Eufemiano Fuentes acusa a Fermín Cacho de doparse en Barcelona 92
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EN EL PROGRAMA DE ÉVOLE

Eufemiano Fuentes acusa a Fermín Cacho de doparse en Barcelona 92

Pocos meses antes de jubilarse, Fuentes emerge de entre las sombras para implicar a Fermín Cacho de dopaje en Barcelona 92 y de integrar un sistema estatal de dopaje

placeholder Foto: El doctor Eufemiano Fuentes (Atresmedia)
El doctor Eufemiano Fuentes (Atresmedia)

El doctor Eufemiano Fuentes (Las Palmas, 1955) es el mayor dopador de la historia de España. También de Europa, si excluye los sistemas de dopaje estatal de los países del Este. Allí se instaló en 1984 este ginecólogo amante del atletismo para formarse en los nuevos métodos de "mejora del rendimiento deportivo". A su vuelta, utilizó los conocimientos en ciclistas, futbolistas, atletas y tenistas de todo el país. Según Eufemiano, ha seguido haciéndolo.

Porque Eufemiano es un dopador, pero no un delincuente. Ha sido absuelto en todos los casos en los que le han imputado, y no son pocos, porque sus técnicas y fármacos siempre van un paso por delante de la legislación. Es trampa, pero no delito. En realidad no era delito en España, que no tuvo una ley contra el dopaje hasta 2013, en Francia o Italia habría acabado en la cárcel. Durante más de treinta años, Fuentes diseñó una red de dopaje que contaba con colaboradores por toda Europa, de la que solo se conoce la vertiente relacionada con el ciclismo, judicializada en la Operación Puerto. Fuentes siempre ha afirmado que cayeron los ciclistas porque eran los menos poderosos, porque si hubieran salido los nombres importantes, habría caído Jaime Lissavetzki, presidente del CSD entre 2004 y 2011.

Foto: Eufemiano Fuentes, en una de las sesiones del juicio por la Operación Puerto (Efe).

El ginecólogo no habla nunca. Rechaza amablemente las entrevistas y se niega a responder una sola pregunta de la prensa. Esta noche ha elegido el programa de Jordi Évole para despedirse de la opinión pública, porque se jubila este año. "Se contaron muchas cosas erróneas sobre mí, se me relacionó con el dopaje, y he venido a contar mi versión", dijo. No defraudó.

"Errr... hmm... igual sí. Observé cómo se hacía, más que aprender", respondió a la pregunta de si aprendió técnicas de dopaje en los países del Este. Fuentes explicó que la federación de atletismo le envió a la RDA para que "nuestros atletas compitan en igualdad de condiciones". "¿Pero qué signifca en igualdad de conciones? Ellos me enviaron allí, sabían perfectamente a lo que iba. Querían resultados, pero no positivos", dijo Fuentes.

placeholder Fermín Cacho en Barcelona 92 (Reuters)
Fermín Cacho en Barcelona 92 (Reuters)

Évole empezó fuerte y soltó una de las bombas nada más empezar: a qué atletas llevó en Barcelona 92. "No puedo decirlo, solo te diré que eran medallistas y son quince". Entonces el periodista comenzó a leerle nombres de atletas, de los que Fuentes solo admitió un nombre: Fermín Cacho. Cacho ganó la medalla de oro en los 1.500 y fue uno de los iconos de aquellos Juegos Olímpicos. "Si yo hablase, caerían varias medallas españolas de Barcelona 92".

Acto seguido, Fuentes lamentó que aún no ha recuperado la documentación que le fue incautada en la Operación Puerto, y dio a entender que, si no ha implicado a ningún deportista en estos años, es porque carece del soporte documental para demostrarlo. "Y yo lo último que quiero es que me pongan una querella", dijo.

Contra quien sí volvió a cargar fue contra Jaime Lissavetzki, de quien volvió a afirmar que requirió sus servicios en 2004 para dopar a los deportistas españoles. Fuentes sostiene, como siempre ha hecho, que rechazó la oferta y que por este motivo se desencadenó la Operación Puerto contra él. "El que me trajo la oferta del CSD fue Fermín Cacho", dijo, atacando otra vez el exatleta soriano. En un llamativo ajuste de cuentas con Cacho, con quien aparentemente le unía una buena relación, Fuentes le ha acusado no solo de doparse, sino de ser el enlace de una red de dopaje estatal, una acusación nueva y excepcionalmente grave.

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"Yo he utilizado productos dopantes antes de que fueran incluidos en las listas", reconoció Fuentes ante la pregunta directa. Esta respuesta es clave porque explica perfectamente al personaje: un tramposo prematuro. Hace trampas antes de que las reglas marquen como trampa lo que él hace. Así se puso a practicar transfusiones de sangre para mejorar el rendimiento de los ciclistas, porque encontró una excepción: se podía hacer con fines terapeúticos. Y él intrepretó que los ciclistas, después de las etapas, le llegaban en una "situación metabólica límite", por lo que lo adecuado era reinfusionarles su propia sangre de antes del ejercicio, con unos niveles más altos de oxígeno, lo que les permitía un mejor rendimiento al día siguiente.

Las autotransfusiones eran algo más que una trampa. Los ciclistas guardaban su sangre en el congelador y se la reinfusionaban a menudo ellos mismos, colgando las bolsas de una percha del hotel, en condiciones que nada tenían que ver con un centro médico. El italiano Ricardo Riccó, sancionado de por vida por dopaje, estuvo a punto de morir tras administrarse una bolsa de sangre en mal estado.

Évole no le dio tregua ni el primer minuto. Durante toda la entrevista bombardeó a Fuentes con preguntas directas sobre su implicación en los distintos casos de dopaje y, pese a que el doctor es un maestro de la evasión en este campo, en ocasiones terminó por acorralarle. "Le pregunto a usted que por qué conoce el dopaje y me dice que por otros doctores y ahora me reconoce que diseñó este tratamiento dopante, pero me dice que no se llegó a aplicar", le reprochó el periodista. "Porque el ciclista se lesionó, pero sí reconozco que iba a doparle, estaba muy desesperado", le respondió Fuentes. Parece que, a estas alturas, el doctor está dispuesto a admitir la verdad, pero no un caso concreto que pueda ponerle de nuevo ante el juez.

El dopaje del fútbol

El doctor también reconoció haber dopado a varios equipos de fútbol de Primera División, a los que cobraba a través de un testaferro para que no se delatase la vinculación. "Me pagaban diez millones de pesetas al año por asesorarles, una burrada en esos tiempos", reconoció. En cuanto a la Real Sociedad de 2003, que quedó segunda en liga y cuyo pico de rendimiento siempre se ha vinculado con Fuentes (como el del Athletic con Sabino Padilla), admitió, a su manera, que había trabajado con la Real Sociedad en esos años. "Jordi, me estás enseñando un documento con mi letra en la que hablo de la Real Sociedad. Blanco y en botella".

Después, Fuentes negó haber trabajado con el Valencia, pero no quiso responder a la misma pregunta con el Real Madrid como protagonista. En su lugar hizo un largo silencio seguido por un levantamiento de ojos digno del Hollywood de los 40. "Le mete usted un teatro a las cosas acojonante", le espetó el periodista a Eufemiano, siempre preocupado por su imagen y la teatralización de su poder, hasta el punto de que era conocido entre sus atletas como "el importante". De forma sucinta, y mientras se bebía medio litro de agua a sorbitos, Fuentes dio a entender que había trabajado con el doctor Alfonso del Corral, del Real Madrid, pero que declaró a favor de un juicio que los blancos le pusieron a Le Monde, de modo que estaría obligado a no desdecirse. Esta es una máxima de la entrevista: acusar justo hasta donde empieza lo demandable.

"Yo no he hecho trampas, he hecho trampillas. Ayudas a un deportista que ya se castiga más de lo debido en las etapas y en los partidos. Eso pasa factura. Esos medicamentos no estaban prohidos cuando los receté. Siempre me he mantenido en el límite legal. Y esto lo hice porque me lo pidió el Gobiero durante los 80, no por iniciativa propia", se justificó con el cinismo que siempre ha empleado para con la prensa.

Évole se guardaba una traca final: llamadas a Fermín Cacho, Jaime Lissavetzki, Alfonso del Corral y José Luis Astiazarán, presidente de la Real Sociedad en los años señalados. Pero esa pólvora estaba mojada. Ninguno quiso responder, como lleva décadas haciendo el deporte español.

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