no conoce otro caso como el suyo

El ciclista discapacitado al que no le pagan la prótesis: "Me dicen que el deporte es un vicio"

Cristian Silva perdió su brazo en un accidente laboral cuando tenía 18 años. La aseguradora le paga una prótesis para su vida diaria, pero no cree que el ciclismo sea necesario en su vida

Foto: Christian Silva sobre la bicicleta.
Christian Silva sobre la bicicleta.

Cristian Silva monta en bici, pero no es un ciclista como los demás. Ni él mismo sabe de alguien que sea como él. Y eso que lo ha buscado, pero no, no hay manera. "No he conocido nadie que monte en bicicleta de montaña y tenga un miembro superior amputado. Con el inferior sí, pero con un brazo no he visto a nadie, es como si no existiesen. Por eso quiero también que se conozca mi caso, se puede intentar y se puede conseguir", cuenta enfáticamente a El Confidencial.

Y sí, Cristian Silva es la prueba viviente de que se puede montar en bicicleta con un solo brazo, se puede competir en esas circunstancias y ser muy feliz gracias al deporte. Claro que también es una muestra de que en absoluto es sencillo. Con 18 años tuvo un accidente laboral que obligó a la amputación del brazo a la altura del codo. No tenía problemas en seguir viviendo, pero en el seguro laboral que tenía que cubrir los gastos de su prótesis no pensaron que hacer deporte fuese una parte importante de la vida.

Darío OjedaDarío Ojeda

"Yo tuve un accidente en 2008 y perdí el brazo izquierdo, fue un accidente laboral. Como joven, tenía 18 años, me gustaba mucho el deporte. La mutua me costeaba la prótesis habitual para una vida diaria pero a la hora de hacer un deporte o un ejercicio no lo puedo realizar con esa prótesis. Su coste es muy elevado y el uso en el deporte hace que se rompan más fácilmente", comenta Silva. "Yo probé una prótesis para hacer karting, pero con los golpes o las vibraciones no la sustituían ni la arreglaban. Les dije que solo la quería para hacer deporte y ellos me respondieron que que deporte no era algo necesario", se extiende Silva.

Pero él no lo veía así. Entiende que el deporte es parte de la vida y, por eso, se tuvo que buscar las habichuelas para poder hacerlo. "Me compré una prótesis de 8.000 euros, empecé a utilizar la bicicleta, me fui enganchando cada vez más. Supone un coste elevadísimo sustituir cualquier pieza cuando se rompe. El día menos pensado tendré que dejarlo. Asumir el coste es muy elevado".

Alonso CastillaAlonso Castilla

Y eso que, en este caso, su prótesis "deportiva" es menos costosa de la que utiliza en su vida diaria. "La prótesis que uso para la bicicleta es plástico, no hay una prótesis determinada para ciclismo. Si hay una que suelen usar para el ciclismo de carretera, pero para el de montaña no la usan por los impactos que suelen ser bastante dolorosos. Lo que yo llevo es lo que se llama una prótesis estética pasiva, que no tiene ningún funcionamiento si la tienes puesta, tan solo tiene una pinza que agarra el manillar", explica el ciclista, acostumbrado ya a hacer maratones de bicicleta de montaña.

Su prótesis de diario es biónica. "Yo estoy desarticulado de codo, llevo un codo biomecánico y la prótesis hace de pinza, todo eléctrico", comenta. Algo mucho más sofisticado pero no apto para la actividad deportiva. Porque el deporte desgasta estas piezas y son cualquier cosa menos baratas. "Yo tengo mucho cuidado, sé lo que me cubre el seguro para esa prótesis biomecánica. Me cuesta muchísimo renovar a veces la que es cosa de ellos, pero si quiero algo de la otro podría hacer una solicitud a un fondo de prestaciones de la mutua, pero conlleva tres meses de espera como mínimo y que luego te lo concedan o no. Desde el primer momento me dijeron que el deporte no era una cosa vital, casi era un vicio, y que no lo asumían".

La prótesis deportiva de Christian Silva.
La prótesis deportiva de Christian Silva.

"La bicicleta me da la vida"

Él no lo entiende así, más bien al contrario. Hacer deporte es una de sus prioridades, no solo por la salud que supone sino por el lado anímico: "La bicicleta me da la vida, es una forma de ponerte en igualdad de condiciones con los demás, de superarte, que tener una discapacidad no conlleva que se acabe el mundo sino todo lo contrario, que te ayude a impulsarte"

Con el paso del tiempo su brazo de plástico se ha ido deteriorando, siempre tocándole el bolsillo. "Ya le he cambiado las muñecas y el codo, que lo he roto ya tres o cuatro veces. También la mano. Tengo un protésico que es el que media entre yo y la mutua y gracias a esta persona todo ha sido más fácil", explica Cristian.

La prótesis plástica no tiene mucha función en la bicicleta. "La función que hace es sujetarme el manillar, yo engancho la pinza al manillar y el codo se queda rígidoMe permite tener control. Son cosas que he ido manejando con los años, saber dónde tengo menos libertad de movimiento", cuenta sobre el funcionamiento de la pieza ortopédica.

Es curioso que, antes del accidente, no montase en bicicleta y, sin embargo, ahora no pueda vivir sin ella. "Fue un proceso largo, empecé en el carril bici dando un paseo, probé un poco de camino, pero me dolía mucho al principio el brazo y el hombro, pero con el paso del tiempo al ir mejorando la bici la horquilla absorbía mejor los impactos", comenta Silva que hoy hace carreras como el Soplado de Cantabria, 165 kilómetros con 5.000 metros de desnivel acumulado.

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