El enredo de Manuela Fundación y un caso que amenaza con llegar a los tribunales
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Compró los contratos, no la licencia

El enredo de Manuela Fundación y un caso que amenaza con llegar a los tribunales

La fundación granadina pagó la novatada y solo compró una parte de todo el Mitchelton-Scott. Shayne Bannan, manager, pudo omitirles información. Los españoles aún persiguen la licencia del equipo

placeholder Foto: Ciclistas del Manuela Fundación sub23, en la línea de salida de la Copa España. (Facebook)
Ciclistas del Manuela Fundación sub23, en la línea de salida de la Copa España. (Facebook)

El lío continúa. Manuela Fundación no desiste en su objetivo de llegar al World Tour del ciclismo esta temporada. El pasado cinco de junio, para sorpresa de aficionados y prensa, se anunció por redes que la entidad sin ánimo de lucro granadina había adquirido por completo el Mitchelton-Scott de los hermanos Yates y Esteban Chaves, uno de los equipos más potentes de este deporte. Hoy se sabe que la jugada no fue tanto así. La fundación del constructor Francisco Huertas se hizo, por valor de 20 millones de euros, con la empresa Global Cycling Service, propietaria de los contratos de los corredores, entre otras cosas, pero no de la licencia UCI para participar en la máxima categoría.

Es decir, a Manuela le falta otra parte para completar la operación, la que corresponde a GreenEdge, en manos de Gerry Ryan, que por el momento se niega a desprenderse de la anhelada licencia, pero que parece tener una nueva oferta de los españoles encima de la mesa. ¿Qué ha pasado aquí? ¿Cómo se ha montado este cisma? Pues por picardía 'aussie' y desconocimiento español. Porque Mitchelton está dividido en Global Cycling y GreenEdge. Ambas son dos empresas ligadas, donde la primera depende de la segunda, pero diferentes.

Global Cycling nace por necesidad. Mitchelton no es una formación comunitaria por lo que, al igual que hacen otros conjuntos, posee una sociedad en Europa, donde se disputa la mayor parte del calendario ciclista, para repartir visados de trabajo y residencia de manera sencilla. Esta firma, con sede en Suiza, se encarga de la gestión y explotación diaria del equipo y pertenece en su totalidad a Shayne Bannan. Manuela negoció con él y le compró la empresa, pero cuando se quiso dar cuenta el pack venía con el todo incluido menos la licencia. Probablemente, Bannan no contó toda la verdad y aceleró la venta de su sociedad para que la crisis del covid no le dejara con el culo al aire.

placeholder Daryl Impey celebra con Gerry Ryan, propietario del equipo, su victoria en el Down Under 2018. (EFE)
Daryl Impey celebra con Gerry Ryan, propietario del equipo, su victoria en el Down Under 2018. (EFE)

Mitchelton cuesta más

Y es que en algún punto de las negociaciones Bannan tuvo que ser consciente de que GreenEdge no pensaba vender su licencia, sino que que simplemente buscaba un mecenas para sustituir a Mitchelton, con problemas para continuar pagando nómicas de corredores y 'staff'. Bannan debió omitirle esta información a los españoles por miedo a espantarles y la fundación andaluza, creyendo que todo estaba correcto, acabó adquiriéndole Global Cycling. A los pocos días, Gerry Ryan lanzó un comunicado asegurando que él seguía siendo el dueño y propietario de la licencia del equipo a todos los efectos y que haría un esfuerzo para garantizar los sueldos de todos este curso y el siguiente.

Esto descolocó por completo a los granadinos que, efectivamente, se dieron cuenta que les faltaba lo más importante. A Manuela Fundación hacerse con el equipo ahora podría costarle 30 millones de euros, diez más de los que inicialmente tenía previsto depositar. Creyó que compraba todo, pero solo se hizo con una parte. Bannan no ha hablado desde entonces y Ryan tiene una oferta para soltar amarras definitivamente, pero si rechaza ceder el testigo el enredo continuará.

Porque a pesar de que no quiera trabajar con ellos, Manuela Fundación tiene ahora los contratos de las plantillas masculinas y femeninas. Por lo tanto, a ambos bandos les interesa reconducir las negociaciones y llegar a buen puerto porque de no hacerlo el caso podría terminar en los tribunales. Ryan dispone de la licencia y Huertas, de los contratos. Por el momento no hay trato, tampoco respuestas. La confusión es total y lo único claro es que los andaluces han pagado la novatada.

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