Landa no probó a sus rivales

Carapaz y Movistar se acercan al Giro mientras Mikel Landa se aleja del podio

El ecuatoriano tiene a tiro coronarse en Verona con su primera grande. Roglic lo intentó, aunque sin éxito. La antepenúltima etapa la ganó el colombiano Esteban Chaves

Foto: Carapaz, más cerca de mantener la maglia rosa de líder en Verona. (EFE)
Carapaz, más cerca de mantener la maglia rosa de líder en Verona. (EFE)

La subida a San Martino di Castrozza, en esta 19º etapa del Giro de Italia, era toda una prueba del algodón para Richard Carapaz y el conjunto Movistar. Con sus más de 13 kilómetros y una pendiente media del 10%, el terreno era propicio para ofensivas. Si los rivales del ecuatoriano, líder incontestable, querían recortar diferencias y seguir aspirando a la maglia rosa, este era sin duda un lugar clave para intentarlo a la espera de la etapa del sábado, que promete emociones fuertes con cinco llegadas en alto. No obstante, las opciones se van agotando y con ellas, los sueños de los primeros espadas del pelotón. El de Carapaz, por otra parte, está cada vez más cerca: convertirse en el primer corredor de su país en ganar una grande, casi nada. Solo le quedan dos jornadas.

Los italianos, que no renuncian a coronarse campeones, esperaban el ataque de su mejor corredor en la general: Vincenzo Nibali (Bahrein), pero fue Miguel Ángel López, del Astana, el primero en atacar para testar a sus competidores. La jugada poco le importó al equipo telefónico, cuya misión era estar pendiente de lo que hiciera 'el tiburón', y dejó ir al colombiano, que consiguió unos segundos de ventaja en meta que le valen de poco, pues sigue muy lejos del podio. Unos kilómetros después, rozando el final, tomó la iniciativa Roglic, el primer zarpazo que suelta en toda la competición, y a su rueda se pegó Nibali y la dupla del Movistar, que no daba metro alguno.

Landa cruza la meta durante una etapa de este Giro. (EFE)
Landa cruza la meta durante una etapa de este Giro. (EFE)

"Tengo un líder en quien fijarme"

El movimiento del esloveno se produjo a poca distancia de la meta, por lo que apenas hizo daño, aunque quién sabe, igual le viene bien moralmente para probar suerte el sábado, que promete batalla. Mikel Landa que está a menos de un minuto del ciclista del Jumbo-Visma, tampoco se movió y sus opciones al cajón se complican. El vasco necesita recuperar la diferencia perdida y sacarle una buena minutada antes de la crono final. Está por ver cual será la estrategia telefónica, pero parece que al vitoriano le alcanzaría más por desmérito de sus rivales, como un desfallecimiento, que por una exhibición suya. A Landa le tocará estar cerca de Carapaz, como no puede ser de otra manera, para asegurar definitivamente la preciada maglia, por lo que, de atacar, solo lo haría en los últimos kilómetros, sin demasiado margen. El ecuatoriano, consciente de la situación, le echa un capote: "Con él tengo un líder en quien fijarme y aprender mucho. Tiene más experiencia que yo, dirige bien a todo el equipo y eso se nota en la carrera".

En otro orden de cosas, la etapa la gano un viejo conocido: Esteban Chaves, que venía para ayudar a Simon Yates, vigente ganador de la Vuelta a España, y estaba realizando una 'corsa' bastante mala para sus cualidades. Con su victoria este viernes, que la cosechó tras demarrar del grupo de escapados, pone un parche, aunque del menudo colombiano siempre se esperará mucho más.

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