AMADOR GRANADOS RECLAMA JUSTICIA CON SUS ÉXITOS

Un ciclista se pone en huelga de hambre para recibir una beca ganada en la carretera

Amador Granados es un deportista de ciclismo adaptado que ha comenzado este lunes una huelga de hambre delante de la sede de Basque Team, una entidad que le ha negado la beca una y otra vez

Foto: Imagen de Amador Granados este lunes tras iniciar su huelga de hambre.
Imagen de Amador Granados este lunes tras iniciar su huelga de hambre.

Amador Granados es un deportista de ciclismo adaptado y, entre algunos de sus éxitos, está el haberse colgado la medalla de oro en el Mundial de 2014 de Velocidad Olímpica con récord del mundo incluido. Diploma olímpico en Atenas 2004, y Pekín 2008, este ciclista vasco sigue persiguiendo el sueño de lograr una medalla en unos Juegos Paralímpicos. Pero Amador no deja de encontrarse con trabas. La última, se la ha puesto el Basque Team, ‘Fundación Euskadi Kirola Fundazioa’, una organización sin ánimo de lucro fundada por el Gobierno Vasco y el consorcio de radio televisión pública vasca, EITB, con el objetivo fundamental de fomentar el deporte de alto nivel del País Vasco. A Amador de 48 años,  se le han negado una y otra vez las becas de esta entidad a pesar de cumplir los requisitos para acceder a ellas. Su última medida ha comenzado este lunes con una huelga de hambre en la puerta de la sede de Basque Team. “Es una discriminación. Dicen que soy mayor y que ellos no regalan el dinero, pero justo seis meses después de que me dicen eso quedo campeón del mundo”, explica a El Confidencial. 

“El Basque Team nació en 2008 con el objetivo de apoyar a los deportistas vascos. Hicieron una especie de Centro de Alto Rendimiento (CAR) y lo dotaron de un grupo médico y de técnicos, entre otros. Ahora estoy aquí atrincherado para reivindicar lo que considero que me corresponde”, son palabras de Amador Granados en su primer día de huelga de hambre. Esta Fundación se nutre directamente del Gobierno Vasco: “En base al dinero que reciben del Gobierno, lo reparten en becas o en los complementos que ellos consideren. Ahí empieza mi batalla, no es sólo por el dinero si no por el trato que me dan. Yo quiero que se hagan bien las cosas y si eso conlleva que me tienen que dar un dinero bien y si no, pues también bien. El dinero es una consecuencia, pero por lo que estoy aquí también es por el trato hacia mí y hacia el resto de mis compañeros. Ahora mismo yo soy la punta de lanza del deporte discapacitado en ciclismo y todos mis compañeros también se sienten maltratados en el sentido de cómo nos tratan aquí”, asegura.

Las becas son cada vez más un premio. La beca es para que consigas un objetivo, no conseguir el objetivo y que te premien

Este deportista vasco lleva años cumpliendo el requisito de terminar en el podio en eventos internacionales, pero el Basque Team lo ignora: “A los deportistas discapacitados nos exigen hacer podio, es un nivel de exigencia que cualquier deportista no discapacitado no tiene, sino que le sirve con terminar entre los doce primeros. Mi queja va en ese sentido de por qué hay varias varas de medir. Ellos ahí no quieren saber nada, si no cumples te quedas fuera”. Además de terminar en podios internacionales, otro de los requisitos es ser vasco, ya que son ayudas destinadas única y exclusivamente a deportistas vascos, algo que ni la propia entidad está cumpliendo al becar a un deportista extranjero del que Amador prefiere no desvelar la identidad: “Ellos me exigen que yo cumpla 100% sus normas cuando ellos se las están saltando. Es un dinero de sociedad vasca y me igualan como vasco a una persona que no tiene nada que ver con nosotros”, afirma.

Amador lleva años reclamando el dinero de esta beca y la única vez que esta Fundación le echó una mano fue en 2013 cuando le ayudó a cubrir los gastos del viaje al Mundial de Ciclismo de Carretera, al que acudió para no pasar un año en blanco al no haber campeonato de velocidad, pero en ningún caso dispuso de una beca: “Me tomé ese mundial como un entrenamiento y dentro de mi preparación. No quería tener un año un blanco. Ellos se agarran a ese dinero que me dieron para ayudarme a ir, pero no me dieron ninguna beca. Me parece vergonzoso que en los dos últimos ciclos olímpicos haya logrado seis medallas, entre Atenas y Pekín y entre Pekín y Londres, y ahora que hay otro ciclo olímpico me dejen tirado cuando saben que encima le dan la beca a una persona que no le corresponde y que yo he conseguido los resultados para optar a ella”.

Una de las peticiones de Amador Granados es la igualdad de condiciones para los deportistas discapacitados: “Hay que analizar cada deporte, competición y participación y no meter a todos los deportistas en el mismo saco. Tienen que existir distintos baremos y medidas, que no las haya no me parece justo para nada. Las becas son cada vez más un premio. La beca es para que consigas un objetivo, no conseguir el objetivo y que te premien. Si este año no hay Mundial, que otorguen las becas de otra manera, que dependan del año siguiente. Si no tengo forma de demostrar que estoy siendo competitivo, deja ese dinero en 'stand by' y si lo consigues, que te lo den. Que lo hagan de forma retroactiva. Yo he rellenado la solicitud para este año por el logro de 2014. Se supone que este año cobraré esa beca pero no sé nada, aunque hay gente que ya se la han dado, a mí no”, reconoce.

Granados recuerda la finalidad con la que nació esta Fundación y lo lejos que está de cumplir con lo prometido en su caso: “La filosofía es potenciar y ayudar que el deporte vasco crezca. Así no me ayudan, me ponen trabas porque llevo dos años como autónomo y tirando de mi sueldo. Si fuera por ellos, yo no habría hecho nada en el deporte ni tendría mi trayectoria. Yo he llegado a todo lo que he podido, incluso al Lehendakari, pero la cosa se quedó parada. Voy a ir hasta el final”, concluye.

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