SU USO SE EXTIENDE EN EL MERCADO CICLISTA

Por qué el freno de disco triunfa entre los aficionados y lo rechazan los profesionales

Una de las novedades técnicas más importantes en el mundo de la bicicleta se extiende entre los aficionados, pero no entre los profesionales, casi siempre por delante

Foto: Imagen de una de las bicicletas del Cannondale-Drapac, equipo que montaba frenos de disco. (AFP)
Imagen de una de las bicicletas del Cannondale-Drapac, equipo que montaba frenos de disco. (AFP)

Una de las novedades técnicas más importantes de la última década en el mundo de la bicicleta de carretera no triunfa en competición. El freno de disco se extiende entre los cicloturistas, pero no entre los profesionales, cuando tradicionalmente ha sido al contrario con las novedades técnicas. ¿Por qué semejante paradoja? ¿Por qué sus ventajas no son aprovechadas por quien más partido podría sacar de ellas y sí por los aficionados?

“Es la primera vez en la historia que veo una innovación que en profesionales es rechazada y en ciclodeportistas se está imponiendo”, explica a El Confidencial Antonio Alix, comentarista de ciclismo de Eurosport y colaborador de la revista especializada 'Bicisport'. Son varios los factores que explican este semejante y curioso fenómeno, inusual en el mundo del ciclismo.

Más inconvenientes que ventajas

Habitualmente, el pelotón profesional ha sido la piedra de toque de innovaciones técnicas que luego llegan al mercado. Como en el caso de los diferentes grupos de carretera electrónicos, por ejemplo. Pero los frenos de disco no acaban de imponerse entre los profesionales a pesar de estar ya en circulación desde hace tres años al menos y a diferencia de lo ocurrido en su día con el sistema en el mundo de la bicicleta de montaña.

En la actualidad, algunos equipos salen a determinadas carreras y etapas con corredores equipados con frenos de disco, pero de manera poco generalizada. Fuentes de pelotón profesional que prefieren mantener el anonimato explican a El Confidencial las principales razones. "En la competición pura y dura son más los inconvenientes que las ventajas. Una muy importante, la que más, es el mayor tiempo de cambio de rueda, que se convierte en un lastre. Además, los sistemas no están estandarizados en las diversas marcas, cada una lleva un disco, un tamaño".

Cubierta del freno de disco de TºRed.
Cubierta del freno de disco de TºRed.

La ventaja de los frenos de disco es innegable en las etapas de alta montaña para las bajadas de los puertos. A pesar de ello no se utilizan en estas jornadas por el lastre que supone el mayor peso (casi 1 kg), otra de las razones para que no se generalice su uso. Algunos temas técnicos —sobrecalentamientos de discos, pistones que no vuelven fácilmente a su posición original— implican la necesidad de reforzar sus sistemas —y su peso por tanto— frente a los de montaña. Por último, la seguridad, con incidentes ya conocidos en el pelotón.

"Llevamos tres años con los frenos de disco, pero en 2018 tampoco se han extendido entre los equipos de primera división", explica Alix. "Lo curioso es que sí se utilizan por parte de los equipos en los que la marca es el verdadero patrocinador, como Trek, equipos con intereses de marca. Tomar la decisión de usar los frenos de disco supone que si se hace, es para todo el equipo, no pueden ir unos con zapatas y otros con disco. Además supone un cambio total en las bicis". Alix también considera que el cambio rápido de rueda es uno de los inconvenientes para el pelotón profesional, "aunque ahora se ha reducido mucho el peso y, aunque suponga cuatrocientos o más gramos, se puede rebajar en otras partes de la bici para estar en el peso mínimo".

Cambios reglamentarios

Pero entre los aficionados se está produciendo el proceso opuesto: cada vez se compran más bicicletas con frenos de disco. "En parte por la oferta de las marcas, porque las bicicletas que llevan discos son totalmente diferentes a las de zapatas, hay que cambiar la bici entera para que se pueda incorporarlos. Y cualquier bici de nivel medio o medio-alto ya viene con discos", explica Alix. "Está claro que es un tema que merece la pena. Pero, paradójicamente, se impone entre los aficionados, donde hay ventaja en su uso aunque no tanta como profesionales. La gente normal no baja tan rápido, y sus grandes ventajas también están en la lluvia, pero los cicloaficionados no suelen hacerse puertos con lluvia. En marchas competitivas sí se nota porque se va muy rápido, aunque no tanto en salidas normales".

Desde las marcas se aprecia esta creciente incorporación de los discos entre los aficionados, también por otras razones. "El gran cambio ha sido la aceptación de la UCI de los discos de freno. Muchas de las pruebas que se celebran se hacen bajo su normativa, y muchos usuarios amateur de la bicicleta se encontraban que en las pruebas que les apetecía participar no podían hacerlo con la bicicleta con frenos de disco", explica a El Confidencial David Toledo, 'country manager' en España y Portugal de la marca Canyon, también presente en el pelotón profesional. "Al haber cambiado la tendencia, también lo ha hecho la de adquisición de estas bicicletas. Al que si le parecía atractivo, pero le limitaba la regulación, le ha abierto las puertas”.

En 2016, Fran Ventoso sufrió un grave corte en la pierna por unos frenos de disco. (Twitter)
En 2016, Fran Ventoso sufrió un grave corte en la pierna por unos frenos de disco. (Twitter)

Igual que con la bici de montaña

Toledo está convencido de que las ventajas del sistema se irán imponiendo entre los aficionados. "Tenemos claro que a corto o medio plazo se impondrán, sin duda, al igual que en la década de los noventa ocurrió con la llegada de los frenos de disco a la bicicleta de montaña", explica Toledo. "Estoy viendo exactamente el mismo proceso que con la bicicleta de montaña en su día. Al principio hubo dudas por el peso y la tecnología, pero conforme la gente fue probándolos y fueron mejorando tecnológicamente se olvidó el uso del freno que no fuera de disco. Hoy, la evolución de los frenos de disco en bicis de montaña llevan muchos años, y la adaptación a la carretera resulta mucho más fácil que con aquellas".

¿Y la seguridad, esa imagen de un freno de disco cortante como una cuchilla? ¿No es un temor entre los aficionados? "Aún queda quien tiene miedo a la barrera del disco ante los posibles daños que pueda ocasionar. Pero nosotros insistimos en que un freno de disco no tiene por qué hacer más daño que una rueda girando a 60 km/h o un plato lleno de dientes. Al final hay otros elementos que pueden ser igual o más agresivos que un disco. Se han mejorado, se hacen ahora con los cantos redondeados para que no produzcan daños. Nosotros incluso hemos hecho pruebas de frenar un disco con la mano sin riesgo a cortarse. Esto ha ido rompiendo barreras del rechazo".

"No creo que se extiendan al cien por cien en la carretera a no ser que las marcas ya solo fabriquen los sistemas de frenos de disco", explican desde el campo profesional. "Se nota ya en las ventas. Año tras año vemos como el porcentaje de frenos de disco va creciendo sin parar", explica el ejecutivo de Canyon. Quién sabe, quizás algún día sean los aficionados quienes marquen el camino a los profesionales.

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