Quintana gana en los Lagos, pero deja escapar la oportunidad de romper la Vuelta
  1. Deportes
  2. Ciclismo
froome se quedó, pero se recuperó y sigue vivo

Quintana gana en los Lagos, pero deja escapar la oportunidad de romper la Vuelta

Nada más empezar la subida a la cima de Covadonga, Froome se quedó ante el ataque de Quintana, pero se recuperó y evitó que el colombiano, nuevo líder, dejase la Vuelta muy encarrilada

placeholder Foto: Nairo Quintana celebra su victoria en los Lagos de Covadonga (Javier Lizón/EFE)
Nairo Quintana celebra su victoria en los Lagos de Covadonga (Javier Lizón/EFE)

Nairo Quintana se impuso en la décima etapa de la Vuelta a España disputada a través de 188,7 kilómetros entre Lugones y Lagos de Covadonga y recuperó el maillot rojo de líder. Exhibición de Quintana, que llegó a meta en solitario con un tiempo de 4h.50.31, aventajó en 24 segundos a Robert Gesink y en 25 a Chris Froome. Alberto Contador cruzó la línea a 1.05. De esta manera Quintana recupera el maillot rojo que cedió este domingo a David de la Cruz. "Siempre había soñado con ganar aquí", declaró Quintana. "Lo de hoy me da más confianza para seguir luchando y defendiendo este maillot".

Nos estamos acostumbrando a la desidia en la Vuelta, a larguísimas etapas en las que lo más emocionante sucede en los últimos 10 kilómetros, y decimos 10 por ser benévolos, pues las únicas emociones que hemos vivido hasta el momento se han producido cuando las carreras agonizan. Decían las previsiones que la etapa de los Lagos de Covadonga debía provocar las primeras grandes diferencias entre los que están llamados a luchar por el maillot rojo de líder en la llegada a Madrid. Y algo se creó, porque no podía ser de otra manera, pero el hueco abierto en la general es mínimo. Y esto es así porque no se aprovechan las etapas de montaña para hacerlas realmente duras, entretenidas.

Una etapa de 188,7 kilómetros en la que sólo pueden empezar a pasar cosas a partir del kilómetro 140, donde se encuentran los ciclistas con un alto de primera categoría en el que es complicadísimo que algún favorito se atreva a moverse, como así pasó. Y posteriormente, otros casi 20 kilómetros sobre un llano para encontrarse de golpe con el muro de Covadonga. 12 kilómetros de subida, un paisaje sobrecogedor y poco más. Ni un ataque desde lejos para dar un golpe. Le salvó a la organización un ataque con menos maldad de la esperada de Quintana y un aparente mal día de Froome para después recuperar casi todo el terreno perdido y mantenerse con vida, para dar un poco de chispa al final de la carrera.

Se formó una escapada muy numerosa que teóricamente tenía muy pocas opciones de alcanzar la cima de los Lagos antes de que les cazara el pelotón. Entre los fugados, gente de peso como el maillot de la montaña de 2015, Óscar Fraile, Robert Gesink, Rolland, Maté... Mantuvieron siempre una ventaja inferior a los cinco minutos, lo cual impedía que coronaran, pero el ritmo cansino del Movistar en el pelotón casi lo permite. Se lanzaron los dos españoles, Fraile y Maté, a luchar por los puntos del primer puerto del día y se desengancharon del grupo de cabeza para intentar encarar la subida en pareja. No fue posible, porque vinieron Rolland y Gesink fortísimos por detrás y los apartaron de la cabeza hasta que el holandés se marchó en solitario.

Esto sucedió al encarar las primeras rampas de los Lagos, momento en el que se debían producir, por fin, los movimientos de los mejores. Así fue. Quintana perdió ayer el maillot de líder estratégicamente, según dijeron los propios corredores del Movistar, y se disponía a recuperarlo de la forma más destacada posible, con una victoria en los Lagos de Covadonga, dándole algo más de lustre al palmarés de la cima asturiana, que en los últimos años había sido coronada por corredores sin un nombre con demasiado peso dentro del pelotón internacional.

De largo era el más fuerte, pero el pequeño colombiano nos ha dejado tantas dudas en estos últimos años que era difícil confiar en que pudiera destrozar la general. No lo hizo, una vez más, porque entre él y Contador no aprovecharon que Froome se quedó clavado en los primeros metros de la ascensión. Establecieron una diferencia cercana al minuto con el líder del Sky y no fueron a por más. No olieron la sangre. Sino que el jefe de filas de Movistar sólo sintió el miedo a perder su ventaja cuando le indicaron que Froome no sólo estaba reviviendo, sino que había cogido la moto y estaba dejando atrás a todos los corredores que se encontraba a su paso. Froome tiene su ritmo, le da igual que le ataquen. Sabe que tiene que subir a cierta potencia y la mantiene durante toda la subida. Sus rivales, sin embargo, tienen picos, altibajos, que él no tiene.

Quintana dejó tirado a Contador y se fue a por Gesink a quitarle la etapa. Se la robó de un plumazo, sin dificultad, y afrontó los últimos y más asequibles metros del puerto para alejar todo lo que pudiese al molinillo de Froome. Valverde se enganchó a su rueda y no la soltó hasta poco antes de la llegada. Quintana consiguió quitarle 31 segundos a Froome, que pudieron ser menos de no ser por Gesink, que se coló entre el colombiano y el keniano. Tuvo la Vuelta en su mano, pudo destrozar a Froome y encarar la segunda semana con una sólida ventaja, pero no se atrevió. Froome, de unas piernas diésel inigualables, sigue vivo.

"Sigue muy cerca. Con ese tiempo sigue siendo el gran favorito", avisó Quintana, que cree que necesita "por lo menos" tres minutos en la contrarreloj. También está vivo Valverde, que se mantiene segundo en la general pese a llevar en el cuerpo más kilómetros que nadie —"Me sigo sorprendiendo de llegar hasta aquí", dijo—. No así Contador. Que tiró lo que pudo, pero no aguantó. Prometió aprovechar la oportunidad y lo intentó, pero no es su Vuelta. No es su año.

Vuelta a España Nairo Quintana Chris Froome Alberto Contador Samuel Sánchez David de la Cruz
El redactor recomienda