Oportunidad para el transporte individual

El paradigma que emerge con el coronavirus y por qué la bicicleta será una gran aliada

El coronavirus modificará hábitos sociales como el uso del transporte colectivo, y también ha tenido efectos sobre la contaminación. Muchas ciudades se están volviendo hacia la bicicleta

Foto: Los hábitos sociales en el transporte urbano pueden encontrar una alternativa en un mayor uso de la bicicleta(EFE)
Los hábitos sociales en el transporte urbano pueden encontrar una alternativa en un mayor uso de la bicicleta(EFE)

¿Cómo asumirán en el futuro muchos ciudadanos de los grandes núcleos urbanos volver a usar el transporte público tras el impacto que ha supuesto el tsunami del coronavirus? Nada será igual durante y después de la pandemia en muchas facetas de nuestra vida cotidiana. También se ha constatado la realidad de grandes núcleos urbanos sin la asfixiante contaminación de tiempos recientes ¿Desearemos recuperar aquellos niveles anteriores al confinamiento masivo de los ciudadanos? Lo cierto es que se vislumbra un nuevo paradigma en los próximos tiempos en el que el transporte individual y colectivo será uno de sus ejes.

¿Podría el uso de la bicicleta como vehículo de transporte convertirse en un ingrediente más de ese nuevo paradigma? En estas semanas, la venta de bicicletas está creciendo de forma significativa en Nueva York. También en Alemania, país donde la eléctrica ya vivía un extraordinario 'boom'. Berlín ha llevado a cabo un rediseño temporal de algunas avenidas y calles para aumentar el tráfico en bicicleta, mientras que Milán ha implementado un ambicioso plan de carriles para más allá del confinamiento. Otras ciudades están siguiendo por la misma senda.

¿Y España? Durante años, la bicicleta se ha considerado un modo alternativo de transporte, ligada a filosofías compartidas por colectivos específicos. Ciertamente, numerosos ayuntamientos han incrementado el kilometraje de carriles bici e implementado estructuras para la circulación de la bicicleta eléctrica en núcleos urbanos. Sin embargo, la bicicleta no acaba de despegar. ¿Puede la sociedad ‘post coronavirus’ encontrar en ella si no el vehículo perfecto, sí un pragmático aliado?

El servicio de Bicimad vuelve con guantes y su ampliación está garantizada pese a pandemia. (EFE)
El servicio de Bicimad vuelve con guantes y su ampliación está garantizada pese a pandemia. (EFE)

Pérdida de capacidad y confianza

En estas fechas, Milán está implementando un proyecto para reasignar nuevos espacios para el ciclismo y el paseo como respuesta a la crisis del coronavirus. Con uno de los índices más elevados de contaminación de Europa, el confinamiento colectivo ha reducido el tráfico hasta un 75% en sus calles. Pero sus responsables municipales temen que la progresiva vuelta a la normalidad devuelva los anteriores índices de contaminación, por lo que han aprovechado la actual coyuntura para anunciar que 35 kilómetros de calles serán transformadas en los próximos meses. Los análisis arrojan que casi el 45% del transporte se realizar a través de vehículos privados, con una media de 4 kilómetros por trayecto. Se pretende reducir ese porcentaje y convencer a sus usuarios para usar la bicicleta. Junto con el ayuntamiento de Milan también están trabajando responsables de Nueva York, que quieren conocer el proceso de la ciudad italiana.

En España la entidad ConBici (reúne a 64 asociaciones y colectivos de ciclistas de todo el país), defiende y promueve el uso habitual de la bicicleta como medio de transporte, con gran implicación en temas de ciclismo urbano. Ante la pandemia del coronavirus, ConBici ha solicitado el diseño e implementación de corredores que puedan dar respuesta a las necesidades sobrevenidas derivadas de la actual crisis sanitaria que, según la organización, “ha modificado nuestra percepción sobre los modos de movilidad, sin olvidar que aún siguen pendientes los compromisos para abordar los cambios que nos conduzcan hacia la sostenibilidad y la lucha contra el cambio climático. La vuelta a la actividad debiera procurarse desde una reflexión generalizada que evite inercias y errores precedentes. La bicicleta era y es un medio de transporte seguro y eficaz, una aliada para dar respuesta a todos estos retos y garantizar el cumplimiento de las medidas de autoprotección frente a contagios”.

ConBici propone un conjunto de medidas para habilitar rápidamente las condiciones adecuadas que potencien los desplazamientos en bicicleta. Entre otras razones, “porque el transporte público colectivo se enfrenta a una muy probable disminución de su usabilidad por una doble razón mientras no cambien las circunstancias: una pérdida de capacidad debida a la necesidad de mantener una distancia de seguridad entre los usuarios de 1,5 metros aproximadamente, así como las dudas de salubridad, a pesar de el tratamiento higiénico correspondiente y garantizando el uso de equipos de protección individual recomendados”. Iniciativas que se están ya implementando en otras grandes urbes “como Wuhan, Nueva York, Berlín, París, Londres, o Bogotá, que apuestan por este modo de desplazamiento durante la crisis del coronavirus e implementan medidas para promoverlo entre las personas que no lo hacen habitualmente”.

En Milán se están preparando para convertir la bicicleta en el motor de la movilidad. (EFE)
En Milán se están preparando para convertir la bicicleta en el motor de la movilidad. (EFE)

Vuelta a los orígenes

España cuenta con un Plan Estatal Estratégico de la Bicicleta 2016-2024 (PEEB) que persigue crear un marco para impulsar la bicicleta en todo tipo de ámbitos. Fue redactado fruto de un proceso de trabajo colaborativo entre diferentes asociaciones (Mesa Española de la Bicicleta (MEB), la Red de Ciudades por la Bicicleta (RCxB), ConBici, Atebi y diferentes ministerios de la Administración General del Estado, también representantes de Entidades Locales y Comunidades Autónomas. ¿Podría este Plan amparar ahora un mayor uso de la bicicleta como medio de Transporte Urbano?

“No se trata de poner la bici de moda, pero a lo mejor ahora ‘mola’ más ir en bici, como ocurre en Suiza o en Alemania, por ejemplo” apunta Juan Ochoa, asesor de El Confidencial, ciclista y empresario del sector, quien coincide en un posible cambio de costumbres y nuevas necesidades. ¿Es posible darle más protagonismo a la bicicleta como medio de transporte en este nuevo contexto? “Posible es y, más que posible, es más necesario que nunca. Las circunstancias nos han obligado ahora a no mirar a otro lado cuando hablábamos de movilidad en bicicleta. No hay que olvidar que se inventó hace siglos, era un vehículo de trasporte personal, se inventó por lo sencillo, lo práctico y lo económico. En una rueda de vuelta completa, parece que en estos tiempos nos volvemos hacia el origen de la bicicleta, que es desplazarse cómoda y fácilmente”.

Ochoa ha estado presente en varias de las mesas y reuniones para la elaboración del PEEB, y explica que hacen falta algo más que buenas intenciones por parte de la Administración. “Siempre he tenido la sensación de que abordábamos la bici como si fuera ajena a nosotros, como si por obligación tuviéramos que dedicarle un tiempo y un espacio a la bici. Es como si fuera el despotismo ilustrado de la bici, había que hablar de la bici, todo por la bici, aunque sin tener en cuenta lo que realmente necesita. Pero en las reuniones en las que asistíamos veintitantas personas, solo una o ninguna había acudido en bicicleta a alguna de estas reuniones. Cuando hablamos de lo que necesita una gran urbe para moverse en bici todos lo sabemos, basta con observar lo que se hace en otros países de Europa en los que la movilidad en bici está más mucho más presente que aquí. Así que tenemos pistas y experiencias. Pero realmente creo que ahora vamos, por fin y para bien, a tomarnos la bici en serio como corresponde”.

Turistas en bicicleta por Madrid, cerca de la rivera del Manzanares. (EFE)
Turistas en bicicleta por Madrid, cerca de la rivera del Manzanares. (EFE)

Los robos, asunto pendiente

Tampoco puede negarse el esfuerzo de numerosos ayuntamientos españoles con sus nuevos carriles bici y servicios de uso compartido de eléctricas. “Está claro que en ciudades con solera, como Madrid por ejemplo, no todas sus calles estuvieron pensadas para coches motos, furgonetas de reparto y bicis. Pero cuando se quiere dar prioridad a ciertos carriles es cuestión de plantearlo con criterio. Cuando se empezaron a cambiar calzadas por carriles bici en Madrid, me cogí una e-bike para recorrer un carril nuevo en una de las calles más importantes de Madrid. Para mi asombro, veía muchas cosas de esos carriles pintados de rojo con supuesta prioridad para la bici que se cruzaban con mil entradas, garajes, bocacalles... Comprendí que hacer carriles bici en determinadas calles es complicado y quizás habría que dedicarle mayor estudio al tema y no improvisar pintando rayas, o no hacer carriles demasiado estrechos. Donde no se pueden implementar es mejor no hacerlos que hacer algo que sea peligroso para ciclistas y viandantes. Igual, esas comisiones de expertos que tan bien suenan, deberían tener presupuestos y realizar estudios con un poco más de perspectiva. Es decir, que no vale cualquier cosa”.

Pero a pesar de las intenciones y una realidad más propicia, la bicicleta presenta los mismos inconvenientes de siempre para su generalización como medio de transporte cotidiano. Meteorología, vestimenta e higiene, orografía y, sobre todo, el problema endémico de los robos. ¿Se pueden mitigar estos factores? “Evidentemente, no es fácil, la bici no es un vehículo perfecto. Pero está claro que las e-bike ganan mucho protagonismo para moverte con ellas sin sudar, y también se puedes cargar más peso. Pero todo esto tiene la contraindicación con el robo. Una bici es muy fácil de robar, casi imposible de recuperar, y muy difícil de aparcar con seguridad. Evidentemente, este es uno de sus primeros inconvenientes para su uso urbano: dónde aparcarla con seguridad, sobre todo si la utilizas a diario. El tema del aparcamiento seguro en una gran ciudad, mas allá de los carriles bici viables, es muy necesario en las ciudades españolas. Este sería uno de los temas más importantes y prioritarios a abordar, la seguridad del aparcamiento de una bici”. Pero nunca como ahora para considerar la bicicleta.

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