se confirman los rumores

Movistar da el primer paso de la revolución: ficha a Mikel Landa por dos temporadas

El que era hasta ahora el número dos del Team Sky vuelve a España para correr con el equipo telefónico, donde espera ser el principal líder siempre y cuando salga Nairo Quintana

Foto: Mikel Landa vestirá de azul las dos próximas temporadas. (Reuters)
Mikel Landa vestirá de azul las dos próximas temporadas. (Reuters)

El principal chisme que circulaba por el pelotón internacional se ha confirmado este miércoles. Mikel Landa correrá con el Movistar Team las dos próximas temporadas. El ciclista vasco acaba contrato con el Sky el próximo 31 de diciembre y a partir del día siguiente, regresa a España para correr con el principal equipo de nuestro país, donde espera encontrar las oportunidades de ser la primera espada que no pudo al lado de Chris Froome.

“Para nosotros es una gran noticia. Por edad y por lo que está demostrando, es el corredor llamado a liderar el ciclismo español durante los próximos años”, así lo recibe Eusebio Unzue, director general del Movistar, en declaraciones recogidas por el propio portal oficial del conjunto azul.

Landa ha explotado este verano como uno de los mejores ciclistas de su generación, no solo a nivel nacional, sino también mundial. Acudió al Tour de Francia como uno de los gregarios de Froome con la única y exclusiva obligación de ayudar a su jefe de filas a obtener su cuarto maillot amarillo. Sin embargo, con el paso de las etapas se mantuvo entre los primeros puestos hasta el día que se marchó a la aventura en solitario con Alberto Contador y estuvo muy cerca de vestirse con el jersey de líder. A partir de ese momento, se situó siempre en cabeza y demostró tener fuerzas suficientes para haber aspirado, con un poco más de apoyo de su director, a la victoria final.

Todo esto después de participar en el Giro de Italia como líder del Sky. Una caída en la primera semana de carrera le eliminó de la lucha por la 'maglia rosa', pero se mantuvo siempre competitivo hasta que pudo obtener una victoria parcial y el jersey azul de líder de la clasificación de la montaña. Doblando las dos primeras grandes vueltas por etapas, Mikel Landa era uno de los favoritos, sin comerlo ni beberlo, para el triunfo en el Tour y lo acabó a un solo segundo del podio. Después de ello se proclamó ganador de la reciente Vuelta a Burgos.

Un monstruo con demasiadas cabezas

"A partir de ahora quiero ser siempre el jefe", dijo Mikel Landa al acabar su participación en la ronda francesa. El alavés se siente más que capacitado para llevar sobre sus hombros la responsabilidad de uno de los mejores equipos del mundo y, por consiguiente, asumiendo la obligación de pelear por ganar el Tour de Francia o cualquier gran vuelta que se le ponga por delante. Sufrió la amarga sensación de ser segundo y, por tanto, verse frenado por órdenes de arriba por primera vez en el Giro de 2015. Por entonces solo un mandato de Beppe Martinelli, director del Astana, le hizo dejar de pedalear y esperar a su líder, Fabio Aru, ya que era la baza elegida para luchar por el liderato final con Alberto Contador. Ninguno de los dos pudo ganar, pero ambos finalizaron en el podio.

Se fue al Sky para ser segundo de Froome, pero con la promesa de correr siempre el Giro como número uno. La promesa fue cumplida tanto en 2016 como en este año. Muy a su pesar y del propio Sky, Landa no pudo pelear las generales en ninguna ocasión. En la primera se tuvo que retirar por una gastroenteritis antes incluso de empezar la alta montaña, su gran especialidad, mientras, como decíamos, esta vez una caída le quitó todas las opciones. Después fue al Tour para ayudar a Froome y si en su primera oportunidad no se le vio, esta vez su participación fue soberbia, motivo este que ha hecho al Movistar no dudar a la hora de contratarle.

Puede que no volvamos a ver a Quintana y Valverde compartiendo equipo. (EFE)
Puede que no volvamos a ver a Quintana y Valverde compartiendo equipo. (EFE)

Ahora bien, ¿quién lidera ahora al Movistar? Una oligarquía dentro de un mismo equipo no suele funcionar. El segundo siempre tiende a querer más, el primero a pedir tener menos competencia y todo se acaba rompiendo de una manera o de otra. Hasta el momento, en el equipo telefónico había dos jefes con roles más que diferenciados. Nairo Quintana lucha por el Tour y la otra grande que desee, Valverde le ayuda en una de ellas y lidera en la otra. La situación en estos momentos no puede estar menos definida.

Con Valverde lesionado de gravedad y con pocas posibilidades de volver a competir en esta temporada, Movistar acude a la Vuelta sin un líder claro, solo con la cabeza más visible de José Joaquín Rojas y la juventud de Marc Soler y Rubén Fernández. A partir de enero, la cosa habrá de dilucidarse de alguna manera y todo apunta a que se producirá la salida de Quintana. El director del Movistar y el agente del colombiano niegan que se vaya a producir un divorcio entre corredor y entidad, pero todos los tiros apuntan a ello. En Italia, de hecho, colocan a Quintana en Astana en cuanto comience el próximo curso. Más después de que hayan trascendido las importantes desavenencias entre la dirección deportiva del Movistar y el ciclista de Boyacá tras su mal papel en el último Tour.

Sería el movimiento más lógico ya que, de lo contrario, Movistar se convertiría en un monstruo con demasiadas cabezas. Landa no habría aceptado fichar por Movistar de no haber recibido una promesa irrechazable, que no sería otra que ser el número uno. Cuesta creer que Landa vaya a trabajar para Quintana, mucho más lo contrario. El inicio de la revolución azul ya se ha disparado. La resolución, próximamente.

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