RCS Y ASO VEN COMPLICADO COMPARTIR EL PASTEL

Una 'Súper Vuelta' ciclista imposible y el incierto futuro del pelotón

Corredores y aficionados apuestan por la fusión de Giro, Tour y Vuelta ante el riesgo de que no se puedan celebrar por el coronavirus. El futuro de muchos equipos, en riesgo si la pandemia persiste

Foto: Geratin Thomas felicita a Egan Bernal tras la conquista de su primer Tour de Francia. (Reuters)
Geratin Thomas felicita a Egan Bernal tras la conquista de su primer Tour de Francia. (Reuters)

¿Es factible aunar las tres grandes vueltas ciclistas? Es la pregunta que desde hace semanas se hacen corredores, managers y aficionados. La crisis sanitaria por el coronavirus no solo ha puesto en jaque el calendario, también la preparación física de los ciclistas y la estabilidad futura de muchos equipos. En una situación así, de incertidumbre máxima, los grandes mecenas tienden a meter tijera en partidas algo más superflúas como el marketing, cosa que compromete la viabilidad de muchos proyectos en el corto plazo. Es por eso que, dadas las circunstancias, son muchos los que apuestan por la unificación de Giro, Tour y Vuelta para salvar el año. La idea: una carrera de tres semanas que pase por los tres países. El objetivo: ofrecer un marco mediático inigualable, con grandes premios, que compense parte de lo perdido.

Las consecuencias de la pandemia que está sacudiendo Europa ya obligó a aplazar el Giro 'sine die', mientras que Tour y Vuelta aún se mantienen en sus fechas previstas. No obstante, si la coyuntura persiste, no es de extrañar que ambas sigan el camino de la ronda italiana. Si eso sucediera se crearía un poblema de fechas tremendo y la sombra de la cancelación definitiva estaría a la orden del día. Para evitar que esto suceda, algunas voces apuestan por la fusión como solución perfecta. Medidas rocambolescas para situaciones extraordinarias "¿Por qué no organizar sólo una Gran Vuelta este año? ¡Los mejores en la salida y una gran forma de reunir a toda la gente en una carrera ciclista después de estos tiempos horribles!", señala Matteo Trentin en Twitter.

Antes que él, otros compañeros de profesión como Iván García Cortina (fue el que abrió el melón) o Thomas de Gendt se mostraron igualmente partidarios, también Martinelli, director de Astana. Por su parte, Javier Guillén, cabeza de la Vuelta, lo ve "muy complicado" y no le falta razón. El Giro pertenece a RCS, mientras que el Tour y la ronda española a ASO. Dos organizaciones distintas con sus particulares intereses y espónsors, con acuerdos ya cerrados en materia de publicidad, televisión y tasas de las localidades por las que discurren sus carreras. Que ambos se sentaran para aunar fuerzas y compartir pastel por puro romanticismo parece, a todas luces, una quimera.

Una crisis total

¿Donde arrancaría y finalizaría la 'Súper Vuelta'?, ¿cuántas etapas pos país?, ¿cuantos días de descanso?, ¿qué maillots se lucirían?. "Salida en Roma, paso por Madrid y final en París. 7 etapas por país para un total de 21 días, con dos jornadas de descanso", comenta Trentin. Parece fácil, pero no lo es. Demasiada letra pequeña, demasiados conflictos a todos los niveles, empezando por los traslados. Ni siquiera Tour-Vuelta, que comparten firma, estarían por la labor de solapar sus eventos. En este momento, nadie tiene un manual de instrucciones sobre cómo actuar. El que fuera máximo mandatario de la UCI, Bryan Cookson, ve más factible reducir las tres a dos semanas de competición para poder encajarlas antes del final de temporada. Una propuesta más interesante para los organizadores.

Tras el aplazamiento de los Juegos y la Eurocopa, Cookson plantea utilizar estas fechas: entre julio y agosto, el Tour; el Giro para septiembre y la Vuelta, en octubre. De esta manera, dice, se dejaría espacio también para programar las clásicas de la primavera perdidas. Vincenzo Nibali, una de las voces más autorizadas del pelotón, no lo considera, pues cree que de esta manera se pierde esencia. Al final, la dictadura del Tour determinará el pulso. Giro y Vuelta son más prescindibles, pero un año sin la 'grande boucle' supondría un mazazo durísimo para las estructuras. "Si empezamos la temporada con el Tour me daría por satisfecho, lo firmaría ahora mismo. Si se cancela el Tour sería un problema para el ciclismo. Económicamente sería grave", asegura Joxean Fernández 'Matxín', manager del Emirates, en Eurosport. Por el momento, ASO ya ha dicho que el Tour no se mueve, desafiando a RCS, que busca acomodo para su Giro, y que se celebrará aún sin público y caravana. Está por ver.

La realidad es que la pandemia no solo está afectando al ciclismo como espectáculo deportivo, toda la industria está sufriendo el azote. China tiene un papel crucial en la fabricación de bicicletas, materiales y accesorios, pero su producción está parada como consecuencia del confinamiento. En España, el sector ciclista acapara un 23,7% del total de la venta de artículos deportivos, según datos de 2018 recogidos por la Asociación de Marcas y Bicicletas de España. Nuestro país también sufre la caída en picado de la actividad, algo que podría afectar al futuro de nuestros equipos profesionales. Movistar el que menos, pero por ejemplo Burgos-BH si podría verse envuelto en problemas. Como ellos, otros equipos del pelotón internacional cuyos recursos dependen de patrocinadores con exportaciones en mínimos.

Ciclismo

El redactor recomienda

Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
0 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios