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Girmay consigue una histórica victoria para el ciclismo africano y acaba en el hospital
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Mano a mano con der Poel

Girmay consigue una histórica victoria para el ciclismo africano y acaba en el hospital

Biniam Girmay consiguió una emocionante victoria al esprint por delante del gigante neerlandés Mathieu Van der Poel, mientras que Juanpe López sigue vestido de rosa

Foto: Girmay celebra su triunfo. (EFE)
Girmay celebra su triunfo. (EFE)

El eritreo Biniam Girmay (Intermarché) sigue haciendo historia para el ciclismo africano, esta vez con una emocionante victoria al esprint por delante del gigante neerlandés Mathieu Van der Poel en la décima etapa del Giro de Italia, disputada entre Pescara y Jesi, de 196 km, en la que el español Juan Pedro López mantuvo la maglia rosa de líder. Impresionante la llegada codo con codo por la victoria entre Girmay y Van der Poel, los más rápidos en el grupo de 30 corredores que llegaron por delante a la meta. El eritreo nacido en Asmara hace 22 años arrancó de lejos, mantuvo la posición y obligó al doble ganador del Tour de Flandes a bajar los brazos. Durante la celebración, Girmay acabó por ser golpeado por el corcho de la botella de champagne tradicional, obligándole a acudir al hospital para descartar alguna lesión.

El grupo de favoritos entró con el el mismo tiempo de 4h.32.07, a una media de 43,2 km/hora, entre ellos Juanpe López, aún de rosa, con una ventaja de 12 segundos sobre el portugués Joao Almeida (UAE Emirates) y 14 respecto al francés Romain Bardet (DSM). Richard Carapaz se mantiene cuarto, a 15 segundos, y Mikel Landa séptimo, a 29. La etapa marcada para velocistas tuvo un inicio revolucionado, con múltiples ataques de salida. Rápido se formó la primera fuga con tres hombres, todos muy alejados en la general: los italianos Bais y De Marchi y el belga Naesen. Nadie se movió en el pelotón y la aventura se consolidó hasta alcanzar una renta máxima de 6.20 minutos.

Era la primera parte del recorrido, la plana, donde se podía rodar en paralelo a la costa adriática a toda vela, a la vez que el tren rosa de la línea costera, que acompañó al pelotón en muchos momentos. Pero otra historia se presentó en la segunda parte del recorrido, donde el perfil simulaba una clásica, con múltiples cotas, aunque solo 3 puntuables, un rompepiernas tierra adentro que fueron superando los aventureros. El Alpecin Fenix dejó claro que quería la etapa para Van der Poel, quien tuvo problemas mecánicos. Fue el equipo encargado de que la fuga no se fuera de las manos junto al Lotto Soudal de Caleb Ewan, quien acabó cediendo de lejos, y el Intermarché de Girmay.

De Marchi pasó en cabeza por la Crocette di Montecosaro (4ª, 4,9 km al 2,2%) y la cota de Recanati (4ª, 3,4 km al 6,9 y tramos del 18), con el pelotón aún a 2.30 minutos. El siguiente aliciente fue el paso intermedio de Filottrano, la localidad natal de Michele Scarponi, quien falleció hace 5 años atropellado por una furgoneta mientras se entrenaba. En recuerdo y homenaje del Giro a Scarponi, un corredor carismático en el pelotón. Los corredores del Astana lo recordaron llevando bidones con su nombre. La carrera pasó por delante de la casa del añorado ciclista transalpino. Su compatriota Bais puntuó en el esprint. Continuó la fuga desafiando al gran grupo, en el que hubo sustos, como la caída de Richard Carapaz y la avería de Van der Poel que les obligó a perder el ritmo de un pelotón que marchaba lanzado y poco a poco subiendo pulsaciones, a medida que se acercaba la última subida de la jornada, la de Monsano (4ª, 4,2 km al 4,2).

La épica victoria de Girmay sobre Van der Poel

Loa ataques empezaron a multiplicarse. Por delante, el veterano De Marchi soltó a sus dos compañeros de fuga a 32 km de meta, órdago por la victoria en solitario de este ciclista tres veces ganador de etapa en la Vuelta a España. En el pelotón se sucedieron los saltos, pero el Alpecin enseguida puso freno a las aventuras que pudieran ser peligrosas para sus intereses. Bais y Naesen fueron cazados a 24 km de meta, De Marchi sacó la bandera blanca 4 km después. Una etapa nueva acababa de comenzar. El Alpecin Fenix puso otra vez a sus tropas delante subiendo Monsanto, en competencia con el Ineos y el Intermarché. La locura de ataques acabó por dejar delante un grupo de 30 corredores, con Juanpe López y Landa entre ellos.

Atacó Yates, pero se llevó a Van der Poel, mal compañero de viaje. Los intentos solo consiguieron seleccionar el esprint a 30 hombres. El marcaje Alpecin-Intermarché tuvo su reflejo en la recta de Jesi. Girmay, el ciclista que sorprendió ganando la Gante Wevelvgen, tomó la delantera. Atacó de lejos, parecía que iba a ceder, pero quien cedió fue el gigante Van der Poel. Una victoria grandiosa para el africano. Este miércoles la undécima etapa llevará al pelotón de Santarcangelo di Romagna a Reggio Emilia a través de un recorrido de 203 km.

El eritreo Biniam Girmay (Intermarché) sigue haciendo historia para el ciclismo africano, esta vez con una emocionante victoria al esprint por delante del gigante neerlandés Mathieu Van der Poel en la décima etapa del Giro de Italia, disputada entre Pescara y Jesi, de 196 km, en la que el español Juan Pedro López mantuvo la maglia rosa de líder. Impresionante la llegada codo con codo por la victoria entre Girmay y Van der Poel, los más rápidos en el grupo de 30 corredores que llegaron por delante a la meta. El eritreo nacido en Asmara hace 22 años arrancó de lejos, mantuvo la posición y obligó al doble ganador del Tour de Flandes a bajar los brazos. Durante la celebración, Girmay acabó por ser golpeado por el corcho de la botella de champagne tradicional, obligándole a acudir al hospital para descartar alguna lesión.

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