DESPUÉS DE DOS ATROPELLOS A CICLISTAS DE TINKOFF

Diez metros de seguridad y controles a los conductores para evitar más líos en la Vuelta

Los organizadores de la Vuelta a España han decidido llevar a cabo una serie de directrices para tratar de minimizar los problemas con los ciclistas, después de que Sagan y Paulinho fueran atropellados

Foto: Peter Sagan golpea con rabia su bicicleta tras ser arrollado por una moto.
Peter Sagan golpea con rabia su bicicleta tras ser arrollado por una moto.

La Vuelta a España ha tomado medidas. Los graves sucesos que están teniendo lugar en los últimos días han provocado que la organización haya tenido que revisar algunos de los protocolos de seguridad que estaba llevando a cabo en la presente edición. La enorme cantidad de caídas graves que están teniendo lugar y los incidentes entre vehículos motorizados y ciclistas han provocado movimientos para evitar males mayores.

Estos cambios sobre la marcha han venido determinados gracias a la actuación del equipo Tinkoff-Saxo, que se ha visto envuelto en dos percances con motos en la presente Vuelta. Primero fue un vehículo de asistencia de Shimano el que arrolló a Peter Sagan en la octava etapa y, este miércoles, era una moto de TVE la que se llevaba por delante al portugués Sergio Paulinho, viéndose ambos obligados a abandonar la carrera.

Así, los responsables del conjunto Tinkoff-Saxo decidieron anunciar su marcha de la Vuelta, tras perder a su esprinter como consecuencia de las fuertes contusiones sufridas y a uno de sus gregarios de lujo, que incluso tuvo que recibir 17 puntos de sutura. Ante esta situación, la organización de la prueba española ha decidido reaccionar, reuniendo a todas las partes para buscar medidas en común en contra de esta inusual situación.

En una reunión de urgencia, se han decidido llevar a cabo una serie de medidas para mejorar la seguridad de los ciclistas, que se ha visto en serio peligro en los últimos días. Así, desde este mismo jueves, llevado a cabo una directriz clave: "La seguridad del ciclista es el primer y máximo objetivo", impidiendo a las cámaras de televisión llevar a cabo acciones arriesgadas que pueden poner en peligro al corredor por tomar una imagen.

De igual manera, se ha duplicado la distancia de seguridad entre los corredores y los vehículos motorizados, situando el nuevo espacio de seguridad en diez metros. Y, por si fuera poco, la Vuelta se ha comprometido a revisar pormenorizadamente a todos los conductores, a los que comprobará su licencia de conducir y realizará test para comprobar que son aptos para participar en una competición de la entidad de la ronda nacional.

Pero más allá de estas medidas de urgencia, el objetivo no es otro más que trazar un plan de actuación que permita proteger al ciclista de manera definitiva de cara a las próximas ediciones. Por ello, todoas las partes volverán a reunirse con el objetivo de trazar una hoja de ruta para que evitar que los ciclistas, los verdaderos responsables del espectáculo, no se sientan desprotegidos en carretera ate la caravana motorizada que los acompaña.

La Vuelta de los líos

Pero los atropellos a ciclistas por parte de motos del pelotón no son la única polémica existente. La Vuelta ya comenzó en entredicho por competir su etapa prólogo sobre el albero. Tantas críticas recibió esta superficie que provocó que la organización no contabilizara el tiempo invertido para la clasifiación individual, con el objetivo de evitar que los ciclistas arriesgaran más de la cuenta sobre un trazado nada propio para las bicicletas.

Otro de los momentos realmente increíbles de esta Vuelta tuvo que ver con Vincelo Nibali. El italiano, cortado tras verse envuelto en una caída multitudinaria, no tuvo una mejor idea que agarrarse a un coche de Astana para avanzar más de 200 metros por carretera. Las imágenes de un helicóptero le pillaron in fraganti, lo que supuso que la Vuelta tomara la decisión de expulsarlo de la carrera tras descubrirse la flagrante trampa.

Diez metros de seguridad y controles a los conductores para evitar más líos en la Vuelta

Aunque, sin duda, las caídas están marcando esta edición, entre ellas dos muy graves: primero, Kris Boeckmans perdía el control de su bici al tropezar con un bache mientras bebía, provocándole fracturas en la cara, una conmoción cerebral, la rotura de tres costillas y la perforación de un pulmón; más tarde, era Chris Froome, uno de los grandes favoritos, quien se fracturaba el hueso navicular de uno de sus pies tras caer netre el bordillo y el quitamiedos.

Sea como fuere, la edición de este año será recordada por el alto número de percances en carrera y, sobre todo, por ser el año en el que hasta dos motos de la caravana ciclista se llevaron por delante a dos corredores. La Vuelta ya ha decidido poner freno a esta situación multiplicando las medidas de seguridad, pero, quizás, llegan demasiado tarde para una carrera en la que el corredor, el gran protagonista, está sufriendo demasiados imprevistos.

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