Contador sube más de lo que le espera en Italia para volver a ganar el Giro
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EN EL equipo TINKOFF SAXO reina el optimismo

Contador sube más de lo que le espera en Italia para volver a ganar el Giro

El Giro de Italia arranca este sábado en los alrededores de San Remo; el primer plato fuerte de la temporada, el punto de inicio para lograr el triplete que Contador tiene grabado a fuego en su mente

placeholder Foto: Alberto Contador rodeado por sus compañeros (Reuters).
Alberto Contador rodeado por sus compañeros (Reuters).

“Soñando en rosa”. Esta fue la frase quehace unos díasAlberto Contador (32) escribió en su perfil de Facebook para acompañar a la imagen del trofeo que espera levantar en próximo 31 de mayo en la ‘Piazza del Duomo’ de Milán, ante la imponente Catedral de la ciudad. El Giro de Italia arranca este sábado en los alrededores de San Remo; el primer plato fuerte de la temporada, el punto de inicio para lograr el ansiado triplete que Contador tiene grabado a fuego en su mente (contando la Vuelta de 2014). No es fácil el objetivo que el ciclista de Pinto ha marcado en su hoja de ruta: Giro y Tour, algo que nadie ha conseguido desde que Pantani lo lograse en 1999. Tal y como confesaba el entorno de Alberto a El Confidencial, reina el optimismo en el Tinkoff Saxo ante la cita italiana que, en su 98ª edición, hay que aprender a saborear etapa a etapa.

El 9 de mayo está marcado en rojo en el calendario de Contador. No es para menos. Para afrontar la primera batalla, Alberto “ha hecho una preparación de tres semanas en el Teide en altitud” en la que ha acumulado más metros de desnivel que los que tiene el Giro. El entorno del ciclista reconoce que “está en muy buena forma para empezar la carrera. Todo ha ido como estaba previsto y ahora sólo queda esperar y contrastar su punto de forma con el de sus rivales”. Todos los que rodean a Contador coinciden en algo: “Va a llegar en plenitud. Ha estado trabajando mucho, con muchísima intensidad y motivación. La preparación que ha hecho es bastante buena y somos optimistas”.

La palabra optimismo se repite constantemente a pesar de que se trata de “una carrera de 21 etapas y tres semanas en la que todo es muy imprevisible. En el Giro todo puede pasar por lo que el pronóstico es incierto. Sólo queda esperar que no haya contratiempos en forma de caídas, enfermedad… porque hemos hecho todo lo posible para levantar el título el 31 de mayo en Milán”. Para que Contador se vista de rosa tendrá que batir a los tres corredores que figuran en todas las apuestas y que el propio ciclista ha señalado como sus principales rivales: Porte -muy fuerte desde el principio de la temporada-, Urán -al que el recorrido le va como anillo al dedo- y Aru. Sin olvidar, claro está, los ciclistas que den la campanada a lo largo de las tres semanas.

Un equipo de lujo

El Tinkoff Saxo ha tirado la casa por la ventana para que Contador vuelva a vestirse con la ‘maglia’ rosa. Hay cierto apremio por ver al equipo logrando victorias y para ello han rodeado a Alberto de un grupo completo, fuerte y de garantías. Con la montaña como epicentro, al Tinkof Saxo no le falta de nada en ninguna de sus líneas en las que destacan tres nombres: Basso, Kreuziger y Rogers. El primero conoce bien la cita, aporta su vasta experiencia en una carrera que ha ganado en dos ocasiones y será clave en las etapas de montaña. El corredor checo volverá a ser el fiel escudero de Contador mientras que de Rogers se espera que actúe tanto en las etapas llanas como en la media montaña. Paulinho, Boaro, Tosatto, Juul-Jensen y Rovny completan las piezas del Tinkoff Saxo para que el Giro sea el primer momento de gloria del equipo ruso esta temporada.

Presentadas las cartas del equipo de Contador, conviene analizar qué le espera al de Pinto a partir de este sábado: 3.481,8 kilómetros repartidos en 21 etapas que dan forma a un Giro diseñado para engatusar con su encanto a los valientes que pretenden conquistarlo. Con la misma dureza de siempre, la cita busca tener más armonía mezclando las contrarrelojes con el llano y la montaña. Aunque se recuperan puertos legendarios, este perfil será, precisamente, más alcanzable dejando la dureza para la última semana con la llegada de los Alpes. Y por si todos estos ingredientes fueran pocos, hay que añadir un factor único e intrínseco del Giro: su clima, el mismo que puede hacer aparecer la lluvia… y la nieve para terminar de complicar las cosas.

La cita italiana no hila una etapa llana con otra de semejantes características, tampoco lo hará con las jornadas de ascenso. La razón es que busca hacer añicos los planes iniciales para que se generen nuevas estrategias y se busquen soluciones y variantes desde el interior de la carrera. En el diseño proliferan los desniveles que pretenden despistar al ciclista, jugar con él y ponerle a prueba con finales rotos, descensos y tramos técnicos. Una mezcla explosiva sin finales excesivamente duros en los primeros compases donde las bonificaciones finales en alto marcarán las diferencias. Habrá etapas relevantes en el primer tercio aunque no serán tan claves como la número catorce: los 60 kilómetros de la contrarreloj individual de Valdobbiadene han sido señalados por todos como un punto de inflexión.

La leyenda vuelve a los Alpes

La crono, en mitad de la prueba, recupera el equilibrio escalador-rodador aunque Contador se esperaba que el diseño de la etapa fuera menos llano y los repechos más duros pues es ahí donde él marca las diferencias. Pasado el primer filtro, se espera que a los Alpes llegue diferenciado, por pura selección natural, el grupo de elegidos que pelearán por la ‘maglia’ rosa. En este Giro, 7 de las 21 etapas acaban en alto siendo las jornadas 16ª, 19ª y 20ª decisivas. La montaña se hará inquebrantable en la última semana cuando en el horizonte aparezcan los legendarios puertos recuperados para la ocasión con el objetivo de incrementar la hermosura de la parte final, ésa que aporta misterio y pasión a partes iguales, la misma que convierte a los ciclistas en héroes o villanos.

Destaca la presencia de Madonna di Campiglio o la pareja que forman el Mortirolo y Aprica, el lugar perfecto para convertirse en leyenda. No se pueden pasar por alto Verbania y el descenso del Monte Ologno, Finestre -tan veterano como traicionero- junto a Sestriere o el trío San Pantaleón, Cervinia y Saint-Barthélemy. Alberto Contador sabe que este año la ‘maglia’ rosa está hecha y destinada a los más valientes, pero también es consciente que ganarla significa llegar a Francia más rodado y con los deberes bien hechos. No es lo único. Actualmente, el de Pinto es el sexto ciclista como más ‘grandes’ en su palmarés (6) y si conquista este Giro escalaría hasta el cuarto puesto, el mismo que ocupan Indurain y Fausto Copi con siete. Quedarse a las puertas del podio no es su estilo: el Tour le llevaría a igualar las ocho de Jacques Anquetil (8), la hazaña de Pantani en el 99 y a completar un triplete antes de ¿poner punto final a su carrera? Sería el broche perfecto.

Giro de Italia Alberto Contador
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