tres títulos de los últimos cinco

Chris Froome: cinco años de dominio y a un escalón de los más grandes

Chris Froome consigue su tercer Tour y ya está en el segundo escalón de los ciclistas más laureados en la ronda francesa. Y eso que ha ganado poco para lo que podría haber conseguido

Foto: Froome a su paso por el Arco del Triunfo. Foto: Benoitt Tessier (Reuters)
Froome a su paso por el Arco del Triunfo. Foto: Benoitt Tessier (Reuters)

El Tour de Francia 2016 concluyó como uno de los menos emocionantes de la historia. Quizá Chris Froome tenga algo de culpa —o toda—, ya que ha dominado con mano de hierro toda la ronda francesa sin ninguna concesión a sus rivales. Sobrado, podríamos decir. Un ciclista monumental con un palmarés espectacular, pero quizá inferior a lo que podría haber conseguido hasta el momento después de exhibirse una y otra vez durante el último lustro. Y lo que le queda.

Sí, inferior, aunque suene mal y feo. Aunque desde Indurain o Amstrong nadie haya conseguido hacer aburrido el Tour. Porque el británico lleva cinco años siendo el mejor, pero no ha logrado transformar esa superioridad en cinco victorias en el Tour de Francia. La mala suerte o las tensiones de equipo hicieron que Froome se dejase por el camino dos rondas francesas que ahora le colocarían en el mismo escalón que Hinault, Indurain o Merckx, leyendas de la carrera con cinco títulos.

Al igual que en este Tour ha habido tensiones de liderazgo entre Nairo Quintana y Alejandro Valverde, en 2012 ocurrió algo parecido en el equipo Sky. Froome fue para trabajar para Bradley Wiggins, pero sabía que era más fuerte. Era evidente que no estaba dando todo lo que tenía para adaptarse al ritmo del oro en Londres. Mientras tiraba del carro, miraba de reojo hacia el maillot amarillo, algo que no gustó a Wiggo.

Finalmente, el primer británico en conseguir ganar un Tour de Francia fue Wiggins, aunque Froome y su equipo supieran que las suyas no eran las piernas más fuertes. Supuso que dos amigos de toda la vida rompiesen una relación que nunca se ha recuperado.

Froome brindando por su tercer Tour. Foto: Christophe Ena Pool (Reuters)
Froome brindando por su tercer Tour. Foto: Christophe Ena Pool (Reuters)

De hecho, no volvieron a compartir equipo en una gran vuelta por etapas. Pese a ser el ganador de 2012, Bradley no volvió a correr la ronda francesa. En 2013, ya con el liderazgo indiscutible del Sky en Francia, Chris Froome demostró, con resultados, lo que el año anterior no pudo. Se vistió de amarillo en la octava etapa y así se mantuvo hasta el paseo por los Campos Elíseos

Al año siguiente, solo la mala fortuna separó al británico del liderazgo. Tres caídas, al igual que Alberto Contador este año, le dejaron sin posibilidades de defender el título pese a ser el favoritísimo. Sobrellevó las dos primeras, aunque le dejó heridas en la rodilla, codo y cadera del costado izquierdo. La tercera fue demasiado dura: se fracturó ambas muñecas y tuvo que abandonar. Vincenzo Nibali fue el vencedor de esa ronda.

En 2015 y 2016, Froome ha vuelto a mostrar que sin caídas graves ni decisiones de equipo que le lastren, es el mejor. Sin discusión. Aunque se reduzca la emoción para el telespectador, verle ascender un puerto con su pedaleo tosco y poco elegante es una delicia para los amantes de este deporte.

Y si alguna vez falla, ahí está el Sky. Algo completamente decisivo en una carrera tan larga. Algo que puede cambiar el porvenir de un ciclista. Al igual que Bauke Mollema se vio solo cuando cayó y eso le hizo perder su puesto en el podio, Chris Froome siempre tuvo cerca a algún compañero para solventar algún contratiempo o error.

Le sucedió en la penúltima etapa, cuando cometió un error infantil: frenó cuando pasaba sobre una raya blanca en un día lluvioso. Rompió su bici, pero ahí estaba Geraint Thomas para cederle la suya y evitar que perdiese mucho tiempo. Gran parte del tercer triunfo del keniano es de sus compañeros.

Froome sabe de la importancia que ha tenido su equipo en la victoria. Foto: Christophe Ena Pool (Reuters)
Froome sabe de la importancia que ha tenido su equipo en la victoria. Foto: Christophe Ena Pool (Reuters)

Y en ese momento, con una bici completamente extraña, siguió siendo superior a Quintana, Yates o Valverde, sus perseguidores. El sillín no estaba a su altura, los discos ovalados que caracterizan la bici de Froome tenían forma redonda, pero no fue un impedimento. Tercer Tour para el británico y, como se indica varios párrafos más arriba, es fácil apostar que ganará más. Con 31 años, le queda cuerda para rato. Aunque nos pese y tengamos que presenciar Tours poco emocionantes durante los próximos años.

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