Landa, sobrevivir a una crono para demostrar que no falló al elegir ser líder
  1. Deportes
  2. Ciclismo
40'5 kilómetros antes de la alta montaña

Landa, sobrevivir a una crono para demostrar que no falló al elegir ser líder

Landa tiene ante sí la prueba más dura que va a tener que soportar en este Giro: una contrarreloj de 40 kilómetros en plena naturaleza de la Toscana antes de alzar la voz en la montaña

Foto: Landa por fin se mostró en el Giro (Team Sky).
Landa por fin se mostró en el Giro (Team Sky).

"Yo le aconsejé que aceptara quedarse una año más, que le iba a venir bien para su carrera. Le igualaba la oferta del Sky y con un año más podría prepararse para dar el salto. Date cuenta que se ha marchado a un equipo de mucha categoría y como líder. Quizá era demasiado pronto, pero él eligió salir", dijo Beppe Martinelli hace un par de días sobre Mikel Landa, en declaraciones recogidas por 'Marca'. Hay poca gente activa en el mundo del cicilsmo que entienda más este deporte que Martinelli. Este señor de 61 años estuvo sobre la bici durante nueve años como profesional, pero ha pasado 30 antrenando y dirigiendo a corredores como Chiappucci y Pantani. Si dijo eso, sabe lo que se dice.

Por supuesto, como director de Astana, Martinelli tenía intereses profesionales para decir aquello. Sabía que contaba en su plantilla con el corredor español con más proyección y uno de los jóvenes más imponentes del panorama mundial y, por ello, perderlo suponía la reducción de calidad de Astana. Pero Martinelli va más allá de la simple ambición deportiva y profesional. Es un mentor para este tipo de corredores, como lo fue para el Pirata en los años de Mercatone Uno. Quería lo mejor para el ciclista de Murguia, y según él, lo mejor era seguir al cobijo de Nibali y Aru, los que Vinokourov y Martinelli habían decidido que debían ser los líderes en todas las grandes vueltas por etapas. Landa eso no lo aceptó.

Mikel es tímido en el contacto directo, pero ambicioso en lo personal. El orgullo le ha hecho en más de una ocasión renegar de las órdenes directas del jefe de equipo, ir por su cuenta, sentirse superior a los demás. Y los resultados han secundado ese afán de victorias que le explotó en las manos hace justo ahora un año, en la pasada edición del Giro. ¿Por qué conformarse con ayudar a otro corredor si él mismo se sentía absolutamente preparado para ser el ayudado? La oferta del Team Sky, el club más completo técnica y deportivamente, era irrechazable.

"Se ha marchado a un equipo de mucha categoría y como líder", decía Martinelli. Es un premio que Sky te elija para ser su cabeza visible en una gran vuelta por etapas, pero todo premio conlleva una responsabilidad posterior para demostrar el merecimiento de tal reconocimiento. A Landa en el Giro se le medirá por la capacidad que demuestre de poder luchar por la general, único y verdadero objetivo por el que se le contrató. Ganar es algo que sólo está al alcance de los elegidos, y que él lo sea está por comprobar. La experiencia del 2015 pudo ser casualidad, o la simple mecha que prendió una estrella a punto de explotar.

La situación en la que se encuentra Landa no es precisamente la mejor, en absoluto. En las ocho etapas recorridas, Landa ha ido perdiendo tiempo con respecto a todos los favoritos sucesivamente, empezando por una contrarreloj inicial verdaderamente floja que le está marcando. En la llegada a Arezzo dejó unas sensaciones muy diferentes. Fue uno de tantos favoritos que rompió a Dumoulin, al que le recuperó más de un minuto. ¿Cuál es el problema? Que es el último de los demás candidatos. Y en un Giro tan apretado como el que se está planteando, cualquier diferencia paga.

Quedan dos semanas exactas de Giro, y aún están por venir esos momentos de la 'corsa rosa' en los que Mikel Landa de verdad deberá demostrar que los británicos no se equivocaron con su contratación. Pero este domingo, Landa tiene ante sí la prueba más dura que va a tener que soportar en este Giro: una contrarreloj de 40'5 kilómetros en plena naturaleza de la Toscana. En diez kilómetros perdió más de 40 segundos con Dumoulin.

Si mantiene la proporción, perdería más de dos minutos y medio. Landa dijo antes de empezar que había aprendido a luchar contra el cronómetro, que había practicado en túneles de viento y que los números respondían. En Holanda no fue así. En Chianti será mejor que empiece a serlo. Porque el resto de rivales no están tan lejos de Dumoulin en la especialidad como Landa. El objetivo es sobrevivir. Luego en los Apeninos y los Alpes será su momento para alzar la voz.

Alejandro Valverde
El redactor recomienda