Lidera el ranking UCI

No es flor de un día: el tremendo año de Primoz Roglic y su consagración en la Vuelta

Ha ganado todas las carreras World Tour en las que ha participado este curso, salvo el Giro. Llegó a la Vuelta como favorito tras renunciar al Tour y se ha mostrado como el líder más sólido en años

Foto: Roglic, con el maillot rojo como campeón de la Vuelta a España. (EFE)
Roglic, con el maillot rojo como campeón de la Vuelta a España. (EFE)

Antes del inicio de esta Vuelta a España, el nombre de Primoz Roglic seguía resultando extraño para algunos aficionados al ciclismo, los menos asiduos. Sin embargo, este esloveno de 29 años hacía tiempo que venía dando que hablar. En concreto desde 2016, cuando se llevó su primer triundo en el Giro de Italia, en la crono de Chianti. A partir de ahí su progresión ha sido constante y boyante. En 2017 cruzó victorioso la meta de Serre-Chevalier en su debut en el Tour de Francia y un año después ya estaba luchando por la general (acabó cuarto). Si el 2018 fue próspero en todos los aspectos, lo de este curso no tiene nombre. El de Jumbo ha ganado todas y cada una de las carreras World Tour en las que ha competido salvo el Giro, una avería y una caída le privaron muy posiblemente de alcanzar cotas mayores. Llegó a esta Vuelta a España, la de las grandes ausencias, con el cartel de favorito y se ha paseado hasta Cibeles. Aspira a todo aquello que se proponga.

Roglic tuvo un inicio tardío en el ciclismo. Antes de aplicarse en este deporte fue saltador de esquí, y de los buenos: campeón de la Copa del Mundo Junior. Dejó esta disciplina en 2011 tras un grave accidente -antes logró cinco podios en la Copa de Europa- y empezó a dar pedales de casualidad. En 2013 se unió a la formación Adria Mobil, de categoría Continental. En su tercer año como ciclista logró cinco victorias y llamó la atención de los técnicos de Jumbo, que le extendieron un contrato profesional.

Pocos meses después llegaría esa victoria en 'la corsa', su salto a la fama. Realizó una crono impresionante para imponerse por delante de un experto en la materia: Tom Dumoulin. Nunca en su vida había completado una lucha contra el tiempo tan larga, de 40 kilómetros. Hasta ese momento lo máximo con el buzo puesto habían sido 10 kilómetros. "Cuando era saltador de esquí no nos permitían usar mucho la bicicleta porque necesitaba rapidez en mis músculos y el ciclismo requería mucho tiempo y con eso podía perder velocidad. Al final de mi carrera como saltador me compré una bici [...] No esperaba tener éxito tan pronto", explicó.

Roglic, en el centro de la imagen, junto a Valverde (i) y su paisano Pogacar (d)
Roglic, en el centro de la imagen, junto a Valverde (i) y su paisano Pogacar (d)

"Es muy educado"

Luego llegarían los grandes flashes del Tour, la plata mundial en contrarreloj y este 2019 impecable en el que su pedaleo ha dado aunténtico miedo: triunfos en el Tour de los Emiratos ante Valverde, en la Tirreno-Adriático frente a Adam Yates y en el Tour de Romandía en duelo con Rui Costa y Geraint Thomas. Eslovenia es un país diminuto que produce enormes campeones más allá del baloncesto. Antes de que el jovencísimo Tadej Pogacar, tercero en el cajón de Madrid, saliera a escena, Primoz Roglic fue cocinando ese ascenso al número uno que no pudo lograr con los esquís puestos. Esquivo con la prensa ("Tres preguntas", su frase habitual en las comparecencias con periodistas), Roglic ha sabido hacerse un hueco entre los más grandes y ahora mismo encabeza el ranking UCI por delante de Julian Alaphilippe y la otra gran sensación del año, Egan Bernal. Teniendo en cuanta su palmarés, es el aspirante más serio a la Bicicleta de Oro, el gran galardón individual del ciclismo.

“He sonreído en secreto en los días anteriores”, afirmó ya como ganador virtual en la Plataforma de Gredos, consciente de la seriedad que ha ejercido durante estos 21 días de ronda que incluso le ha acarreado fuertes críticas. “Lo veo una persona fenomenal en el pelotón, muy correcto, sin ningún problema con ningún compañero y muy educado. A veces uno llega cansado a meta y es difícil porque intentas descansar pero tienes que atender a mucha gente. Por eso se le puede ver más serio, pero no es así”, le defendió el campeón del mundo. Este domingo, sin embargo, no pudo evitar sonreír durante la ceremonia de entrega de premios en la afamada fuente española rodeado de muchos aficionados con banderas de su país y también de su mujer, Lora, suegra e hijo pequeño que le han acompañado en caravana desde Torrevieja. "No tengo muchas cosas que decir. Gracias a todos", expresó en lo más alto del podio de Madrid con su usual timidez.

Puede que no se prodigue mucho ante las cámaras y que tampoco tenga don de gentes como otros campeones de la talla de Froome, Nibali, Sagan o el mismo Valverde, pero qué importará eso cuando a la hora de la verdad ha ofrecido un grandioso espectáculo defensivo, llevando incluso la iniciativa en momentos calientes, cuando los rivales apretaban. Primoz Roglic se ha demostrado como el líder más sólido de la carrera en mucho tiempo. Forjó su victoria desde el temple, consciente de que tenía una contrarreloj, la de Pau, afín a sus características y en la que podía lograr una cuantiosa ventaja, como así fue. Luego se aplicó en la custodia del rojo en las montañas más duras de esta edición hasta llegar glorioso a la capital de España. Atento a los movimientos de la carrera, supo estar en todos los cortes importantes. Su primera grande es más que merecida.

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