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Fundación Contador, la fábrica de los futuros campeones
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ALBERTO SE VUELCA EN EL PROYECTO

Fundación Contador, la fábrica de los futuros campeones

Contador sabe que tiene que levantarse del mazazo que le ha dado el Tour de Francia y dar ejemplo a los 44 ciclistas que defienden los colores de su fundación

Foto: Alberto Contador junto a varios jóvenes de uno de sus equipos (Fundación Alberto Contador).
Alberto Contador junto a varios jóvenes de uno de sus equipos (Fundación Alberto Contador).

Hace una semana Alberto Contador regresaba prematuramente del Tour de Francia con una fractura en la tibia de su pierna derecha. No están siendo días fáciles para el madrileño que apurará los plazos de recuperación para estar en la salida de la Vuelta a España el próximo 23 de agosto en Jerez. Mientras en los Pirineos Nibali, Valverde, Bardet o Pinot se juegan la carrera por la que tanto ha trabajado esta temporada, al de Pinto no le queda más remedio que ver el Tour por televisión -si tiene fuerzas para ello- y encontrar refugio en los suyos para pasar este mal trago. Sin embargo, Contador sabe que tiene que levantarse de este mazazo y dar ejemplo a los 44 ciclistas que defienden los colores de su fundación.

La Fundación Contador es la gran pasión de Alberto cuando se baja de la bicicleta. Se puede decir que es como su primer ‘hijo’ y en estos momentos duros el mejor refugio para no pensar más de la cuenta en esa dichosa tibia. En 2010, con su tercer Tour de Francia en el bolsillo, el pinteño era un personaje público de gran interés. Con la idea de dar a conocer la enfermedad del ictus -que el propio Alberto padeció con 21 años- y de fomentar la práctica y divulgación del ciclismo nació la Fundación Contador. Era un proyecto con función social, pero también con un claro aspecto deportivo gracias al equipo junior -patrocinado por Flex- y la escuela de ciclismo -que tiene la esponsorización del Centro Comercial Plaza Éboli-. Un año más tarde, en 2014, vio la luz el equipo sub-23 gracias al apoyo de Specialized. “Estos equipos surgen por la pasión de Alberto por el ciclismo”, señala Fran Contador, el hermano del campeón madrileño. “Para hacerlo bien hay que dedicarle mucho tiempo y muchos recursos, pero Alberto ama este deporte y quiso embarcarse en este proyecto”, continúa. “Me siento en deuda con el deporte que me lo ha dado todo y quería aportar mi granito de arena”, completa Alberto.

La estructura de la Fundación Contador y sus tres equipos abarca a jóvenes desde los 7 hasta los 23 años y ya comienza a plantearse la idea de formar un equipo continental que dé continuidad a esos ciclistas que se forman bajo el paraguas de la Fundación. “Ahora crear un equipo profesional no es un objetivo prioritario, pero sí es una cuestión que nos hemos planteado para que así los chavales que se han formado en nuestros equipos de base puedan llegar al profesionalismo”, reconoce Fran. “Estamos preparados para ampliar las estructuras y queremos crear un equipo continental. Pero necesitamos el apoyo de un patrocinador que quiera entrar en el ciclismo. Sabemos que es un momento delicado, pero es una idea que queremos llevar a cabo a medio plazo”, reconoce el propio ciclista madrileño.

La escuela, el equipo junior y el sub-23 comparten patrón y valores ya que desde la Fundación Contador no sólo se persigue crear buenos ciclistas. “La meta de nuestros equipos no es ganar carreras sino crear buenos ciclistas y para que sean buenos corredores antes tienen que ser buenas personas. Por eso desde la base, desde los niños de siete años, tratamos de inculcar unos valores de respeto, sacrificio, formación… que le sirvan al pequeño para el futuro. En el ciclismo de antes muchas veces bastaba con dar pedales mejor que nadie, ahora no. En el ciclismo moderno tienes que dominar muchos aspectos sociales y eso es lo que tratamos de enseñar a nuestros pupilos”, apunta Fran. “Cada equipo lleva una parte de mí. Me veo identificado y por eso antes de formar a un ciclista profesional queremos crear a una buena persona, el resto viene después”, indica el campeón de Pinto.

La figura de Alberto es un atractivo para muchos niños que quieren ser como él, por eso no es de extrañar que en el campus para detectar talentos llegaran más de 100 niños de todas partes de la geografía española aunque sólo ocho fueron los afortunados. Pero no sólo para los pequeños también para los mayores la figura de Contador es un aliciente. “Aunque suene duro, pero hay patrocinadores que no te escuchan si no está Alberto detrás. Por suerte mi hermano está muy involucrado en el proyecto e incluso viene a algunas reuniones conmigo y eso ayuda a encontrar algunos sponsors. También es curioso que cuando mejores resultados obtiene mi hermano en la carretera más amigos surgen para ser partícipes del proyecto”, revela Fran. “Nosotros nos sentimos muy satisfechos con nuestros colabores, pero también es verdad que mi hermano tiene que poner muchas veces dinero de su bolsillo para cubrir algunas necesidades. Muchos se piensan que somos ricos, pero esta iniciativa requiere mucha más financiación de lo que se puedan imaginar más de uno”, subraya el hermano mayor de Contador.

Pero Alberto no sólo pone su nombre o su imagen, sino que está muy metido en el desarrollo de la Fundación y de los equipos. “Se conoce a todos los ciclistas y continuamente me pregunta por ellos. Cuando hay algún lesionado o ha habido una caída enseguida se preocupa por ellos. Hablamos casi a diario del desarrollo de los jóvenes”, apunta Fran. “Lamentablemente sus obligaciones como corredor no le permiten ir a las carreras todavía, pero sí ha estado en la presentación de los equipos y los chavales se quedan embobados. Cuando habla Alberto y les cuenta anécdotas del Tour o de otras carreras se quedan absortos escuchándole”.

El buen hacer de la Fundación Contador comienza a dar sus frutos y ya empiezan a exportar ciclistas a escuadras profesionales. El pionero en este caso ha sido Álvaro Cuadros, que en estos momentos forma parte del equipo filial del Omega Pharma, el Etixx. “Tenemos un acuerdo de colaboración con el equipo de Lefevere y estamos muy satisfechos. El trasvase de corredores es muy bueno porque se mezclan diferentes culturas ciclistas y los jóvenes salen muy enriquecidos en su formación”, prosigue Fran.

Pero al margen de la faceta deportiva y los campeones del futuro que salen de esta ‘fábrica’ de talentos en la que se ha convertido sus equipos, la Fundación Contador desarrolla una faceta solidaria digna de mención. A través del proyecto ‘Bicis por la vida’ y gracias a la colaboración con Seur, la Asociación de Minusválidos de Pinto y la Fundación Ananta se lleva a cabo una cadena de favores que beneficia a los menos favorecidos tanto de países subdesarrollados como de España. “Se trata de una recogida de bicis a través de donaciones particulares. Una vez que tenemos las bicicletas en nuestro poder las reparamos dando trabajo a personas discapacitadas y después se reparten en zonas poco favorecidas, ya sea en países africanos o en internados y centros de menores en España”, relata Fran Contador. “Además, del trabajo de prevención y divulgación de la enfermedad del ictus, que a través de la web y de nuestras iniciativas realizamos para concienciar a la gente de la importancia de la prevención de una enfermedad que cada año afecta a más de 120.000 personas en nuestro país”.

Alberto, no cabe duda, tiene en su Fundación una buena vía de escape para desconectar del estrés del profesionalismo y el instrumento perfecto para crear futuros campeones y personas con valores con un sello propio, el sello que le ha llevado a lo más alto en el mundo de la bicicleta y fuera de ella. El sello Contador.

Hace una semana Alberto Contador regresaba prematuramente del Tour de Francia con una fractura en la tibia de su pierna derecha. No están siendo días fáciles para el madrileño que apurará los plazos de recuperación para estar en la salida de la Vuelta a España el próximo 23 de agosto en Jerez. Mientras en los Pirineos Nibali, Valverde, Bardet o Pinot se juegan la carrera por la que tanto ha trabajado esta temporada, al de Pinto no le queda más remedio que ver el Tour por televisión -si tiene fuerzas para ello- y encontrar refugio en los suyos para pasar este mal trago. Sin embargo, Contador sabe que tiene que levantarse de este mazazo y dar ejemplo a los 44 ciclistas que defienden los colores de su fundación.

Alberto Contador
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