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Contador y el Tour, un 'romance perfecto' que se convirtió en un camino de espinas
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abanDona la edición de 2014 tras una caída

Contador y el Tour, un 'romance perfecto' que se convirtió en un camino de espinas

El ciclista español conoció por primera vez el Tour de Francia en 2005, apenas dos años después de su estreno profesional. Nueve años de llantos y alegrías

Foto: Contador junto a su director de equipo, Bjarne Riis, después de la desafortunada y aparatosa caída.
Contador junto a su director de equipo, Bjarne Riis, después de la desafortunada y aparatosa caída.

La décima etapa de este Tour de Francia estaba señalada en el libro de ruta como un día ideal para soñar con una exhibición de Alberto Contador en una jornada de siete puertos de montaña y el final en La Planche des Belles Filles. Sin embargo, en el descenso del Petit Ballon, el segundo alto del día, el almuerzo se le indigestó a más de uno cuando las cámaras de televisión se fijaron en un magulladoContador, que manaba abundante sangre por su rodilla derecha. El madrileño caía violentamente al suelo cuando rodaba a 80 km/h y tenía que ser atendido en la cuneta. No obstante, tras un primer susto, el español reemprendía la marcha. Su retraso era importante, pero no insalvable para los más optimistas. Sin embargo, varios kilómetros después, tras intentarlo con todas sus fuerzas, acabó por echar pie a tierra y subirse al coche del Tinkoff-Saxo para decir adiós a la ronda gala. La exploración posterior determinó que sufría una fractura en la tibia, pero por fortuna no tendrá que ser intervenido.

La ronda francesa fue la carrera que lanzó al estrellato al ciclista de Pinto. Sin embargo, como el propio Alberto ha reconocido más de una vez,"el Tour me ha dado más sufrimiento que disfrute". Basta echar un vistazo a la relación del madrileño con el Tour para darse cuenta que ese idilio que comenzó en 2005 como un romance perfecto se ha acabado convirtiendo en un camino de espinas y calvario.

Alberto Contador conoció por primera vez el Tour de Francia en 2005, apenas dos años después de su estreno en el profesionalismo. Ese año la victoria en París volvía a ser para Lance Armstrong-por séptimo año consecutivo-, un ciclista al que el madrileño de 23 años admiraba por aquel entonces. Se puede decir que entre Alberto y la ronda gala hubo un flechazo. El pinteño se enamoró de una carrera que siempre había soñado con correr. Sin embargo, tras ese estreno para adquirir conocimientos, pronto llegó el primer desencuentro. En 2006, Contador formaba en el nueve del equipo Liberty para disputar la 'Grande Boucle', pero el estallido de la Operación Puerto dos meses antes le acabó salpicando. Su nombre aparecía en los papeles incautados por la Guardia Civil y el Tour tomó las medidas oportunas para que ningún implicado en la trama estuviera en la salida de Estrasburgo. El propio Eufemiano Fuentes -el cerebro de la red desarticulada- tuvo que manifestar que no tenía ninguna relación con Alberto, pero los organizadores franceses no cedieron y dejaron a Liberty fuera de la carrera.

Contador, una de las joyas del mercado para 2007, acabó fichando por el equipo de Armstrong -el Discovery Channel-, que veía por primera vez los toros desde la barrera. Sin embargo, tras coincidir con el madrileño en un stage de pretemporada, quedó maravillado con sus prestaciones y sugirió al mánager, Johan Bruyneel, que apostara por él en el siguiente Tour. En esa edición -la 94ª-Alberto se presentó al mundo como la estrella de la ronda gala del futuro. El 22 de julio logró su primer triunfo de etapa en Plateau de Beille. Su exhibición en la subida y su estilo de escalada, bailarín sobre la bici, maravilló al mundo.

Sin embargo, el danés Rassmusen se mostraba sólido en la general y apuntaba al amarillo final. No obstante, tras un comentario inocente de Davide de Cassani -el comentarista de la RAI-durante la retransmisión de la etapa con final en el Galibier-que ganó el propio Rassmusen-se desató una tormenta de final inesperado. El italiano delató sin querer al danés, que había mentido sobre su paradero en los días previos al Tour. Los máximos mandatarios de Rabobank, el propio equipo del danés, presionaron para que su ciclista fuera expulsado. El beneficiado de un día de locos en la ronda gala fue Alberto Contador, que, con cinco etapas por delante y una crono como única amenaza, se colocó líder. El madrileño se defendió dignamente en la jornada cronometrada ante Cadel Evans y Levi Leipheimer y con 25 años subía por primera vez al escalón más alto del podio de París.

Con la juventud de Alberto y las formas de conseguir la victoria, todo hacía presagiar que el madrileño podría igualar y hasta superar a leyendas de la ronda gala como Indurain, Hinault o al mismísimo Armstrong. Sin embargo, el año que debía revalidar su triunfo, el Tour dejó fuera a su nuevo equipo -Astana-y el español tuvo que tomar un calendario alternativo para ganar Giro y Vuelta y volver en 2009 a las carreteras francesas. Ese año, Alberto partía de Mónaco como el gran favorito a la victoria. No obstante, el madrileño se encontró que su mayor rival lo tenía en su propio equipo. Armstrong regresó a la competición con la firme idea de volver a ganar el Tour. Los intereses del estadounidense y el español chocaron inexorablemente. Lance le tendió emboscadas en la carretera y fuera de ella, pero Alberto fue tan superior que en París saboreó su segunda victoria en el Tour de Francia. El triunfo conseguido en la contrarreloj del 23 de julio de ese 2009 con el que asentó su entorchado final es, hasta el momento, el último triunfo parcial del madrileño en la prueba gala.

La relación entre el ciclista español y la mejor carrera del mundo, pese a esos pequeños desencuentros, parecía idílica y en 2010 asaltaba su tercer entorchado con los hermanos Schleck como grandes rivales. Esa edición Alberto sufrió para ganar, pero lo logró. La polémica del salto de cadena de Andy en el Port de Balés no ensombreció su triunfo, como sílo haría el anuncio de la UCI varias semanas después. Alberto resultaba positivo con una mínima cantidad de clembuterol durante la prueba francesa. La pesadilla de Contador no hizo más que comenzar. Tras mucho pelear, el TAS acabó por desposeer de ese triunfo al madrileño -aparte de otros de gran renombre-.

Sin embargo, antes de que se pronunciase el máximo órgano de justicia deportiva, Contador corrió la edición del 2011. Un año muy difícil para el madrileño. Llegó a la línea de salida con muy pocos entrenamientos y de poca calidad en sus piernas. La tensión de su batalla legal tenía graves consecuencias en su rendimiento en la carretera. Además, desde el inicio de la carrera, el público francés se mostró hostil con el español, al que silbaba en cada línea de salida y meta. En la primera etapa, Alberto se vio involucrado en una montonera que le alejaba 1:20 de sus máximos rivales. El resto de la carrera no hizo más que refrendar la mala relación entre ciclista y Tour. Contador cedía en todas las etapas claves y cuando, a la desesperada, a dos días del final, intentó una heroicidad camino de Alpe d’Huez, acabó desfalleciendo en el gigante alpino para finalizar quinto en la general final.

Sin un Tour y sin poder correr otro

La sanción del TAS dejaba su palmarés con dos entorchados -2007 y 2009-en París y no le permitía disputar la ronda gala del 2012. Alberto regresaba un año después con la intención de recuperar el trono perdido. Sin embargo, la superioridad de Froome y el nivel del español no le dieron opción alguna. La mala pretemporada planificada por el pinteño le hizo llegar exhausto al mes de julio. No despuntó en la montaña y volvió a marcharse de París sin triunfos de etapa y fuera del podio -acabó cuarto-.

A sus 31 años, Alberto Contador llegó hace 10 días a la salida en Leeds como el gran favorito a la victoria final junto a Chris Froome. La retirada del británico y las sensaciones del madrileño en las pocas montañas que se habían subido hasta ayer le situaban como el número uno en las casas de apuestas. Ni siquiera los dos minutos y medio que se dejó en la etapa del pavécon respecto a Nibali menguaban sus opciones. Pero la fatalidad es algo inherente a este deporte. La mala suerte no distingue entre líderes y gregarios, y una vezmás, Contador se va de una carrera que le sigue haciendo sufrir por mucho que la ame. Habrá que esperar a la edición del próximo año para ver si el madrileño hace las paces con el Tour y puede volver a sonreír en lo más alto del podio de París.

No tendrá que pasar por el quirófano

Contadorno tendrá que someterse finalmente a una operación de la fractura en la tibia derecha que padece, informó este martes el médico que lo ha examinado en Madrid.El ciclista llegó a la capital española para someterse a diversas pruebas en la clínica Cemtro, en donde el doctor Manuel Leyes declaróque la lesión "no precisa cirugía" y que la lesión se tratará "de una forma conservadora".

El ciclista español no está descartado al cienpor cienpara la próxima edición de la Vuelta a España, que se disputará del 23 de agosto al 14 de septiembre, agregó Leyes, miembro del servicio de traumatología de la clínica madrileña.En cuanto se le cure la herida que sufre en la rodilla derecha que sufrió, en una semana o diez días, Contador podrá volver a pedalear, dijo Leyes.

Alberto Contador viajó este martes a Madrid en el avión privado que Oleg Tinkov, propietario del equipo del madrileño, puso a su disposición.El ciclista eligió la opción de la Clínica Cemtro tras ponerse en contacto con el Real Madrid y más concretamente con Emilio Butragueño, con quien le une una buena relación y quien se puso al habla con los servicios médicos del club y éstos a su vez recomendaron consultar con el doctor Manuel Leyes, especialista en el tipo de lesión que ha sufrido el líder del Tinkoff-Saxo.

La décima etapa de este Tour de Francia estaba señalada en el libro de ruta como un día ideal para soñar con una exhibición de Alberto Contador en una jornada de siete puertos de montaña y el final en La Planche des Belles Filles. Sin embargo, en el descenso del Petit Ballon, el segundo alto del día, el almuerzo se le indigestó a más de uno cuando las cámaras de televisión se fijaron en un magulladoContador, que manaba abundante sangre por su rodilla derecha. El madrileño caía violentamente al suelo cuando rodaba a 80 km/h y tenía que ser atendido en la cuneta. No obstante, tras un primer susto, el español reemprendía la marcha. Su retraso era importante, pero no insalvable para los más optimistas. Sin embargo, varios kilómetros después, tras intentarlo con todas sus fuerzas, acabó por echar pie a tierra y subirse al coche del Tinkoff-Saxo para decir adiós a la ronda gala. La exploración posterior determinó que sufría una fractura en la tibia, pero por fortuna no tendrá que ser intervenido.

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