El dopaje mecánico, nuevo virus del ciclismo, puede costar hasta 900.000 euros
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PRIMER POSITIVO POR UN MOTOR EN UNA BICICLETA

El dopaje mecánico, nuevo virus del ciclismo, puede costar hasta 900.000 euros

Femke Van den Driessche es una joven belga de 21 años que ha competido este fin de semana en el mundial de Ciclocross (sub 23) y ha protagonizado el primer positivo mecánico reconocido por la UCI

Foto: Van den Driessche, este sábado en el Mundial de Ciclocross.
Van den Driessche, este sábado en el Mundial de Ciclocross.

"Me ha explotado una bomba en las manos. Pueden venir y controlar todas mis bicicletas. No van a encontrar nada. Seguro. Para mí está siendo muy duro porque no tengo nada que ver con esto y se me está culpando de todo”. Femke Van den Driessche es una joven belga de 21 años que ha competido este fin de semana en el mundial de Ciclocross (categoría sub 23). No ganó, ni siquiera cruzó la línea de meta porque se le rompió la cadena, pero se ha convertido estos días en la ciclista más popular del mundo por protagonizar el primer positivo mecánico reconocido por la UCI. Aunque no la han pillado con las manos en la masa... según deja entrever la actriz principal.

“Lo primero que hice fue preguntar al mecánico de dónde había salido esa bicicleta -ahora sé que es de un amigo y que se la vendí hace tiempo-. La había usado en temporadas pasadas. Ese chico entrena de vez en cuando conmigo y con mis hermanos, pero yo no sabía que había instalado un motor en su bicicleta, nunca me lo había contado. Ese amigo reconoció el circuito en la bici con mi hermano y la dejó apoyada en nuestra furgoneta. Uno de mis mecánicos debió de pensar que era una de las mías y la metió en el box. Es todo una enorme equivocación y estoy enormemente desolada. Me siento muy mal”. Un día después del escándalo, Van den Driessche expresó su versión al canal belga 'Sporza' con su rostro plagado de las cicatrices que deja una mala noche.

La UCI, a través de su presidente, Brian Cookson, reconoció este presunto fraude (“dopaje mecánico ya es una realidad”) y ha abierto una investigación. De momento, la corredora ha sido apartada de su equipo y de cualquier competición. “Ahora mismo creo que mi carrera como ciclista se ha terminado, pero espero poder tener una segunda oportunidad. No tengo ningún miedo si quieren inspeccionar todo mi material”. La normativa de la UCI establece en estas situaciones un castigo con la descalificación de la corredora y una suspensión de un mínimo de seis meses (puede ser de por vida), además de una multa de entre 18.000 y 180.000 euros, y para el equipo de entre 90.000 y 900.000 euros.

Para avivar el fuego creado en torno a esta ciclista amateur, la firma de las bicicletas -Wilier Triestina- también ha hecho público un comunicado en el que ha amenazado con emprender acciones legales para tratar de limpiar de barro el nombre de su compañía: “Estamos literalmente conmocionados. Es inaceptable que la foto de una bici nuestra esté dando la vuelta por todos los medios internacionales por un hecho desafortunado. Trabajamos a diario para llevar al mundo la calidad de nuestros productos y saber que una Wilier Triestina ha sido vilmente manipulada nos produce mucha tristeza”.

¿Cómo funciona el sistema?

El motor va camuflado en el cuadro y actúa sobre el eje del pedalier, proporcionando una potencia en torno a 200 W extra. El sistema pesa aproximadamente 1,8 kilos. Desde hace más de un lustro, en el ciclismo de alta competición, la UCI realiza controles sorpresa a las bicicletas a través de un escáner (suele estar situado detrás del podio) donde unos rayos x desnudan el interior de la bicicleta. En el caso de Van den Driessche la sanción vendría por el hecho de haber encontrado una bici de estas características entre su material, “en el box”, no por haber competido con ella, según la versión de la ciclista. Aunque se está investigando para probar que sí rodó con ella durante la prueba.

La primera vez que se publicó en los medios los términos “dopaje mecánico” o “dopaje tecnológico” tuvo lugar hace más de un lustro y las dudas llegaron por una tremenda exhibición del suizo Fabian Cancellara en la Paris – Roubaix de 2010. En la Vuelta de 2014, el nombre de Ryder Hesjedal también se asoció a las dudas sobre su bicicleta cuando unas imágenes sobre su bicicleta dando vueltas por el suelo hicieron dudar de que hubiera un motor en ella. Ninguno de estos dos casos pasó de rumor, al contrario que el de Van den Driessche.

El ciclismo, de manera oficial, tiene un nuevo virus dentro de un organismo que se estaba tratando recuperar de la epidemia que sufrió en torno a la primera década de este siglo. Este enemigo se presenta de otra forma -no afecta a la salud- pero provoca el mismo efecto negativo en la credibilidad en la imagen del deporte.

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