La lucha contra el reloj es su especialidad

Primoz Roglic, el líder silencioso de la Vuelta y su 'parecido razonable' con Indurain

El esloveno arrasó en la crono de Pau y ya es líder destacado de la ronda española. Sus características como corredor, similares a las del gran ídolo navarro. Movistar y Astana no le darán tregua

Foto: Primoz Roglic, junto a Miguel Indurain en el podio de Pau. (EFE)
Primoz Roglic, junto a Miguel Indurain en el podio de Pau. (EFE)

La contrareloj era su terreno de expresión y no falló. Primoz Roglic -antaño esquiador, hoy convertido en uno de los mejores ciclistas del pelotón- se llevó la décima etapa de Pau con solvencia para asestar el golpe prácticamente definitivo a la Vuelta a España. Y justificamos el 'casi' porque la carrera de Unipublic está repleta de trampas y le espera, en teoría, un sinfín de ataques de sus rivales que solventar por cuenta propia. Sin embargo, Roglic se ha encargado de avituallarse bien en la crono, por si las moscas. Dispone de una gran renta contra los dos espadas de Movistar y el colombiano de Astana, Miguel Ángel López, tras sembrar el terror a las puertas de los Pirineos galos con Miguel Indurain de testigo: 1.52 a Valverde, 2.11 a Superman y 3.00 minutazos a Quintana. Un auténtico rodillo.

Primoz Roglic comparte con el navarro de los cinco Tour de Francia el gusto por el silencio, la concentración espiritual. También el pedaleo cuesta arriba, normalmente sentado sobre su bicicleta. El esloveno es un tipo prudente, metido en su burbuja. No le gusta el ruido. Nada que le pueda despistar. Indurain, siempre serio y ajeno al alboroto que sacudía su alrededor, era especialista en picar diferencias importantes en las cronos y luego dosificar las rentas en la montaña. Contra el tiempo era el mejor y también lo es ahora Roglic, pues no hay ningún otro hombre en esta Vuelta a España que se le acerque. Es su especialidad, su mejor carta de presentación. Zancada tremenda, cabeza abajo y cuerpo perfectamente alineado. Su marcha fue imposible para el resto. 36 kilómetros son mucha carga en las piernas para los poco dotados, no para él, admirador de los túneles de viento y, como no, del gran 'Miguelón', su ídolo.

Partía como favorito y claro, arrasó tal y como estaba previsto. Nada en las quinielas hacía presagiar lo contrario. Bueno sí, el ingrediente de la mala suerte que le ha perseguido en algunos momentos este año. Empezó la Vuelta torcido, besando el asfalto con su equipo en Torrevieja, luego vino la caída -más avería- en la etapa de Andorra. Demasiados sustos. Pero esta vez, salvo hecatombe, Roglic por fin podrá levantar los brazos en una grande. No fue al Tour pensando en el rojo del maillot español y la jugada parece que le saldrá perfecta. 11 victorias acumula este año en carreras de primerísimo nivel. Su ambición es la misma que la de su equipo, que ha tirado la casa por la ventana para competir en primera clase ciclista. Dumoulin llegará el curso que viene para ponerle las cosas más difíciles, pero ya será otra historia.

Su ejemplo es Simon Yates

Decía Alejandro Valverde antes de la crono que perder entre un minuto y minuto y medio respecto al esloveno era lo lógico y así fue. A Movistar, como a Astana, les queda terreno por delante para hacer daño, pero tendrán que tirar de imaginación, aventura y puede que hasta de alianzas entre ellos. La Vuelta era entretenida hasta este martes, con los cuatro primeros en un puño, y también lo será ahora en el todos contra Roglic. Se avecina una guerra sin cuartel. El de Jumbo se ha quedado solo como único blanco, con varias mirillas apuntándole. Eso sí, no le teme a nada. Intentará rodearse de su equipo -sin Steven Kruijswijk- para que no le pase lo del Giro de Italia, que se le hizo muy cuesta arriba en la última semana. El ejemplo lo puede encontrar en Simon Yates: el británico desfalleció en 'la corsa' cuando ya era prácticamente suya en 2018 y se desquitó por completo en España con una demostración de poderío absoluto.

El terreno quebradizo, circunstancia a la que se agarraban los no especialistas, ha sentado de mil maravillas al esloveno, que lanza mensajes en positivo: "Aunque tuviera diez minutos no me parecería suficiente. Me caí dos veces, pero creo que tenemos capacidad en el equipo para llegar hasta Madrid". Carapaz fue el primer ecuatoriano en ganar en el Giro, Bernal el primer colombiano en hacerlo en el Tour y ahora Roglic se marca como meta ser el primer esloveno en lograr el cetro de la Vuelta. Pogacar, de 20 añitos, otra futura estrella y también esloveno, aspira al podio, pero no parece que vaya a crearle demasiados problemas a su paisano a pesar de competir en otra formación. Por ahí Roglic, dependiendo de la situación de la carrera, también podría encontrar una mano amiga porque falta le va a hacer. Ahora él es la referencia destacada y el enemigo público número uno.

Así va la general tras la décima etapa de la Vuelta
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