impresionante trabajo de cataldo y luis león

Astana exhibe con triunfo y liderato el trabajo de equipo que ya le gustaría a Contador

Si Alberto Contador no pudo hacer más en el Tour fue, en buena medida, por los sobreesfuerzos que realizó en el Giro porque el Tinkoff le abandonó; en Astana pasa absolutamente lo contrario

Foto: Astana exhibe con triunfo y liderato el trabajo de equipo que ya le gustaría a Contador

Es una faena ser gregario. Sí, hay que decirlo así. Es una putada que durante tres semanas un corredor se dedique a trabajar como una bestia de carga durante tres semanas y nadie se acuerde de ellos al final de la carrera. Sólo recibirán como mucho el aprecio del líder, del jefe de filas para el que se han estado dejando hasta la última gota de sudor, por el que han estado tirando de un grupo en una superficie que era contraria a sus cualidades, cuando ya no podían más. Y lo mejor es que a muchos les bastará con ese mínimo reconocimiento, porque para ser gregario hay que saber sufrir y no esperar recibir nada. Es una parte fundamental del ciclismo y que este miércoles en Andorra tuvieron un papel impresionante dentro del equipo Astana.

Para que Fabio Aru se colocara en la llegada al Alto de Els Cortals d´Encamp, primero se tuvieron que dar varias situaciones. Nunca nada en el ciclismo pasa por casualidad, sino por causalidad. Entre esas causas destaca, en primera instancia (y la más lejana en el tiempo), la ausencia de Vincenzo Nibali como jefe de filas de Astana. Una vez expulsado el de Mesina, la responsabilidad mayor del equipo kazajo recaía en Aru. En segundo lugar, la caída de Christopher Froome marcó de pleno la etapa reina de la Vuelta. Si no llega a irse al suelo, nunca habría perdido tanto tiempo y todo se habría desarrollado de manera diversa. Y después, pero no menos importante, el sensacional trabajo realizado por Dario Cataldo y Luis León Sánchez, que llevó en volandas a Aru hacia los úlitmos kilómetros.

Fue en la ascensión al puerto de la Gallina cuando Astana decidió que había que aprovechar de una vez que Froome se había lesionado. Las caídas forman parte de este deporte y si una de ellas sirve para eliminar a un favorito, se aprovechará siempre que se pueda. Astana vio claramente una opción no sólo de cargarse a Froome, sino de seleccionar sólo a unos pocos elegidos para aligerar la clasificación general en las últimas diez etapas. El plan iba a salir redondo, y eso que no todos los gregarios respondieron a las órdenes de Martinelli.

Es imposible entender el liderato de Aru sin el trabajo de sus compañeros (EFE).
Es imposible entender el liderato de Aru sin el trabajo de sus compañeros (EFE).

"La libertad me la he tomado yo, no ha sido cosa del equipo. He decidido tomarme el día libre". Mikel Landa ganó la etapa porque quiso ganar la etapa en vez de bajar el ritmo y esperar a que le diera alcance su jefe de filas. Volviendo a la causalidad, habría que haber visto si todo esto habría sucedido si Mikel Landa no se desfonda en las etapas de la Comunidad Valenciana. ¿Le habrían mandado parar para ayudar a Aru? ¿Lo habrían hecho al revés? Nunca lo sabremos. Lo que sí sabemos es que le ordenaron que bajara el ritmo y al alavés no le dio la gana. No salió mal la jugada, porque ganó la etapa y Aru es líder... la cosa es si podría haber sacado más tiempo con la ayuda de Landa.

Hay estudios realizados que demuestran que el corredor que va a rueda de otro ciclista gasta un 25% menos de energías que el que tira. Parece increíble, pues todos hacen la misma distancia, el mismo pedaleo, pero las pruebas están ahí para comprobarlo. Ese es el arte del gregario, el patito feo del pelotón mundial y la figura más importante para todos los grandes ganadores de la historia. También, por supuesto, para Alberto Contador. Pero ya le hubiera gustado a Contador haber tenido en el Tour y especialmente en el Giro el trabajo en equipo que tuvo Astana en Andorra.

Contador, junto a sus compañeros en la 19ª etapa del Tour (EFE).
Contador, junto a sus compañeros en la 19ª etapa del Tour (EFE).

Decir que Contador ganó él solo el Giro es decir una verdad más grande que el Mortirolo. En todo momento tuvo que sacarse las castañas del fuego sin ayuda de un equipo formado para ayudarlo en las etapas llanas y que ni siquiera cumplió ese objetivo. Cuando llegó la montaña en la ronda italiana, Contador se encontró a su suerte contra dos escaladores de primerísimo nivel como Aru y Landa. Y al estar fresco, confiado y convencido de su superioridad, no necesitó más apoyo que el de sus piernas. Pero ese sobreesfuerzo era evidente que iba a pasarle factura más adelante. 

El ciclista de Pinto llegó exhausto al Tour, su gran objetivo de la temporada. El Tinkoff-Saxo esta vez le dio al menos un compañero escalador para que le ayudase en todo lo que pudiera necesitar, pero Rafal Majka tampoco estuvo a la altura de Contador, aunque ganó una etapa, todo hay que decirlo. Donde Contador tuvo el escueto acompañamiento de Majka, Aru disfrutó de una inestimable colaboración de LuisLe y Cataldo, que aguantaron excelsos terrenos complicados para ellos. Astana, su exequipo, puso un ejemplo de lo que realmente necesita Contador para poder aspirar al Doblete que tanta ilusión le hacía para terminar su carrera.

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