NO SE TRATA DE ENTRENAR, SINO DE AYUDAR

El ciclista Davide Martinelli lleva medicinas a sus vecinos en bici durante la cuarentena

El italiano Davide Martinelli recorre cada día una decena de kilómetros en su pueblo natal para ayudar a que las personas respeten el confinamiento

Foto: Davide Martinelli hace entrega de sus medicinas a una persona mayor
Davide Martinelli hace entrega de sus medicinas a una persona mayor

Davide Martinelli es un ciclista profesional italiano que corre en las filas del Astana, uno de los equipos más potentes del pelotón mundial. A sus 26 años todavía no es una gran estrella, ya que apenas ha ganado un par de carreras menores. Sin embargo, sueña con hacer algo grande en el ciclismo… aunque de momento tiene que conformarse con hacer algo grande en la vida.

Martinelli, como una buena parte de la población mundial, se encuentra confinado en su casa. Vive en Lodetto, en la región de Lombardía, apenas a una hora de Milán. Es una de las zonas más afectadas de toda Italia por el coronavirus y en su pueblo lo están sufriendo: no hay farmacias ni supermercados abiertos, por lo que hay que acudir a la localidad más cercana, Rovato, a unos 5 kilómetros de distancia.

El problema es que muchos de los habitantes de Lodetto son personas mayores que están consideradas como las de mayor riesgo ante el Covid-19. Así que Davide, junto a otro grupo de voluntarios, ha decidido poner su granito de arena y echar una mano a sus vecinos para evitar que tengan que salir de su casa y corran el peligro de contagiarse.

No es un entrenamiento

Martinelli se apuntó a un grupo de Facebook en el que las personas escriben las cosas que necesitan y los voluntarios se lo llevan a casa. Cada tarde, él recibe una lista con aquellos vecinos que necesitan de su ayuda y se prepara su ruta: al día siguiente coge su bicicleta, recorre la distancia que separa Lodetto de Rovato y se convierte en un voluntario más.

No se trata de entrenar, sino de ayudar a los demás: apenas está 30 ó 40 minutos sobre la bici y, muchos días, incluso hace el recorrido con zapatos

El ciclista italiano se confecciona una ruta y, como un repartidor más, va dejando a sus clientes aquello que le han encargado, sobre todo medicinas de la farmacia. Tal y como explica en una entrevista, para él no es un gran esfuerzo: “Tengo una bicicleta y dos piernas en buena forma. Hacer 10 kilómetros diarios no es gran cosa. Quería ayudar a la gente que siempre me apoya durante la temporada. Es hora de dar algo de vuelta”.

Su padre, Giuseppe Martinelli, es el director deportivo del Astana y uno de los jefes de equipo con más éxitos del pelotón italiano. Quiere dejar claro que no se trata de entrenar, sino de hacer algo por los demás, ya que Italia, al igual que España, no permite que los deportistas profesionales puedan entrenarse: “No piense por un momento que hace esto para entrenarse. Ocho de cada diez veces sale con zapatos normales y usa su bicicleta de montaña. Y estamos hablando de 30 o 40 minutos dos veces al día, a veces una”. Eso sí, sin duda, es un precioso gesto para ayudar a los demás.

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