El positivo de quien criticó que Valverde compitiera sancionado
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HESJEDAL HA CONFESADO QUE SE DOPÓ EN 2003

El positivo de quien criticó que Valverde compitiera sancionado

La biografía de Rasmussen ha obligado a Hesjedal a confesar que se dopó hace diez años. El mismo que tenía tolerancia cero hacia el 'Caso Valverde'

Foto: Ryder Hesjedal (Efe).
Ryder Hesjedal (Efe).

En un deporte cada día más cuestionado como es el ciclismo parece que la duda se hace extensible a todo el que forma parte de él. El último en sacar a la luz su relación con el mundo del dopaje ha sido Ryder Hesjedal (32). El canadiense de origen noruego ha visto como la autobiografía de Rasmussen le salpicaba directamente ya que el ciclista danés aseguraba que había enseñado a Hesjedal a utilizar EPO y Synacthen. La única salida que le ha quedado al integrante del Garmin-Sharp ha sido confesar que hace diez años se dopó. El mismo que en 2010 reconocía que le frustraba ver competir a Alejandro Valverde cuando se estudiaba si su sanción por dopaje en Italia se haría extensible a nivel internacional.

A través del Garmin-Shap y con el conocimiento de la USADA, Hesjedal emitió un comunicado en el que revelaba sus prácticas ilegales. Reiteraba sus disculpas y recordaba que aquel episodio sucedió hace mucho tiempo, pero el campeón del Giro 2012 (aquel que arrebató a Purito en el último momento) tiene su currículum manchado por el dopaje. Experto en contrarrelojes (ganó el campeonato de Canadá en 2007) y con buenas maneras en la montaña, debutó como profesional en 2002 con el filial Rabobank GS3. Un año después llegaría su error, como él lo ha definido. Empezó a quedar etapas y a ganar experiencia hasta que en 2010 acabó sexto el Tour de Francia.

Antes de dar ese salto, en 2009 acabó por detrás de Davide Rebellin en Lieja… un puesto manchado por el dopaje. En aquel momento el italiano había sido suspendido por dar positivo en los Juegos Olímpicos de Pekín 2008 y quedaba por saber si la sanción le convertiría en décimo de la cita belga ya que él había acabado undécimo. Un año después, Hesjedal se había ganado en el mundo del ciclismo. Se vio una evolución en sus maneras sobre la bicicleta, pero su opinión sobre algunos de los asuntos del ciclismo seguía siendo clara. Tras lo vivido en Lieja, adoptó una actitud de tolerancia cero respecto al dopaje. Y ahí es cuando Alejandro Valverde entró en escena.

El ciclista español cumplía una sanción de dos años por dopaje que le impedía competir en Italia. El Tribunal Nacional Antidopaje del CONI (el máximo organismo deportivo italiano) consideró que había pruebas suficientes que demostraban que Valverde había sido cliente de Eufemiano Fuentes. El TAS certificó los procedimientos del CONI y se fijó un castigo de dos años que le impedía participar en citas ciclistas italianas; una sanción que podría haber sido universalizada por la UCI. Aquellos interrogantes y el hecho de ver a Valverde compitiendo en otros países mientras estaba sancionado para correr en Italia frustraron a Hesjedal y así lo confesó: “No es algo que me guste mucho pensar y tampoco es algo que me emocione o motive. Valverde tiene algo circulando a su alrededor, pero yo seguiré corriendo y dejaré que la cosa siga su curso; no cambiaré mi opinión para nada”. Dicen que el tiempo pone a cada uno en su lugar y puede que tres años después sí que haya modificado su punto de vista… teniendo en cuenta que ahora él está sentado en el banquillo de los culpables.

Alejandro Valverde