenas más candidatos que Pogačar (favorito indiscutible, fuerzas y pocos compis de validez) y Remco Evenepoel (moral por las nubes tras la crono, un dream team con su mismo maillot). El resto estaban ausentes de cuerpo o alma, por decirlo suave. Ellos sabrán.

El momento crucial de la carrera llega a 104 kilómetros. Sí, han leído bien. A esa distancia, la misma donde hace veinte años te iban en fuga el búlgaro Pepito Pepitov, el noruego Pepito Vikingsman y Germán Nieto, por poner alguien que existió. Pues allí, en el Monte Kigali, casi en su misma cima, atacó Tadej Pogačar. Tadej Pogačar había puesto a sus compis a trabajar, pero es que sus compis son Gal Glivar o Jaka Primožič (acojonante nombre, regular ciclista). Vamos, que no seleccionan tipo Molteni, por entendernos. Bueno, está también Primož Roglič, pero Primož Roglič va a lo suyo en esta prueba. Y, ¿saben?, con sus años, con la temporada que trae, y con el ascendente que gasta... me parece correcto. Que juegue cartas.

Así que, en primera persona, salta el líder.

Foto: vuelta-joao-almeida-vingegaard-protestas

Salta Tadej, aunque salta relajado, salta sin alzarse sobre el sillín, salta como si ese fuera su ritmo, y a su rueda va Juan Ayuso, que rueda excelente, y después Remco Evenepoel. Remco venía crecido tras la crono, tras su tercer arcoíris, tras esa imagen histórica doblando al mejor que hay, a uno de los mejores que hubo. Venía crecido, decíamos, y se soldó a rueda, y quería mirarle al rostro a su tirano, porque Evenepoel puede ganar o perder, vale, pero no rehúye enfrentamiento de tú a tú. Aunque salga escaldao. Como aquí. Terminó casi haciendo eses en el Monte, adelantándole ciclistas como si fuera un gordo haciendo spinning, clavado cual escritor subiendo Peña Cabarga. Hundido. Luego recupera, después tiene problemas con la bici, y se pone a un lado, y deja el velocípedo en el suelo, y espera, y espera, y espera, y hace aspavientos, se caga en dios (en flemish, que imagínate cómo suena eso), dice por qué a mí, por qué a mí, quién me pone la pierna encima, y luego llega su máquina, se sube, vuelve a pedalear con todas las fuerzas del mundo, gestiona regular esa cabecita loca. Porque eso, todo eso, nada más que eso, es Remco Evenepoel. Y mola.

Por delante coronaron, solos, Pogačar y Juan Ayuso. Aun compañeros de equipo, solo que nunca parecieron muy compañeros de equipo. En general, Ayuso... pues eso, tampoco es el día hoy de extenderse. Valentía de Juan, al trapo en larga (en larguísima) distancia con el ciclista que mayor endurance ha mostrado en esas situaciones en el último medio siglo. Incluso aprieta bajando, que ya me dirás tú, pero oye, agradeceré siempre esos gestos. Sucede que, precisamente en ese descenso, se les une Isaac del Toro. Oh, Ayuso y del Toro, qué bendición... no mola tanto como Ayuso y Almeida, por aquello de los chistes tontorrones, pero vale... Del Toro enlaza, y del Toro mira a Ayuso, dice que no le conoce, que quién ese tío, que nunca lo vio, ¿Italia?, no sé nada yo de Italia, ni de Alesia. Se quieren mogollón, Ayuso y del Toro. Y bueno, que en el Muro de Kigali, en ese espacio mítico que vemos cada año en el Tour de Ruanda, el de las multitudes, el fervor y los desarrollos insuficientes... allí, entre adoquines grandotes y público gritando, se puso del Toro en cabeza, y empezó a dar zapatazos así, como hace él, que pareciera romper la bici, y se quedó Juan Ayuso casi arriba, pero es que casi arriba es muy abajo, es como cuando te quedas casi arriba del Paterbeg. ¿Resumen? Pues que poco más y sube a pata esos metros, que se descolgó, que ya nunca más iba a cruzarse con Tadej. Que sí aguanta al mexicano. Dos en cabeza. Solos.

Quedan 100 kilómetros.

Foto: crono-vuelta-ayuso-ciclistas-decepcion-1hms

Hizo del Toro un curro a lo Sivakov hace doce meses. Parecía tener ambiciones, parecía dar relevos, aguantar fácil, parecía que, mira, igual hasta llegan juntos y se resuelve en la última vuelta. Solo que no, solo que Tadej no es de esos, solo que acelera Pogačar en un repechón y revienta al mexicano. Otro cadáver. Uno en cabeza. Solo.

Quedan sesenta y cinco kilómetros.

(Trabajo de equipo evidente, si me preguntan, pero estas cosas siempre son indemostrables).

Foto: mundial-ciclismo-ruanda-2025-horario-perfil-recorrido-donde-ver

Vale, dejemos algo claro... el ataque de Pogačar es inteligente. No me cansaré de decirlo... Tadej es uno de los ciclistas más dotados en lo estratégico de nuestros días. Dotado en el sentido de que sabe de sus virtudes (muchas) y de sus defectos (escasos) y pone todo de su parte para que las carreras giren en torno a las primeras, huyendo de los segundos. O, dicho de otra forma, si a puras fuerzas, si a larga distancia, si en agonía y épica tengo todas las de ganar... pues Tadej hace su parte para que la resolución venga por ahí. Que igual ustedes piensan que con buen aparato reproductor masculino bien se puede realizar el acto de ayuntamiento sexual o coito (creo que hay una forma más breve de decirlo), pero piensen en todos los ciclistas que han visto derrochando facultades y perdiendo victorias por no poner el desarrollo en condiciones favorables para ellos. Por verbigracearles... el que dirige hoy a España. Así que tan fácil no será. Y Tadej lo hace fenómeno.

Detrás persiguen algunos paisanos. A veces estos nombres, a veces los de más allá. Insistencia grande con Remco, con Skjelmose y con Ben Healy. A mí me hubiese encantado que Ben Healy trincase el arcobaleno. Me hubiese encantado porque me lo imagino llegando a las carreras con el maillot lleno de manchas, esta de chocolate, esta de aceite, mira, unos dedos de tierra, es que estuve jugando con mi perrito y me limpié luego las manos en... nah, déjalo. Ben Healy de arcoíris sería como un Cristo con pistolas (o un texano sin ellas). Sería Mario Casas recogiendo un Oscar (y dando el discurso, ejem), sería Jeffrey Leboswki currando de segurata, sería una influencer leyendo un libro. Hubiera molado todo, pero es que Healy mola, él, todo.

Ah, Skjelmose corría para quedar delante de Ayuso, sobre todo. Más (auto)bombo que resultados. Va a estar interesante el 2026 en el equipo de marca blanca...

Foto: vuelta-a-espana-vingegaard-almeida

De ahí a meta... pues lo sabido. Tadej devorando kilómetros, midiendo fuerzas, manteniendo distancias, siempre en torno al minuto. Pareció sufrir más hace doce meses, o quizá es que fue un ataque más loco, una carrera más imprevisible. Por detrás solo tira con ganas Remco, que tiene fuerzas para más que Healy y Skjelmose, para menos que Pogačar, creo. Siempre nos quedará la duda de ese cortocircuito... pero siempre nos quedará la certeza del Monte Kigali. Veinte a meta y se marcha solo, casi sin esfuerzo, casi sin oposición. Buena carrera la suya, sea como fuere.

El bronce fue para Ben Healy, que en la última subida apretó a Skjelmose y se fue solo, dejando atrás daneses y galones que se piden ante los micros. Bien por Healy, que es ese colega que siempre dice "venga, solo una birra", el de "un chupito no te va a sentar mal, joer", el de "libras, libras, tira que libras". Un grande, Healy, aunque vaya sobre la bici como si tuviera resaca del dieciséis...

Ah, los cinco primeros llegan de uno en uno. Como debe de ser. Juan Ayuso finalmente octavo. Por delante llega Isaac del Toro. Ni eso pudo ganarse, macho...

Foto: vuelta-a-espana-pidcock-pais-vasco

Victoria para Tadej Pogačar. Segundo Mundial para él, deja atrás en esa categoría a Bernard Hinault, su referente a día de hoy. Su referente siendo generosos, porque igual se le queda ya chico. Tiene cuatro Tours, un Giro, tiene nueve Monumentos, y los que quedan por venir. Es algo que jamás pensamos volveríamos a ver, tras los años setenta. Es Kelly e Indurain en uno. Es el emperador de todos los continentes.

Salve, Tadej Pogačar, bicampeón del mundo.

Llegaba el Mundial de ciclismo a Ruanda. Primero en África, y todas esas dubitaciones que ustedes pueden imaginarse, porque como "África" es un único país grande, sin matices entre territorios, y tenemos más prejuicios en la cabeza que un juez de instrucción cualquiera, pues... Que si enfermedades contagiosas, que si debemos llevar comida, porque igual comen insectos, que si la seguridad, que si carreteras horribles, que si el viaje tan largo, que si, que si.

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