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Abro debate: por qué Evenepoel ha superado a Pogačar y, por supuesto, a Vingegaard en el 2022
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LOS DOS MÁS REGULARES

Abro debate: por qué Evenepoel ha superado a Pogačar y, por supuesto, a Vingegaard en el 2022

Aunque Vingegaard ganara el Tour de Francia, son dos los candidatos que he escogido para ver quién ha rendido más esta temporada y cómo afrontarán las próximas vueltas

Foto: Evenepoel celebra en Bélgica su campeonato del mundo. (EFE/Lauri Dieffmbacq)
Evenepoel celebra en Bélgica su campeonato del mundo. (EFE/Lauri Dieffmbacq)

Son los mejores meses del año.

Los de invierno, digo. Para las bicis, digo.

Ya no es solo que tengamos por ahí el ciclocross (disciplina bien chula y en claro auge, lo que a no tardar molestará a los clasicotes del asunto), sino por otros elementos. Un par, fundamentalmente. Primero: en invierno es cuando ves las mejores carreras. A ver, no es que te pongas y, pum, Sestriere y Chiappucci, sino que, como buen friki, analizas recorridos de las grandes, calendarios potenciales para los campeones y... joder, vaya temporada. Se va a liar aquí, aquí y aquí. Bueno, el Tour no motiva ni por esas, a qué engañarnos, pero el Tour siempre es el Tour y a ti te conocí en la calle, por mucha De Ronde que seas. Y segundo: que discutimos, debatimos, cambiamos impresiones, gritamos, exponemos argumentos sin la más mínima base ni el más mínimo rigor. Vamos, que en tiempos de nieves (ay, ¿recuerdan cuando en invierno nevaba?) se habla mucho de bicis. Precisamente porque no hay bicis, y quien hambre tiene con pan sueña. O algo. Así que... ¿quién ha sido el mejor ciclista de 2022?

Toma ya, sin avisarles ni nada.

(Ah, en invierno también hay barrigas curvas, pelos feísimos saliendo de los gemelos y una tez más blanca que el palmarés de algunos líderes españoles. Pero, sobre todo, debates).

Y a esto que me vengo yo. Ya les avisé... ¿Quién fue el mejor ciclista de este año que vamos cerrando? Dos candidatos únicamente... Redoble de tambor... Remco Evenepoel y Tadej Pogačar. El resto... filfa. El resto incluye, sí, a Jonas Vingegaard, el muchacho este paliducho que ganó en París y cerró la temporada imponiéndose, embalaje poderosísimo, en el critérium de Singapur. Que, oye, igual los hay que siguen creyendo en la competitividad de los critériums, y yo con esos no me quiero meter, en nada les llegan los Reyes Magos y siempre hace ilusión...

placeholder Vingegaard fue el ganador del Tour de Francia. (EFE/Christophe Petit)
Vingegaard fue el ganador del Tour de Francia. (EFE/Christophe Petit)

La falta de carisma de Vingegaard

¿Por qué dejo fuera de mi debate a Vingegaard? Primero porque no es carismático, y yo necesito a alguien carismático para montarme mis mierdas. Pero, ojo... van der Poel suda carisma como usted vodkalimón los domingos por la mañana y tampoco aparece en estos asuntos, así que alguna razón más habrá, Marcos Pereda, no vayas de malote, Marcos Pereda. Y sí, la hay... Vingegaard no puede ser el mejor del año porque eso sería darle al Tour una importancia que (quizá) tiene, pero resulta complicado (y aburrido) reconocer. Y porque el tío parece preparado para depararnos una carrera deportiva Schleck-style, con sus apariciones esporádicas en primavera, con su ir calentando motores allá por junio, con su rendimiento por la canícula gala. Pero sin discotecas. O, espero, sin discotecas. Vamos, que me niego a ponderar como excelsa una temporada tan rácana en su proposición, tan peligrosa por el efecto mímesis. Imaginen que, no sé, Jai Hindley se tira todo el año escondido para rendir únicamente en Francia... ¿Cómo recuperarnos de semejante pérdida en cuanto a espectáculo? No, no... Vingegaard, me gusta cómo juegas, pero estás excluido...

Así que... Remco Evenepoel. Ojo, a los puros números... indiscutible. Al menos para mí. A los números, digo, ya verán cómo la creatividad me puede unas líneas más abajo. Libra por libra... un monumento, una gran vuelta, un Mundial, alguna clásica de menor importancia, alguna ronda de menor importancia... La sensación, sobre todo, de que volvió, de que aquel puente en Lombardía ha quedado atrás, de que Guimard controló tema al decir "18 meses, tardará 18 meses en recuperarse". Y, hop, 18 meses, Lieja, zasca.

Porque calza 22 añitos, porque le da a todos los palos, porque carga sobre sus espaldas ambición como para ganar siete Tours...

Lo mejor de Evenepoel es el futuro que tiene. Porque calza 22 añitos, porque le da a todos los palos, porque carga sobre sus espaldas ambición como para ganar siete Tours, dos Oscar a Mejor Director y un Grammy (un Grammy de los buenos, no esos Grammys Latinos que trinca Enrique Iglesias). Eso es lo mejor. Solo que meh, solo que nanay.... Lo mejor de Evenepoel es que... gana a lo Evenepoel. Oh, yeah. Y ganar a lo Evenepoel consiste en ir tirando siempre, primera persona, arrancar la moto bastante lejos (30 kilometrillos, 15 si acabamos en alto), no mirar nunca atrás, meter pistonadas como si estuvieses aplanando el mundo en cada vuelta de tus bielas. Eso es ganar a la Evenepoel, y eso es lo que tenemos tantas ganas de seguir viendo en el futuro.

Así que... un ciclista que me pone muy tontorrón de cara a 2023, que tiene mejores victorias (no más, pero sí mejores), que además mola mucho, porque guarda en el armario arrogancia y megalomanía como para jugar una partida de Tragabolas con Bernard Hinault, Freddy Maertens y Eddy Merckx... ¿y no es el mejor del año? Oiga, esto es una vergüenza, devuélvanme mi dinero. ¿Cómo? ¿Que lo estoy leyendo de gratis? Ah, vale, entonces sigo, menudo susto...

placeholder Evenepoel celebra en Bélgica su victoria en el Mundial. (EFE/Christophe Petit)
Evenepoel celebra en Bélgica su victoria en el Mundial. (EFE/Christophe Petit)

Escasos triunfos de Pogačar

Porque yo me quedo con Pogačar. Tadej Pogačar. Si tiramos exclusivamente de victorias... algo cojo respecto al belga. Rondas de segundo escalafón. Pódium en Tour pero con sensación de derrota incontestable. Lombardía, eso sí, porque en Lombardía juego a lo que quiero jugar. Hoja de servicios, ocho meses, sales perdiendo. Bien, Tadej, lo intentaste, pusimos todo para hacerlo posible, pero subcampeón.

Solo que el ciclismo es algo más. No únicamente números, no únicamente kilómetros, segundos, vatios. Y, oigan, qué alegría, porque andaríamos escribiendo crónicas en Excel, y algunos cuasi-ágrafos emborronarían páginas aquí y allá. Que ahora también lo hacen, pero al menos traen faltas de ortografía y sabes a lo que te expones...

Si pienso que Pogačar es el mejor del año (ojo, opinión personal e intransferible, no vinculante, libre de aditivos, consumo de proximidad) lo digo por la variedad de sus propuestas. Porque compite al más alto nivel en todos los sitios por donde asoma ese mechón pelirrojo que tiene (ay, ese mechón pelirrojo de niño travieso), incluyendo andurriales que pensábamos (pensaban) vetados para las vedettes del pelotón. O, al menos, las vedettes que gustan de hacer actuaciones en ese Folies Bergére que es la Grande Boucle.

(El Folies Bergére es sitio muy de velocípedos, oigan, que su dueño lo era también del Buffalo. A ver si van a pensarse que nuestro símil busca solo el componente golfainas).

placeholder Pogacar, al concluir una etapa del Giro de Lombardía. (EFE/Javier Lizón)
Pogacar, al concluir una etapa del Giro de Lombardía. (EFE/Javier Lizón)

La adaptación a las vueltas

Vamos, que lo de la primavera... joder, lo de la primavera. Pogačar en La Primavera, que cae justo al principio de la primavera, y no se lo llevó por un plis, porque esos arreones en pleno Poggio se los he visto a tipos como Fondriest y poca cosa más. Y luego Strade, que no tiene tanta historia Strade, pero mola mucho, Strade, y va tomando importancia, la Strade. Y ya, rizo sobre rizo, De Ronde. Dominando, mandando, imponiendo. Ese Paterberg con van der Poel a rueda, ese mover de hombros, ese metro que se abre, uno y medio, dos, Mathieu que sufre, Mathieu que tira de riñones, Mathieu pilla cuneta, Mathieu coge rueda, Mathieu lo bate al sprint. No me miren el resultado concreto, porque eso solo afea lo que realmente ocurrió... aquello fue sprint de los dos más fuertes. Solo que uno parece el tío mejor adaptado en años a esa prueba y el otro ha ganado los mismos Tours que Fignon antes de cumplir 24. Si eso no es alucinante... Porque aún quedaba Lombardía dijimos. Y la (ligera) decepción mundialista, no encuentra Pogačar la forma de meter mano al arcoíris...

Todo eso para mí es suficiente. Pero es que hasta en su objetivo de fracaso (el Tour) se marca Tadej unas cosas loquísimas. Los adoquines, de nuevo, solo que esta vez son adoquines tipo Hilaturas, esta vez son adoquines de esos con filos como para afeitar la quijada de Marion Cobretti, adoquines donde dejarte los cuernos, adoquines para llamar a Pascale. Y allí... destacado. Ese día pudo perder la Grande Boucle Jonas, pero solucionó van Aert los problemas, que van Aert va a julio con el maillot de "Corredor chapuzas", y lo mismo te asola pelotones subiendo Hautacam que tira sobre las piedras o te contrata la tarifa regulada del gas, porque controla todo y de todo. Pero es que Tadej gana un par de etapitas aun sin llegar a los Alpes. Y el día famoso, el día del Granon, el día del Galibier (porque allí todo se juega y lo juegan en el Galibier, como es debido) hace otra exhibición. Sí, no me he equivocado... hace otra exhibición. Yo creo que se comporta como debe aquella tarde... mandando, entrando al trapo, contraatacando. Saliendo a por Roglič, sí, que visto lo visto, todos sabemos que no contaba, pero deja tú a Roglič marcharse con 50 kilómetros por delante (más o menos), con hors catégorie y medio por delante (más o menos), con un valle de lo más tendido y Wout tirando como un loco desde la escapada del día (más o menos). En esas condiciones te coge Primož diez minutucos sin darte cuenta, y luego a ver cómo enfocas ataques y endurances. Luego ya revientas, porque es lo suyo, porque no somos máquinas (afortunadamente), porque la tradición de este deporte dice que si haces lo que hizo Pogačar acabas reventando (afortunadamente), pero es que no tenía otro camino. Morir o matar.

Vamos, que hasta donde fracasó lo vi yo triunfando, a Tadej, porque luego los Pirineos fueron de hostia tras hostia, y vale que Vingegaard aguanta (bueno, estuvo a punto de estazarse en la última crono, en una de las actuaciones más engoriladas del deporte moderno), pero al menos volvió a Eslovenia el muchacho con la sensación de que, oye, yo lo intenté, no hay nada para reprocharnos, el año que viene más.

Así que, oigan, yo pienso que ha sido el mejor del año. Tadej Pogačar. Si me lo discuten con Evenepoel podemos echar un buen rato, vino mediante. Si meten a Vingegaard en la ecuación... les ruego que suban sus entrenamientos a la plataforma virtual más próxima, aquí no tienen nada que hacer. Pero, para mí... Pogačar. ¿Quieren una última razón?

Creo que su forma de entender todo este cotarro es buena para el ciclismo.

Para qué contarles más...

Son los mejores meses del año.

Remco Evenepoel
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