gregario revienta

El valor que predijo el triunfo de Egan Bernal en el Tour de Francia y cómo mejorarlo

La progresión del joven corredor del Team Ineos dejaba pocas dudas tanto por su calidad como ciclista como los datos fisiológicos alcanzados en los test de laboratorio

El triunfo del colombiano Egan Bernal en el Tour de Francia no ha sorprendido a los expertos en ciclismo. La progresión del joven corredor del Team Ineos dejaba pocas dudas tanto por su calidad como ciclista como los datos fisiológicos alcanzados en los test de laboratorio. En este sentido, ya con 18 años, en un test de esfuerzo realizado en el centro de estudios fisiológicos de Michele Bartoli en Milán se comenzaba a descifrar el campeón que llegaría a ser: registró un valor de consumo máximo de oxígeno de 88,8 ml/min/kg. Una marca descomunal a una edad muy temprana.

El consumo de oxígeno máximo (VO2Max) es un valor que indica la máxima cantidad de oxígeno que nuestro organismo puede absorber, transportar y utilizar por parte de los tejidos para producir energía aeróbica. Este valor es un potente indicador de salud, ya que cuanto mayor es nuestra capacidad cardiorrespiratoria, menos es el riesgo de mortalidad por todas las causas. Además, es un valor que representa la máxima potencia aeróbica. Cuanto mayor sea este dato, mayor rendimiento aeróbico se alcanza.

Una persona sedentaria puede tener un VO2max de ~40-50 ml/min/kg y personas activas que hacen deporte de manera periódica entre 50-60. Los deportistas de alto rendimiento superan estos valores con creces.

El VO2Max tiene un gran componente genético, pero también se puede entrenar. La genética pone las balas y nosotros, con nuestro entrenamiento, con nuestros hábitos, somos las que las disparamos. La evolución del profesional depende de múltiples factores y el entrenamiento dirigido puede adaptar al organismo para que sea más eficiente a la hora de transportar y extraer oxígeno de la sangre al músculo. Es decir, el entrenamiento puede mejorar el VO2max.

Pero, ¿tener un VO2Max alto es sinónimo de éxito asegurado?

Tener un VO2Max con valores por encima de la media es un requisito para alcanzar la victoria, pero, desde luego, no la asegura.

Un ganador del Tour como Chris Froome alcanzó en el Centro Médico Olímpico Suizo con 22 años, un VO2max de 80 y 8 años más tarde, de 84,6.

Miguel Indurain, en el año que batió el récord de la hora, con 30 años, tenía 79 ml/min/kg.

Por cambiar de modalidad, Kilian Jornet tenía 92 ml/min/kg meses antes de enfrentarse a la doble ascensión al Everest.

Un ejemplo esclarecedor es el noruego Oskar Svendsen, que con 18 años rompió los registros y estableció el récord de VO2max en laboratorio hasta la fecha, 97,5 ml/min/kg. Llegó a ser considerado una de las mayores promesas del ciclismo mundial y actualmente está retirado sin alcanzar los éxitos prometidos.

Por tanto, tener los mayores registros fisiológicos no te aseguran el triunfo pero sí te ayudan a alcanzarlo. Programar y priorizar el entrenamiento en base a un objetivo contribuye para lograr las adaptaciones al entrenamiento.

El entrenamiento produce adaptaciones que mejoran el VO2max. Como vemos en el algoritmo, algunas adaptaciones requieren únicamente de días, como el volumen de la sangre, pero otras adaptaciones cardiacas requieren de meses. Por ello, aumentar el VO2max no es cuestión inmediata.

Al igual que con la potencia máxima o en el umbral, el VO2max se expresa en ml/kg/min. La relación con el peso hace que debamos encontrar el peso óptimo con el que desarrollar la máxima potencia. No es lo mismo mover 300 W si pesas 60 kg que si pesas 65. Lo mismo pasa con el VO2 max.

Por ello, el entrenamiento debe ser lo suficiente individualizado y monitorizar registros de potencia, peso y medir variables que hagan ver y tocar si las mejores están llegando.

¿Cómo podemos mejorar el VO2max?

Para mejorar este valor, debemos entrenar a una intensidad alta. Valores por encima del 120% FTP, que en la escala de esfuerzo percibido se encuentra entre 9 y 10. Son intensidad muy altas, por lo que debemos tener una base de entrenamiento sobre la que poder trabajar, sabiendo, además, que no tenemos ninguna contraindicación médica.

Por otro lado, entrenar no es una ciencia exacta. No todos los entrenamientos producen los mismos resultados en cada deportista, por lo que se debe seguir un método que tenga en cuenta las particularidades de cada uno.

El entrenamiento es de intensidad alta y normalmente se suele estructurar en forma de series. Tradicionalmente se han utilizado series de 3-5 minutos, hasta llegar a un trabajo total de 12-18 minutos aproximadamente. Siempre debemos ir buscando el mínimo estímulo que produzca adaptaciones.

Las últimas investigaciones señalan que las series cortas (hablamos de 30’’-1’) también producen mejoras en la potencia aeróbica. Incluso si el nivel del deportista es alto, mayores que las series largas de 4-5 minutos.

Debemos tener en cuenta que no hay una fórmula mágica para mejorar el VO2Max. Hay que variar estímulos que potencien las adaptaciones. Sabiendo que existen muchos caminos para llegar a un objetivo, podemos utilizar todas las herramientas disponibles para mejorar el rendimiento y aprender mejor cómo responde nuestro cuerpo.

Hay gente, por ejemplo, que no tolera demasiado bien las series muy largas en rodillo porque mentalmente son muy pesadas. Por ello, podemos ir jugando y variando la longitud de las series con el objetivo de fortalecer también otros aspectos tan importantes como la capacidad de esfuerzo y resistencia a la fatiga.

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