el diagnóstico de una especialista

¿Por qué Kittel se alegró de abandonar el Tour? El atracón que necesita un ciclista

La estricta dieta durante las tres semanas de competición cansa a los ciclistas del Tour. ¿La solución? Entrenar también la alimentación, clave en las habilidades del corredor

Foto: Kittel celebra una victoria de etapa en el Tour. (Reuters)
Kittel celebra una victoria de etapa en el Tour. (Reuters)

“Pensando en positivo: la dieta se ha ido”. Un buen puñado de patatas fritas, varias porciones de pizza, un buen trozo de carne y dos salchichas, en una efímera imagen de 'Instagram historias', acompañan al enunciado. Un bote de salsa barbacoa compite entre los productos más calóricos de la escena. Se podría decir que el ligero casco de limón que reposa sobre el plato es lo más sano de la cena. Es la de un ciclista profesional. Marcel Kittel, el que estaba llamado a heredar la responsabilidad histórica de superar a Zabel en victorias en el Tour, pasa de ser protagonista en la ronda francesa a serlo en las redes sociales.

Kittel superó a Zabel, pero se quedó sin ganar su primer maillot verde. Se vio involucrado en una caída con el pelotón de la que pudo reponerse, pero de la que no pudo avanzar más de 30 segundos. “Me bajo”, dijo. Era la decimoséptima etapa del Tour, justo antes de la última cita con la montaña. Pero no todo eran malas noticias para el corredor alemán, sino que la retirada supuso algo de alegría para el ciclista del Quick Step: abandonar el Tour de Francia a punto de conseguir el verde también le permite despedirse de su estricta dieta. Parece que el corredor alemán se cansó de los kilos de pasta que cada día le esperaban en tierras francesas.

El atracón de Kittel tras su abandono en el Tour de Francia. (Instagram)
El atracón de Kittel tras su abandono en el Tour de Francia. (Instagram)

“Se queja de la monotonía de la dieta”, reflexionó Paloma Quintana, especialista en nutrición deportiva, en charla con El Confidencial. La larga duración de esta competición la diferencia de las demás. Largas jornadas durante, más o menos, tres semanas hacen que la disciplina alimentaria de casi un mes suponga otro gasto psicológico en ciclistas de élite. No ocurre así en otros deportes con pruebas menos prolongadas en los que la disciplina se reduce a varios días. “Debemos tener en cuenta el placer del comer”, continúa Paloma. Y es que el comer supone un estrés más en la competición: “Hay que cuidar la adherencia al alimento”, sentencia. Afirmación que lo deja claro: el respeto a los gustos es compatible con el cuidado de la alimentación.

El metabolismo define el perfil del ciclista

Un deporte en el que no se puede sumar ni un gramo. El cuerpo de un deportista de alto rendimiento sólo tiene entre un 5 y 10% de grasa, lo que deja ver sus fibras musculares con todo lujo de detalles. Ya lo evidenció Pawel Poljanski con una foto en su instagram en la que sus venas aparecían extremadamente marcadas en sus piernas “cansadas”, según alegó el ciclista polaco. Pero la realidad tiene más aristas: sus piernas denotan bajo nivel de grasa y deshidratación. Una imagen característica en los esprinters o en etapas llanas con el rápido pedaleo como detonante. También es cierto que el ritmo sanguíneo de este tipo de deportistas es casi cinco veces mayor que el de una persona normal: más de 20 litros por minuto. ¿El motivo? El mayor número de capilares sanguíneos que permiten una mayor y mejor circulación de sangre limpia y repleta de nutrientes.

Los hidratos de carbono son el macronutriente favorito para este perfil de deportista, lo cual le permite, vía glucolítica, actuar a una máxima intensidad, pero su utilización es limitada, por lo que no debe ser lo único a tener en cuenta en la alimentación del ciclista. También es digna de mencionar la fostocreatinquinasa, la enzima que te da la fuerza en el sprint final. Por otro lado, el gasoil, el combustible de moda entre los ciclistas: obtener energía a partir de ácidos grasos, una vía energética que ofrece una mayor resistencia en una intensidad moderada. Ideal para coronar puertos y que algunos deportistas entrenan en ayunas para potenciar su activación. Sin embargo, “el cuerpo humano no es una máquina, no podemos pensar en echarle gasolina sin más”, advierte la licenciada en ciencia y tecnología de los alimentos. En este sentido, lo más recomendable es adaptar al cuerpo a las dos vías de suministro de energía. “Flexibilidad metabólica”, lo denominan en nutrición, para alcanzar la máxima eficiencia y el bienestar del ciclista. Es humano.

No se trata de optar por una fórmula u otra, sino adaptar la alimentación tanto al perfil del deportista como al perfil de la jornada correspondiente. Pero siempre será más fácil adaptar la alimentación en una competición si esta también se ha entrenado con anterioridad. Y esto es lo que Kittel probablemente no hizo. Los médicos del equipo, “más matemáticos” que los nutricionistas, suman y restas valores en sus tablas nutricionales, pero el cuerpo del deportista es complejo: muta. Entrenar la reacción de uno u otros alimentos, así como de la vía glucolítica o la de ácidos grasos, permite un mayor margen de reacción durante las pruebas. De hecho, el perfil del ciclista, en muchas ocasiones, también se define por su metabolismo.

Digestión rápida, preferencia en ruta

“Las mujeres se conocen mejor”, afirma Paloma. Los cambios hormonales de las deportistas configuran también su alimentación, cosa que no va a tener gran importancia si anteriormente se han entrenado, como venimos recordando, diferentes estrategias alimentarias. Lo mismo sucede con la rutina de ingesta: sólido o bebida. Lo más idóneo es alternar estas acciones para no producir la temida monotonía y pérdida de apetito. Eso sí, el motor del ciclista funciona mejor una vez realizada la digestión y aportados los nutrientes. Por ello, se recomienda comer dos horas antes de la prueba y una vez en ella hacerlo con alimentos predigeridos, es decir, los que se mastiquen lo menos posible y de rápida digestión.

El equilibrio y la planificación personal parece la opción mejor vista por los profesionales. Tener en cuenta las preferencias del deportista es importante para organizar su rutina. Rutina que no debe convertirse en eso, sino que también debe entrenarse para después no desembocar en lamentos como los del ciclista alemán. Tanto la vía de la glucosa como la de ácidos grasos son óptimas para el rendimiento del ciclista. Energía y resistencia son sus aportes respectivos, pero ninguna de ellas trabaja sola.

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