El amor o por qué a la promesa española Iván García Cortina se le da bien el pavé
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CHARLA CON EL JOVEN DE 22 AÑOS

El amor o por qué a la promesa española Iván García Cortina se le da bien el pavé

El ciclista Iván García Cortina, con tan solo 22 años, disfruta y nos hace disfrutar sobre el pavé de las clásicas más prestigiosas. Parte del futuro de españa pasa por sus pedaladas

Foto: Iván García Cortina fue uno de los integrantes de la escapada del Tour de Flandes. (Imago)
Iván García Cortina fue uno de los integrantes de la escapada del Tour de Flandes. (Imago)

No es fácil encontrar ciclistas españoles que se defiendan bien en el pavé. La superioridad de ciclistas belgas y holandeses, tiene no tanto que ver con un aspecto físico y sí más con un aspecto técnico. Desde categoría cadete, prácticamente, están pasando por esas rutas empedradas y se las conocen como la palma de su mano, esa que termina llena de ampollas y heridas después de pedalear sobre piedras, todo el recorrido. Saben por dónde afrontarlo, en qué lugar ir a la izquierda, a la derecha… pero aún así cada vez son más los ciclistas de otras nacionalidades que les hacen frente y que se llevan el preciado trofeo a casa, entre ellos está la joven promesa española Iván García Cortina.

Tuve la fortuna de correr el Tour de Flandes y la París-Roubaix y he de decir que la mezcla de emociones es singular. Por un lado, orgullo de estar disputando un monumento; y por otro, respeto a lo que estaba a punto de enfrentarme. Este año disfruté viendo pedalear a mi paisano Cortina (22 años) como si lo hubiera hecho toda la vida sobre el pavé de Flandes. Y de aquí surgió la siguiente charla.

Pregunta. De repente te enamoras… de las clásicas de pavé.

Respuesta. Sí, fue en cadete, estábamos en una carrera que se disputaba en Santoña y al terminar nos pusimos a ver París-Roubaix. En concreto la que ganó Vansummeren, es la primera imagen que tengo de estas carreras, desde entonces no me perdí ni una y ahora soy afortunado de vivirlas al otro lado del televisor.

P. Por nuestra tierra hay sitios para emular el recorrido.

R. Tengo un terreno ideal, está entre Sariego y Pola de Siero. Son todo carreteras estrechas que van entre dos valles por medio de la montaña con continuos sube-baja, plagadas de muros… Siempre que puedo entreno ahí.

Foto: Carlos Coloma cruzando la meta de Río en tercera posición. (Reuters) Opinión

P. En estas clásicas salen a relucir las manías y rituales. Yo me ponía vendas en las muñecas, en los nudillos, vigilaba mucho aspectos mecánicos…

R. Yo soy un obseso de las presiones en las ruedas y me gusta subirla o bajarla aunque sea insignificante la variación. La presión es fundamental para rodar bien por el pavé. En Roubaix salí con 3,8 rueda delantera y 4 en la trasera. La probé dos días antes, me hubiera gustado ir con más tiempo, meses incluso, para no comerme la cabeza tanto los días previos a la competición. En la primera parte penalicé un poco, porque es asfalto, pero hasta mi caída me sentí muy cómodo en los tramos.

P. ¿Qué pasó?

R. Estaba muy embarrado, fue al comienzo del primer tramo. Toqué un poco el freno delantero y no pude controlar la bici, soy el primero que caigo. Las pruebas dicen que tengo un fisura grande en el pulgar de mi mano.

P. En el equipo, ¿toca trabajar para otros?

R. Sí, en las primeras clásicas Colbrelli era nuestro líder y en Roubaix la idea era dar todo por Haussler. Espero poder tener más libertad en otras ediciones y seguir conociéndome a mi y al terreno.

P. Has tenido algunos contratiempos en el comienzo de temporada…

R. Sí, no demasiada suerte. Me encontré muy bien en París-Niza y en Flanders, pero en el resto siempre me pasaba algo ajeno a mi condición física. Caídas, averías… pero eso también forma parte de este deporte. Espero que todo esté de cara el próximo año en las carreras que me apasionan.

placeholder Iván García Cortina a su paso en cabeza y en solitario por el Kapelmuur, uno de los muros más famosos del Tour de Flandes. (Imago)
Iván García Cortina a su paso en cabeza y en solitario por el Kapelmuur, uno de los muros más famosos del Tour de Flandes. (Imago)

P. Vaya día que nos diste en Flandes…

R. Quería coger la fuga sí o sí, me daba igual gastar todo y no terminar la carrera, tenía que entrar. Todo el mundo pensaba lo mismo y hasta el kilómetro 70 no lo conseguimos. Un poco antes hubo un momento que no podía más, que veía como iba descendiendo posiciones y fue ahí cuando dije: “Si te paras ahora, seguro que se hace una fuga y es la buena”. Volví a apretar los dientes y conseguí entrar. Si piensas en estar al 100% en ese momento tienes probabilidades de conseguirlo, si bajas al 85% seguro que no llegas. No me rindo, tú sabes que esto es así, dar todo y un poco más.

P. La Roubaix este año fue más dura de lo habitual, desgraciadamente…

R. Sí, la muerte de Michael Goolaerts me impactó a mí y a todos. No le conocía personalmente, pero después le reconocí: días antes había compartido fuga conmigo en Flandes. Imagínate todo lo que pasa por la cabeza. Me quedará marcado para siempre.

Iván lo tiene claro y eso es importante para enfrentarte al Infierno del Norte. Su físico y mentalidad están hechos para brillar en estas carreras. Si lo comparo con una bombilla, que también brilla, es importante que la potencia energética que le llegue sea la idónea, de otra manera se puede fundir. Dejémosle que siga creciendo despacio y a su ritmo, no al de los demás. Tal vez algún año alce los brazos acordándose de su compañero de escapada en Flandes o de la carrera que veía en Santoña como cadete. Y si no lo hace, estoy convencido de que lo intentará al 100%, y no a menos.

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