el italiano picó 4 segundos de bonificación

Una Vuelta romántica entre Froome y Nibali con unos cuantos 'sujetavelas'

Majka, recuperado de la ultratumba, ganó en La Pandera con un adelanto de 26 segundos sobre López y 31 respecto a Nibali, el único que los candidatos en sacar al menos 4 segundos a Froome

Foto: Nibali es la única alternativa real a Froome. (EFE)
Nibali es la única alternativa real a Froome. (EFE)

Estamos en septiembre. Comentaban Antonio Alix y Eduardo Chozas en la retransmisión de 'Eurosport' que parece que se está acabando la temporada. Engaña que solo quede una semana para finalizar la última grande del año, pues la inmensa mayoría de ciclistas del más alto nivel, es decir, los que aspiran al podio de esas carreras de 21 etapas, han cumplido con su cometido y, como mucho, participarán en los Mundiales o en alguna clásica tipo Giro de Lombardía antes de tirarse a descansar hasta enero. Y claro, es comprensible apreciar que algunos de ellos se encuentran flojos de piernas. Pero a ninguno le falta orgullo propio, por eso unos cuantos probaron a Froome en la ascensión a la Pandera, con exacto resultado a lo visto en días anteriores.

Cambio en el podio de la clasificación, con la ascensión de Kelderman.
Cambio en el podio de la clasificación, con la ascensión de Kelderman.

A Froome le dieron igual varias de las tentativas de los inocentes aspirantes, más que ninguna la de Rafal Majka. Cuando en la lista de participantes se incorporó Majka como líder del Bora, se pensó que por fin se completaba una Vuelta con un cartel con casi una decena de favoritos, algo insólito incluso en las ediciones recientes de bastante buen nivel. Poco a poco, esos corredores famosos fueron renegando de las responsabilidades de su dorsal '1' y dijeron que no, que a España habían venido a por etapas, que su hoja de ruta la habían cumplimentado con el Tour y el resto de carreras importantes. Majka fue uno de ellos. Extraña decisión la suya de no venir a competir a la Vuelta, pues su papel en Francia fue más que nada residual. Un año de transición estrenando equipo, quizás.

Sea como fuere, Majka se metió en una fuga con varios ilustres, con un campeón del mundo como Rui Costa. Se fueron cayendo todos con las dificultades crecientes a partir de los últimos 30 kilómetros y él, por esa dignidad del que se sabe grande pero que no está en la forma óptima, aguantó primero y los alejó después con un ataque de clase y elegancia que su estilo promueve y que tan rarísima vez nos deja apreciar. Majka era el segundo de abordo del Tinkoff de Contador y tuvo unos años de buen rendimiento, ganando un maillot de lunares en el Tour y subiendo al podio en España, pero nunca explotó, nunca pudo realmente ganar una gran carrera. Le queda, eso sí, la satisfacción de haber ganado desde este sábado etapas en todas ellas.

Primera victoria de Majka en una Vuelta. (EFE)
Primera victoria de Majka en una Vuelta. (EFE)

Cuando apretaron los de la parte trasera, los buenos, Majka siguió hacia arriba sin que le temblaran las piernas por la presión, sí por el esfuerzo. Su "¡yes!" al cruzar la meta justifica el sacrificio. El que realizó Vincenzo Nibali quizás no sea tan satisfactorio. Mucho ruido para pocas nueces. El siciliano sigue decidido a invitar a Froome a una velada romántica entre los dos para establecer tras el postre y los digestivos quién es el señor de la Vuelta. Esperó hasta el final para moverse, como mandan los cánones del ciclismo moderno, se marchó con Contador y la falta de acuerdo convirtió al madrileño en un sujetavelas de un nuevo enfrentamiento italo-británico.

Una Vuelta romántica entre Froome y Nibali con unos cuantos 'sujetavelas'

A Froome le va a haciendo rasguños, como si le asestase mandobles con una espada roma, no cortan, pero dejan marca. Le va robando segundos día a día, bajó primero de la barrera psicológica del minuto y se sitúa ahora a solo 55 segundos de la cabeza del keniata. A esa cita entre ambos se van uniendo poco a poco convidados de piedra que aportan espectáculo, pero no suponen ningún peligro para un Sky que esquiva los golpes como Ali. Hasta que no hubo hostilidades, Pouels y Nieve seguían enseñándole el camino a Froome. Se movieron Bardet y Chaves y les dio exactamente igual, total, ambos se desinflaron inmediatamente y perdieron incluso tiempo. Se fueron Contador y Nibali y se lo pensaro, pero esperaron a que el jefe decidiera qué hacer por su cuenta y riesgo. Eso hizo, y no sobrepasó a sus adversarios porque no quiso.

Esa benevolencia no le salió demasiado cara, un moratón metafórico más para su cuerpo herido por las dos caídas del viernes, pues Nibali sacó su astucia siciliana y le arañó unos sabrosos cuatro segundos en la línea de meta gracias a la bonificación. No es gran cosa, pero es un mensaje. Él sí está ahí para competir, no para acompañar. No es una guarnición, sino el plato principal. Y el dulce más sabroso es de color rojo.

La decimoquinta etapa se disputará entre Alcalá La Real y Sierra Nevada, con 129,4 kilómetros de recorrido. Día corto y muy escarpado, de los que excitan a Contador.

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