Indurain junior debuta en Sub 23 para seguir los pasos de la leyenda de su progenitor
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defiende los colores del Caja Rural-RGA

Indurain junior debuta en Sub 23 para seguir los pasos de la leyenda de su progenitor

El hijo mayor del gran ciclista sigue el camino de su progenitor y esta temporada debuta en la categoría Sub 23 defendiendo los colores del Caja Rural-RGA

Foto: Miguel Indurain Junior posa con el resto del equipo Caja Rural-RGA.
Miguel Indurain Junior posa con el resto del equipo Caja Rural-RGA.

El nombreMiguel y el apellido Indurain vuelven a resonar con fuerza en el mundillo ciclista. No se trata de que el pentacampeón del Tour y leyenda viva del ciclismo haya rejuvenecido y vuelva a surcar las carreteras de la geografía nacional con un dorsal a la espalda. Esta vez es su primogénito, Miguel Indurain López de Goicoechea, que hace unos días se estrenó en la categoría Sub 23 defendiendo los colores del Caja Rural-RGA y que este fin de semana volverá a correr en Ereño y Cantabria, quien ha vuelto a poner de moda el apellido Indurain.

A sus 18 años, Miguel Indurain junior desembarca en la categoría previa al profesionalismo dispuesto a labrarse un hueco por su valía y no por su apellido. Llega con los genes de un mito porque le ha tocado en suerte, pero también con las credenciales y un currículum que él se ha labrado sin que nadie le regalara nada. El pasado año, en su última temporada de juvenil, Miguel Indurain se proclamó campeón de Navarra en ruta y en contrarreloj, rodando, incluso, a más de 40 km/h de media para conseguir su entorchado contra el crono. Esa y otras actuaciones de nivel sirvieron para que muchos se fijaran en él. Sin embargo, el destino elegido fue el Caja Rural.

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Miguel nació unos meses antes de que su padre se encumbrara en París con cinco Tours de Francia en su haber, pero en sus primeros pasos la bici no era lo que más le llamaba la atención. Así, probó con otros deportes como el fútbol o el kárate hasta que a los 12 años el pequeño Miguel decidió conceder una oportunidad al ciclismo. Y como le gustó siguió probando y probando. Su padre siempre le dejó total libertad para que hiciera lo que más le gustara. No por apellidarse Indurain tenía que ser ciclista, pero si esa era su elección, allí estaría el padre y el gran campeón para apoyarle, aconsejarle e incluso acompañarle en sus entrenamientos.

Su apellido y su imagen reflotan recuerdos de gloria para el deporte español. “Tienen una planta similar”, señala Josemi Fernández, director del Caja Rural Sub 23 donde corre Miguel. “Tiene piernas largas y es muy buen rodador, pero a su edad aún tiene que madurar físicamente”, continúa Josemi. Palabras en las que coincide Miguel Indurain padre, quien trata a su vez, como el resto de componentes del equipo Caja Rural, de descargar de presión a su hijo. “La mejor manera de hacerlo es que sea uno más del equipo. El trato es como al resto de sus compañeros y los otros integrantes del equipo también lo tratan como uno más. No por llamarse Indurain va a tener privilegios”, reconoce el director del equipo navarro.

Al igual que su padre, los que conocen a Miguel Indurain dicen que es de carácter reservado, muy buen compañero, “de los que hacen piña”, como subraya su director, y un joven con las ideas claras y la cabeza bien amueblada. Su primer año de amateur lo compaginará con los estudios universitarios de ADE y Derecho y más allá de objetivos personales a modo de resultados, su idea es la de formarse como ciclista para cuando llegue su momento pueda seguir el legendario camino que marcó su padre. Pedir que iguale las cotas de su progenitor sería una temeridad, pero de momento ya es de agradecer que el joven Miguel recupere para el ciclismo el apellido Indurain.

Miguel Indurain Tour de Francia
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