aguantó para ganar la tirreno-adriático

A Quintana no le preocupa su lucha contra el cronómetro mientras tenga montaña

La contrarreloj es y será para el jefe de filas de Movistar una pesadilla, pero si tiene una pendiente en la que dejar atrás a sus rivales, el colombiano no siente ningún miedo

Foto: Quintana aguantó su ventaja en la lucha contra el cronómetro. (EFE)
Quintana aguantó su ventaja en la lucha contra el cronómetro. (EFE)

Nairo Quintana ha ganado casi todo lo que ha tocado en este 2017, año que, desde un punto de vista ciclista, se está sumergiendo en los meses más calientes de competición. Quintana llega a esta época con el cuerpo preparado, en un estado de forma más que excelente que es constantemente testado en la carretera con resultados soberbios. Ganó la Vuelta a la Comunidad Valenciana y este martes se ha llevado la Tirreno-Adriático, ganando una etapa en cada una de las carreras. Es decir, todos sus adversarios saben que allá donde se encuentren a Nairo, habrá un rival superior, probablemente mejor que todos ellos y con un apetito insaciable.

"Tampoco pienso que todas estas victorias desde inicio de año signifiquen que haya llegado al máximo de mi nivel deportivo. He venido creciendo y es verdad que cada año voy ratificando que el nivel cada vez es un poco mejor, pero esperamos que todavía los mejores tiempos estén por venir", dijo el de Boyacá poco antes de recoger su segundo Tridente vestido de azul. Como en 2015, perfiló su triunfo final con una victoria en el Terminillo y se mantuvo con un cómodo colchón para la contrarreloj de la última etapa sobre Thibaut Pinot, ninguna amenaza en esa especialidad, y Rohan Dennis, todo un experto contra el cronómetro. Y pese a que Dennis podía luchar por arrebatarle la primera plaza, Quintana no se preocupó "en ningún momento".

Era complicado realmente que Dennis pudiera recuperar ese minuto y seis segundos de desventaja que tenía con respecto a Nairo, pues la organización de la Tirreno-Adriático había establecido que la crono sería de apenas diez kilómetros, es decir, una distancia en la que es prácticamente imposible generar grandes diferencias entre los mejores. Y pese a esta evidencia, Quintana arribó a meta en el puesto 45, a casi 42 segundos del australiano, que se proclamó ganador de la etapa con 11:18. Es decir, de los 66 segundos con los que el colombiano se plantó en el último día de competición, acabó con solo 25 de margen. Más que suficiente para ganar, y si no que se lo digan a Sergio Henao, que ganó la París-Niza sacándole solo dos segundos a Alberto Contador.

Segundo Tridente para Quintana. (EFE)
Segundo Tridente para Quintana. (EFE)

“Con lo que hay quedarse es con eso, con que con el cuerpecito que tiene, Nairo haya rodado a 50 por hora una contrarreloj llana”, dice Eusebio Unzué, director del Movistar, en declaraciones recogidas por 'El País'. Quintana mide 1,67 metros y pesa unos 59 kilos. Tiene todo menos un físico de contrarrelojista. Y es evidente que la contrarreloj es siempre la especialidad que más le cuesta por razones de fisionomía, principalmente. Por sus características, nunca tendrá la potencia de piernas que puede tener un hombre alto como Chris Froome (1,85 metros, 70 kilos), no digamos ya un especialista en esta prueba como Tony Martin (1,86m, 70kg). Por eso depende tantísimo de su poderío en la montaña para que después, en las cronos llanas, los mejores de la modalidad, entre los que se encuentra su némesis keniata, le levanten la ventaja o le amplíen la renta.

En la pasada Vuelta, Nairo no pudo estar seguro de su ventaja hasta la etapa de Formigal, donde dejó tan cortado a Froome que pudo vivir con relativa tranquilidad la contrarreloj de la antepenúltima etapa. Pero siempre tenía la duda cerniéndose sobre él. ¿Sería suficientemente amplia la diferencia? A cada momento, cuando se le presentaba la ocasión, Quintana trataba de ampliar el margen con respecto al líder del Sky.

La contrarreloj es y será para el jefe de filas de Movistar una pesadilla. Nunca llegará a tener unos tiempos que le permitan vivir con comodidad una crono, sino que la sufrirá y dependerá exclusivamente de su desempeño en la montaña para ganar las grandes. Y por ahora no le va mal, que digamos. Un Giro y una Vuelta así lo atestiguan. Le queda el Tour. Ahí donde Froome y Contador, corredores casi insuperables en montaña y magníficos contrarrelojistas, concentran sus energías. ¿Será suficiente para él hacer una media de 50 kilómetros por hora para hacer frente a la velocidad de Froome y Contador?

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