arranca la 100ª edición de la carrera italiana

Del Etna al Mortirolo: la gloria del Giro se alcanza escalando

La carrera ha encontrado este año un punto de equilibrio con dos contrarreloj y terreno de sobra para alternativas tácticas, pero sus colosos volverán a ser decisivos

Foto: Garmin-Barracuda's Ryder Hesjedal of Canada leads the pink jersey pack as they cycle during the 219km (136 miles) 20th stage of the Giro d'Italia
Garmin-Barracuda's Ryder Hesjedal of Canada leads the pink jersey pack as they cycle during the 219km (136 miles) 20th stage of the Giro d'Italia

El Giro de Italia arranca su edición del centenario. Quizás la que sea la carrera ciclista de tres semanas más dada a la exageración, a los puertos salvajes y a las condiciones climáticas extremas ha encontrado este año un punto de equilibrio con dos contrarreloj y terreno de sobra para alternativas tácticas más que para la fuerza bruta. Gavia, Stelvio, Giau, Tre Cime di Lavaredo, Mortirolo, Zoncolan… son los nombres de las montañas donde los mejores ciclistas del mundo han escrito sus páginas más bellas. A partir de de este viernes, Nairo Quintana, Vincenzo Nibali, Thibaut Pinot o Tom Dumoulin recogen el testigo en busca de la gloria en Milán.

Para empezar, el Etna en casa Nibali

Tras la 'grande partenza' en la isla de Cerdeña, la primera gran dificultad montañosa llegará pronto, en la cuarta etapa, con el traslado a Sicilia. Allí, sobre una de las fraguas de Vulcano, la que estaba en las entrañas del Etna, los ciclistas afrontarán una bella –y más dura de lo que dicen los números– ascensión. Los 18 kilómetros de puerto al 6,6% de media se le pueden atragantar a cualquiera que no haya llegado fino a la 'corsa rosa'. El siciliano y vigente campeón, Vincenzo Nibali, seguro que querrá ser profeta en su tierra. La presente será la cuarta ocasión en la que el volcán más grande de Europa albergue una meta del Giro. En la anterior escalada al Etna, en 2011, Alberto Contador ganó una etapa que finalmente pasó a ser para el colombiano José Rujano tras la descalificación y anulación de los resultados del español por su positivo en el Tour 2010.

Dos ciclistas echan pie a tierra en el Mortirolo en el Giro de 2012. (Imago)
Dos ciclistas echan pie a tierra en el Mortirolo en el Giro de 2012. (Imago)

Blockhaus, testigo del primer Mercx

Pese a estar ubicado en la novena etapa, no contar con el glamur de Alpes y Dolomitas y ser un parcial unipuerto, el Blockhaus, el gigante de los Abruzzos, marcará el devenir del Giro. Hay una frase que los ciclistas y periodistas suelen repetir cada día de descanso antes de una etapa de montaña o una contrarreloj decisiva: “Mañana se sabrá quién pierde el Giro/Tour/Vuelta no quien lo gana”. Esta ocasión tiene visos de ser cierta porque el Blockhaus, por la vertiente de Scafa, es una de las ascensiones más duras de toda la carrera. En el perfil publicado por el Giro en el libro de ruta sólo se destacan los últimos 13 kilómetros de ascensión, a casi un 9% de media, pero los 10 kilómetros anteriores también son en subida para acumular unos 1500 metros de desnivel en un solo puerto. En esta montaña del macizo de la Majella, Eddy Merckx logró su primera etapa en una grande en 1967. Regresó a ella al año siguiente ya vestido de rosa.

Santuario de Oropa, la apoteosis de Pantani

Tras la contrarreloj del martes 16, la carrera entrará en una semana de transición remontando la península hacia el norte. Con etapas interesantes y quebradas, salvo la de la Llanura Padana, pero sin puertos de entidad y desaprovechando en esta ocasión los Alpes del Piamonte y la Lombardía. El Giro se dejará el resto de colosos para los últimos cinco días. Con una salvedad: la ascensión al Santuario de Oropa (12 km al 6%), donde en 1999 Marco Pantani dio una auténtica exhibición vestido de rosa. El líder del Mercatone-Uno había pinchado en las primeras rampas de la subida, pero puso el turbo adelantando a todos y cada uno de los corredores que le precedían, prácticamente todo el pelotón, para ganar la etapa humillando a Jalabert y afianzar la 'maglia' de líder. Cuatro días después fue descalificado por valores anómalos en su sangre dejando claro lo que puede hacer el hematocrito por las nubes. Dos meses después Lance Armstrong cumplimentó un expediente parecido en Sestriere.

Mortirolo y Stelvio en la etapa reina

Tirando de memoria, quizás una de las mejores etapas del Giro de los años 90 fue aquella Merano-Aprica en la que Pantani, Berzin y el gran Miguel Indurain anduvieron a palos por las carreteras de los Dolomitas. En aquel menú de puertos también estaban Stelvio y Mortirolo en un encadenado que asusta al más pintado.

En esta ocasión el muro que es el Mortirolo (12 km al 7,6%) se asciende primero para realizar luego un encadenado terrorífico. El Stelvio por la vertiente de Bormio (21 km al 7%), no la famosa y preciosa de Pratto, aunque casi tan dura, para caer a Suiza y ascender otra de las caras del coloso, la del Umbrailpass (13 km al 8,4%) y descender a la meta. Como no podía ser de otra manera cuando se asciende el Stelvio, este será la Cima Coppi de este Giro, en honor al campeón italiano que ganó por primera vez allí arriba. Además, en la misma etapa, se honrará a Michele Scarponi porque la organización ha designado también al Mortirolo con el nombre del recientemente finado a causa de un atropello.

Así estaba el Stelvio al paso de los corredores en el Giro de 2014. (Imago)
Así estaba el Stelvio al paso de los corredores en el Giro de 2014. (Imago)

En el Stelvio dio su golpe maestro el gran favorito Nairo Quintana en 2014 con un ataque en el descenso envuelto en la polémica de si la carrera estaba neutralizada o no. Lo cierto que es que el colombiano se lanzó en medio de la nieve y el agua y se vistió de rosa para no soltar el jersey hasta el final en Trieste. Este año, y con los precedentes anteriores, la etapa del Stelvio sigue pendiente del tiempo, y es posible que hasta el día de antes no se sepa si se va a disputar o no.

Atracón dolomítico antes de Milán

La decimoctava etapa regresa a territorio conocido con los pasos del Pordoi, Valparola, Gardena y la meta en Val Gardena en una fracción que se repite estos últimos años y que cada vez recuerda más a la prueba cicloturista Maratona de los Dolomitas y no al revés. Al día siguiente otro final en alto en una cima que sólo ha hollado en primer lugar el ya citado Pantani en 1998. El Piancavallo, con 15 km al 7%, puede dejar todo decidido antes de la penúltima etapa. Aunque quien conserve fuerzas y esperanzas de derrocar al entonces líder aún le quedará terreno. Los 24 kilómetros del Monte Grappa del sábado 27 de mayo y el duro final en Asagio antes de la crono final en Milán que coronará al vencedor del Giro del centenario.

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