Son el gran atractivo este año

Jóvenes, pero bien preparados. La explosión de la 'generación Z' en la Vuelta a España

Sepp Kuss, de 24 años, ha ganado la etapa con final en el durísimo Acebo con exhibición incluida. Es su tercera participación en una grande. En esta Vuelta a España los jóvenes son los protagonistas

Foto: Sepp Kuss saluda a la afición española antes de cruzar la línea de meta. (EFE)
Sepp Kuss saluda a la afición española antes de cruzar la línea de meta. (EFE)

A falta de grandes nombres, esta es la Vuelta de los jóvenes. Promesas del pelotón que están consagrándose en la prestigiosa ronda española y, ya de paso, entreteniendo al personal. Porque lo de este domingo, una de las mejores etapas de esta edición con hasta cuatro puertos de primera, fue una oda al aburrimiento entre los primerso espadas de la general. Roglic está sólido y no parece que vaya a ceder el rojo de aquí a Madrid, pero es que sus rivales tampoco andan finos y esto afecta directamente a la falta de espectáculo. Valverde es el único que ha intentado ponerle algo de picante a la dura subida final al Acebo (7,9km al 9,7%), el resto no se ha movido. Miguel Ángel López ha ido de más a menos y Quintana ha terminado dejándose parte de sus opciones al podio al ceder a cuatro kilómetros de meta, totalmente exhausto. El murciano, a sus 39 años, es el único que lo está intentando, aunque sabe que tiene pocas opciones de auparse al liderato.

La victoria en Asturias ha caído de lado del gregario del Jumbo, Sepp Kuss, un chaval de 24 años con grandes dotes para la montaña y que formaba parte de la numerosa escapada de la jornada. El americano ha puesto la directa a pie de puerto y no ha mirado atrás en ningún momento. Kuss comparte escenario en esta carrera con otro joven de tan solo 20 años, Tadej Pogacar, que, con dos etapas ya en su poder avanza con paso firme como tercero en la clasificación de la Vuelta y está desatando pasiones en Eslovenia junto a Roglic, su paisano. Como podemos comprobar, el gran papel de la 'next gent' del ciclismo este curso tiene también su extensión en la ronda española. No está Bernal, ni Van der Poel, ni Evenepoel ni tampoco Van Aert, pero en su lugar otros 'descarados' han tomado la responsabilidad.

Kuss y Pogacar por supuesto, pero también los sprinters Fabio Jakobsen (Deceuninck) -que alzó los brazos en El Puig- y Álex Aranburu (Caja Rural); o los escaladores Fernando Barceló (Euskadi Murias) o Sergio Higuita (Education First). Todos ellos están rindiendo a un gran nivel, complicándole la existencia a viejos zorros como Gilbert, De Gendt o Wout Poels. La 'generación Z' está encontrando un buen caldo de cultivo en España. Algunos se están rifando un contrato mejor o el salto a equipos más potentes. A base de entrega y oficio han acaparado los focos. Han llegado para quedarse y consumar antes de lo esperado el cambio de guardia. No tienen complejos. Son más atrevidos que sus antecesores, los 'millennials', que empiezan a ser presos de su voluntad.

Pogacar, con maillot blanco, es otro de los grandes llamativos de la Vuelta. (EFE)
Pogacar, con maillot blanco, es otro de los grandes llamativos de la Vuelta. (EFE)

El contexto, una de las claves

Pogacar, por ejemplo, viene avisando desde principios de temporada. Se impuso en el Porvenir y el Algarve, asombró en las clásicas de primavera y brilló en el País Vasco antes de presentarse en un gran estado de forma y confianza en la Vuelta. Es un corredor de presente, pero sobre todo de futuro. Todos ellos son apasionados de las nuevas tecnologías y se han criado en un contexto de crisis internacional, inseguridad laboral y extrema competencia. Lejos de amilanarse, han sabido hacerse un hueco a base de osadía y coraje. Si querían ser algo en este mundo no les quedaba otra que arriesgar. Esa actitud y carisma que les caracteriza las están trasladando ahora entre los profesionales y en las mejores carreras del calendario. En ilusión no les supera nadie.

Además, los nuevos sistemas de entrenamiento aplicados al ciclismo -como los potenciómetros- les han permitido progresar antes y mejor gracias a un conocimiento más amplio de su cuerpo. Muchos también vienen del ciclocross, una modalidad muy técnica, en la que se corre de manera individual y en la que también desarrollan una fortaleza física tremenda. Atacan con valentía y sin temor, son poco conformistas. Están llamados a romper todos los esquemas en años sucesivos. Kuss se ha convertido en El Acebo en el quinto estadounidense más joven de la historia en vencer en una grande, por ejemplo, mientras que Pogacar es el primero entre todas las nacionalidades en cosechar dos etapas de la Vuelta el mismo año.

Ganan carreras y no precisamente de segunda. Lo hacen, además, exhibiéndose, por lo que sus gestas quedan inmediatamente grabadas en nustra retina. No saben quedarse dentro del pelotón. Actualmente, son un refugio para los aficionados y el gran llamativo de la Vuelta, de pobre cartelera si la comparamos con cursos pasados. La única duda que queda es comprobar cómo asumirán su rol de líderes a partir de ahora. El factor sorpresa se les empieza a agotar y, aunque tiene un margen de progresion altísimo, sus compañeros ya saben que son una referencia y empiezan a vigilarles de cerca.

Así va la general de la Vuelta tras la etapa 15
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