EL CASO CURIOSO DEL PASADO GIRO

La incongruencia en el Giro por respetar el código ético aleatoriamente

Durante la última etapa del recién acabado Giro de Italia, la organización decidió anular el tiempo para las últimas siete vueltas al circuito que había diseñado en Roma

Foto: Chris Froome este pasado domingo en Roma. (EFE)
Chris Froome este pasado domingo en Roma. (EFE)

Se ha terminado un Giro diferente, cargado de situaciones poco esperadas pero que a la vez y siendo egoísta, ponen la carrera emocionante hasta los últimos kilómetros, bueno hasta los penúltimos kilómetros... No recuerdo tantas 'explosiones' en los primeros de la general, situaciones que hacían presagiar cualquier cosa cada día. La que más cuesta es la primera, las otras son menos complicadas. Si ya has vivido el desfallecimiento de un rival, de alguien que se encuentra cerca de ti en la general, tu cabeza de manera automática lo piensa, lo recuerda, lo teme. Es complicado evadirte de ello, es un tema que seguro lo has comentado con tu masajista sobre la camilla o en la cena con el resto de compañeros.

- “¿Has visto a Chaves? ha perdido un mundo”.

- “Ha llegado muy fuerte, puede pasar, la última semana es demasiado dura”.

Ineludiblemente, si tus sensaciones no son las adecuadas, si tus piernas no responden en el primer puerto de la dura jornada, tu cabeza se refugia en ello y comienzas a verte reflejado, más aún si el que ha pasado por ello en primera instancia fue un compañero de equipo. Después del simpático colombiano fue Aru, Yates, Pinot… todos hombres que disputaban las primeras plazas de la general. Situaciones complicadas después de llevar días y días poniendo esfuerzo y trabajo sobre los pedales. Qué duro ver cómo todo se esfuma en unos kilómetros. Pasar de todo a nada, no perdiendo un poco de tiempo cada día descolgándote en los últimos metros del puerto, no; ceder a las primeras de cambio con la sensación de impotencia y sin tener una respuesta directa para el coche, para tus hombres esos que nunca te abandonan. Sigo siendo egoísta, pero me encanta ver cómo un equipo arropa a su líder en estas situaciones, cómo le hacen sentir la mano en la espalda ejerciendo fuerza o como las gafas suben al casco para poder mirarle fijamente trasladándole confianza y respeto.

Un segundo que puede cambiar un podio

También el Giro nos ha dejado una situación curiosa en la última etapa. Existe un código ético dentro del pelotón que respeta lo conseguido hasta entonces, no se considera un día para que sucedan cambios en la clasificación general, se entiende que ha habido terreno suficiente para atacar. El día antes, Carapaz luchó por descolgar al super héroe colombiano, Miguel Ángel López. En juego mucho, el maillot como mejor joven y el tercer cajón del podio. También Dumoulin hizo todo lo que podía, hizo lo que debía… intentarlo. Aceleró para ver si Froome acusaba el esfuerzo de la jornada anterior, pero el holandés no lo consiguió.

En Roma, el último día de la ronda italiana, los comisarios decidieron no contabilizar los tiempos. El circuito estaba plagado de curvas, pasos estrechos y un asfalto irregular, nada diferente a otras llegadas. Froome advirtió a los organizadores de la intención del resto de corredores de acortar la carrera. Finalmente se decidió parar el crono para todos a falta de siete vueltas. He corrido varias 'Grandes' y otras tantas he seguido como comentarista. Normalmente, todo está tranquilo hasta el primer paso por meta en el que, como homenaje, se deja pasar al líder de la carrera con todos sus compañeros. Desde ese instante a correr, la victoria de etapa está en juego y el resto de ciclistas que no optan al esprint se van a posiciones más cómodas para evitar caídas o situaciones complicadas.

El inconformista Vinokourov

Recuerdo el Tour 2005 en el que Vinokourov decidió ser inconformista e intentar bonificar en uno de los pasos por meta para arrebatar un puesto en la general a Levi Lepheimer, lo consiguió. Después, la lluvia puso el firme resbaladizo y se decidió parar los tiempos en meta para que no afectara a la clasificación general. El pasado año Mikel Landa llegaba a los Campos Elíseos a 1” del cajón, en poder del francés Bardet. Un segundo… ¿sabéis qué es eso en ciclismo? No es nada, es pestañear una vez. Valverde arrebataba el maillot verde de puntos a Purito en la Castellana, el último día de la Vuelta 2015. El catalán recriminó al murciano su actitud por pelear un día en el que supuestamente todo debe quedar como está, un día de fiesta. Froome, este domingo encabezaba la propuesta pero también se metía el pasado año en un esprint intermedio para intentar ganar el maillot de puntos a Trentin…

La verdad es que hay opiniones para todos los gustos y por regla general estas varían en función de cómo afecten personalmente. No hablamos de conseguir meter tiempo en meta, hablamos de si el aumento de velocidad puede hacer que crezca la tensión y eso provoque un corte, una caída… una avería. Pienso que se debería de establecerse una norma eterna y no en función de la situación. Mi opinión es que si el último día es un día festivo, no se debe disputar la etapa, tampoco al esprint. No entiendo una parte del pelotón tranquila y otros lanzando a sus velocistas. Los 21 días deben de ser para todos o para ninguno, pero la norma debe de servir para todas las carreras y sobretodo que el público entienda lo que está viendo y lo que va a vivir. No me parece mal que el último día sean vueltas a un circuito, pocos kilómetros, saludando equipo por equipo al público y haciéndoles disfrutar en algo parecido a un critérium. Pero que así sea y que ni la lluvia ni los intereses lo modifiquen.

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