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"¿Qué hace aquí una chavalita de Aranjuez?". El grito de Sara, de luchar en Japón a entrenar con John Cena
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"¿Qué hace aquí una chavalita de Aranjuez?". El grito de Sara, de luchar en Japón a entrenar con John Cena

Miriam empezó a entrenar wrestling porque le permitía unir su pasión por las artes marciales y sus aspiraciones como actriz. Ahora es profesional y 'hace las Américas' desde Orlando

Foto: Sara León, en plena acción. (Cedida)
Sara León, en plena acción. (Cedida)
EC EXCLUSIVO

¿Prefieres que me refiera a ti como Miriam o Sara?

La verdad, lo que tú quieras. Ya respondo ante los dos nombres.

Miriam Torres tiene 28 años, nació en Aranjuez y, por cosas de la vida, ha acabado viviendo en Orlando, ciudad de Florida. Sara León tiene la misma edad, melena corta y roja, y es campeona de dos empresas del circuito independiente estadounidense de wrestling. Esa dualidad es fruto de "la pasión por las artes marciales" y las ganas de ser actriz de una adolescente que hacía dos horas de ida y dos horas de vuelta en autobús para entrenar en un gimnasio de Carabanchel.

Después de varios intentos para cuadrar la diferencia horaria, Miriam atiende a este periódico por videollamada y con la compañía de su perro. Ahora mismo compagina su faceta artística con el pro wrestling. Es pionera desde España, donde este entretenimiento deportivo está en alza de números, entre otros motivos, por la emisión de todos los productos de la WWE, la gran empresa de lucha libre mainstream, en Netflix. No hizo el viaje a Estados Unidos sola, ahí está también Carlos Ruiz, su pareja, más conocido en la WWE como Axiom en la actualidad.

placeholder Sara León luce cinturón. (Cedida)
Sara León luce cinturón. (Cedida)

Miriam, de momento, espera su oportunidad en las grandes ligas y disfruta del camino. Ha pasado de ese pequeño gimnasio de barrio a luchar en Alemania, Inglaterra o Japón. También ha podido entrenar junto a John Cena, ahora estrella de Hollywood, y considerado el GOAT (más grande de todos los tiempos) del negocio. Hubo un tiempo en que ocultaba a su círculo cercano que entrenaba lucha libre "por vergüenza"; ahora asume el rostro del cambio para las luchadoras españolas.

*****

PREGUNTA. ¿Cómo empieza tu historia con la lucha libre?

R. Esto empezó cuando yo tenía 14 años... 14 o 15 años, por aquel entonces hacía artes marciales. Y había visto en la tele el tema del wrestling, como todos. Ahí justo conocí a mi pareja, que me empezó a hablar de que aquí en Madrid había una escuela y fui a un show. Por aquel entonces no había tanta variedad como la hay ahora mismo. Era muy impactante porque yo nunca había visto un show de wrestling en vivo. Nunca. Siempre lo había visto en vídeo, siempre lo había visto en la tele...

Cuando lo vi por primera vez, me pareció algo tan especial y algo tan único el que estuviésemos un montón de personas viendo algo así en vivo. Decidí probar y apuntarme. Mezclaba las artes marciales con la actuación; siempre había querido ser actriz.

P. Cuando se da el paso de, vale, quiero hacer esto y estoy en una ciudad como Madrid, ¿qué paso das? ¿A dónde vas?

R. Había una escuela en Carabanchel, que es donde empecé. Era un gimnasio pequeñito, había taekwondo, había kick boxing... Y luego había un ring de wrestling. Me iba desde Aranjuez, que son como dos horas de ida y dos horas de vuelta en transporte público, para poder entrenar dos horas. Era muy intenso vivir tan lejos, entonces las escuelas solo estaban en Madrid y en Barcelona.

P. Das el paso a hacerte luchadora, digamos, más en serio, ¿Cuándo deja de ser hobby a algo más?

R. Debuté en un ring con público como un año después. Pero era complicado, en ese momento estaba muy enfocada en mi carrera como actriz. Me fui dando cuenta de que no se me daba mal [risas] y me dije a mí misma que por qué no compatibilizar. Desde siempre he sido una niña muy tímida, muy insegura, y ambas cosas me sumaban mucho a la hora de proyectarme, de cómo afrontar ciertos eventos sociales y todo lo relacionado con un público. A cómo mostrarte. A los dos añitos empecé a tomármelo más en serio y a entrenar, pues más con otros compañeros en España, todo se hizo más abierto. Empezaron a venir luchadores de fuera, de Irlanda, de Francia, de Inglaterra. Me di cuenta de que había que salir. Había mucha limitación mental, económica y un poco de cultura. La timidez o el miedo español, ¿no? Era una cuestión de planteárselo e ir adelante.

P. Entiendo que hay un punto en el que de repente tú ves que esto empieza a ser de verdad. ¿Cómo se lo toma tu entorno? Decirles a tus padres "quiero dedicarme al wrestling o probar suerte en el wrestling" tiene que ser un poco shock.

R. La primera vez que fui a entrenar, estuve un mes diciendo que me iba al polideportivo porque me daba vergüenza. No sabía cómo encarar esa conversación. O sea, ya te digo, lo descubrí con 15, 16 años, hasta los 18 no me atreví a probar, y claro, me sentía muy niña. Pero nada, me hacía gracia porque ellos ya se habían hecho a la idea de que quería ser actriz. Estaban un poco reticentes a querer aceptarlo, pero después, cuando vieron que me lo estaba currando mucho, que quería intentarlo a toda costa independientemente de las dificultades que había... Fueron los primeros que me apoyaron y ahora son mis mayores fans.

P. Hablabas de mercados como Irlanda, Francia o Alemania. Pero los grandes lugares de wrestling son Japón, México y, evidentemente, Estados Unidos. ¿Cómo es ese proceso? ¿Cómo sales fuera?

R. La primera vez que salí de España como luchadora fue a Alemania. No fue con una empresa cualquiera. Westside Xtreme Wrestling, wXw, una de las más grandes. Les faltaban mujeres por el tema covid, que fue duro para la industria. Estaba reticente, pero envié mi propuesta y me invitaron a ir. A su academia, a entrenar, luego a debutar... Fue realmente duro: "Vale, aquí hay gente de un nivel profesional que me está viendo por primera vez". Tenía mucho miedo, estaba muy verde, muy inexperta y me quedaba muchísimo por aprender. Pero después de ese debut en Alemania, hice contactos en Inglaterra e incluso en Japón.

P. Claro, entiendo que, al ser como un circuito tan pequeño, el boca a boca es superimportante, ¿no?

R. Efectivamente. Eso me abrió la posibilidad de luchar en Inglaterra, de luchar en Japón. Estar ahí en el círculo e intentar estar preparada. O sea, nunca vamos a estar preparados emocionalmente; los españoles tenemos como esa limitación de creer que no podemos. Hay que tirárselo a la cara.

P. Tal y como lo cuentas, no se ve tan diferente de una carrera de actor o actriz. Estar mucho en todos lados, de dejarte ver, de que te vayan conociendo...

R. Es que es exactamente lo mismo. En los shows que tengo aquí en Estados Unidos, nunca sabes quién te va a ver. Nunca sabes quién va a estar en un show porque de repente hay un cazatalentos o de repente hay alguien que es coach de wrestling y ve algo en ti. Cada show es un casting. Tienes que estar dando lo mejor de ti. Siempre hay alguien.

placeholder Combate inter género. (Cedida)
Combate inter género. (Cedida)

P.¿Cómo funciona? ¿Tienes contrato con alguna empresa en particular o vas por circuitos diferentes probando?

R. Ahora estoy estable en dos empresas: una es Florida, porque soy una de las campeonas de la empresa que se llama Shine Wrestling y también en Minnesota, en Minneapolis, que soy igualmente la campeona de GenNext. Un evento al mes tienen, dependiendo. Lo demás es mandar solicitud, mandar mensaje de: "Hey, estoy disponible estas fechas; si tenéis hueco, esta es mi tarjeta". Si les gusto, negocio el tema del viaje y de mi salario y voy allá. También es importante lo de las redes sociales, es una forma de exhibir talento y nombre. Así es como funciona lo de ser agente libre.

P. Cuéntame cuál es el día a día de un luchador.

R. Es muy rutinario. Mucho más de lo que la gente se espera. Trato de nutrirme bien y de comer bien. Hacer deporte, ir al gimnasio. Físicamente, tengo que estar lo mejor posible, tanto de musculación, de fuerza, como de cardio. Voy a clases de interpretación porque yo estoy en una escuela aquí en Orlando. Y las tardes varío si voy a entrenar wrestling. Luego, pues, vida de casada y mucho con el perro [se ríe mientras el animal aparece en la videollamada].

P. Luego llega el día de los shows.

R. Los fines de semana de show es más lío. Irme un viernes, viajas, luchas, vuelves. Es como la vida de un actor de teatro. Más corto y más intenso. El finde pasado me fui a Los Ángeles a grabar un anuncio, me fui luego a Minneapolis a luchar y me volví a Orlando el día siguiente para pasar por casa a ducharme e irme a ensayar. Hay momentos de locos y luego hay semanas que, por disponibilidad o por falta de empresas, pues no trabajo tanto.

P. Volviendo al wrestling en general, la figura de la mujer en la lucha libre ha cambiado mucho. Pero hace no tanto era completamente diferente. La época de la hipersexualización, de que las historias que involucraban a mujeres se las tratase como objetos y que lo de luchar en el ring fuera algo anecdótico. ¿Qué supone para ti este cambio?

R. Lo vivo con alegría. Me alegra tanto que sea diferente, sobre todo en Estados Unidos. Ahora ya no hay tanta distinción y se ha normalizado que las mujeres tienen la misma calidad en el ring que cualquier otro hombre. También estoy aliviada de no haber vivido esa época, de no haberlo mamado, si yo hubiese visto esto desde jovencita o desde que empecé a entrenar wrestling, pues a lo mejor no me hubiese comparado con hombres. Cuando empecé a ver lucha libre, veía combates tanto de hombres como de mujeres. Me inspiraban tanto unos como otros. Entonces no veía ninguna limitación. Es verdad que ves que hay diferencias, ves que todavía hay mentalidades, hay mucho machismo a tu alrededor y que de alguna manera te juzgan, simplemente por tu aspecto. Me he dado cuenta de que es el día a día lo que hace cambiar esas actitudes. Hay que tener la responsabilidad de tomar tu espacio; nadie te lo va a dar. Creo que he sido partícipe de ciertos cambios en el wrestling de España. Estoy muy orgullosa de eso. Sé que hay muchas cosas por hacer. Ojalá que hubiese más mujeres españolas luchando; poco a poco va cambiando.

P. Me comentaste antes que tú no eras una superfán de niña, pero según has ido interesándote por el wrestling, ¿has tenido luchadoras referentes?

R. Principalmente Asuka [luchadora japonesa de WWE]. Es muy inspirador verla. A mí me encantaba el wrestling que se hacía en Japón, la actitud que en general esas mujeres tenían; ahí era normal ver combates intergénero. Y eso me enamoró y me maravilló; entendí que es un arte lo que hacemos. Y Meiko Satomura [leyenda del prowrestling japonés], que hace unos años se retiró. Me dio mucha pena. Soñaba con compartir el ring con ellas. Asuka y Meiko me inspiraron mucho a tener esa actitud y ese tipo de energía.

Foto: hulk-hogan-wwe-racismo-wrestling

P. Hace poco participaste en un evento con gente como Bayley, Charlotte e incluso John Cena, la gran superestrella de la lucha libre, recientemente retirado y centrado en la actuación.

R. Ese evento se llama 'Lodestone', lo creó Bayley, una estrella de la WWE. Nadie sabía qué iba a ser exactamente. Pidió que luchadoras de todo el mundo enviasen sus combates porque quería hacer una especie de seminario gratuito. Ella iba a hacer un seguimiento de las candidatas y elegiría. Ella iba a seleccionar a las personas, a las mujeres que iban a formar parte. Fue loco, lo vi de casualidad por un vídeo en redes y fue como una señal. Hace unos años, hubiese estado viviendo en España y me habría dicho: "No, es tan caro el vuelo desde España que no tiene sentido". Pero sí, o sea, pagó vuelos a mujeres de diferentes partes del mundo porque ella quería que nos centráramos 100% en esta oportunidad, en aprender y sobre todo en conocernos.

Bayley estaba muy obsesionada con que nos uniésemos, con que nos apoyásemos entre nosotras. Acabamos siendo 22 mujeres. Envié la solicitud, mi material de combates, y ella me escribió después de dos semanas: "Por favor, forma parte del seminario y, aunque estés viviendo en Orlando, no te preocupes, quiero que formes parte y te vengas a la casa con nosotras". Fue supergeneroso de su parte, algo que nunca antes se había hecho. Juntar a 22 luchadoras durante tres días. Eran jornadas de entrenamientos, de seminarios, y vinieron luchadoras de WWE para contarnos su experiencia y charlar al respecto. Mejoré muchas cosas técnicas de "joé, nunca nadie me había explicado esto de esta manera", pero sobre todo a nivel emocional. Salí revitalizada, entender que no estoy sola en esto, que todas pasamos por cosas muy similares.

El último día fue básicamente un show de 10 combates, donde estábamos entrenando a puerta cerrada, y en el que vinieron ciertos luchadores a vernos y entre ellos estuvo John Cena. Una locura, nadie sabía nada. Bayley no nos dijo absolutamente nada para no ponernos nerviosas.. Eso llegó al día siguiente. ¡Hostia, que hemos luchado contra John Cena! Fue una sensación muy surrealista. No nos lo creíamos; sacó tiempo para estar con nosotras una semana antes de que él tuviese su último combate. Fue muy generoso, mostró su pasión por este negocio. Yo estaba ahí y no paraba de preguntarme: "¿Qué hace una chavalita de Aranjuez aquí?".

P. Desde fuera, sorprende la iniciativa de Bayley. Siempre se ha dicho que el wrestling era un negocio muy egoísta. En los 80 o 90, era muy famoso el politiqueo interno de superestrellas para tratar de tapar al resto y garantizarse el mejor trozo del pastel.

R. Ahí se ve que las cosas van cambiando. Bayley tuvo un recorrido muy parecido al nuestro. Trabajó mucho en las indies hasta su oportunidad mainstream. Recuerda de dónde viene y quiere crear esta comunidad para el wrestling femenino.

placeholder Las artes marciales de León. (Cedida)
Las artes marciales de León. (Cedida)

P. Hablemos del kayfabe, el concepto dentro del wrestling que habla de la ilusión o predisposición del público sobre que es real lo que está sucediendo en la historia. Sara o Miriam del "kayfabe". Todo ha cambiado mucho. Ahora la gente que consume lucha libre es muy consciente, quitando los niños, de lo que es kayfabe y de lo que no. Se ha convertido casi en algo meta, que mezcla la realidad con el kayfabe. Hasta Netflix saca documentales sobre lo que pasa entre bambalinas en la WWE.

R. Nunca he experimentado nada de ese calibre porque no he trabajado nunca para una empresa en la que realmente el motor principal de lo que muevas sea eso. Siempre me he relacionado con fans en los liveshows, donde todo es más natural, mucho más intimista, no hay nada superloco. Yo comparto mi vida como actriz y como luchadora en las redes sociales sin ningún tipo de distinción. Si el día de mañana ficho por una empresa más grande, eso podría cambiar.

P. ¿Cómo construyes tu personaje dentro de la lucha libre? Pasar de Miriam a Sara León.

R. Nace con un ánimo de cambiar las cosas. De demostrar que la mujer puede ser diferente en España y que no quiero estar a la sombra de nadie. Quiero que se me vea como una luchadora y no como una mujer que está haciendo lucha libre. Muchas veces solo ven el cuerpo o una cara bonita; yo quería que se me respetase por lo profesional y por lo que hago técnicamente en el ring. Me removía mucho. Ahora, con más experiencia, con más confianza, cada año que me subo a un ring descubro más quién soy y qué aspectos puedo dar.

P. Pero cuando tú sales a un combate, ¿estás actuando o te sientes otra persona? Es como si fueras un actor de método, que te metes tan de lleno que te crees que eres ese personaje.

R. Mmmm, es interesante y no sé muy bien cómo explicarlo. Tienes que dejar mucho atrás; sales de la cortina, es como "aquí estoy yo, esta es mi fuerza y esto es lo que vais a querer ver de mí". Hay que atraer al público, pero que no sea artificial. Hay momentos que, por lo técnico que es el combate, sí que tienes que estar muy focalizada. Por ejemplo, muestro mi cansancio y ahí no finjo absolutamente nada, pero si me dan un golpe, pues tienes que venderlo. Hay que generar esa emoción en el espectador para poder contar una historia. Más allá de eso, es como el trabajo del actor; tienes que ser otra persona, pero sin sobreactuar ni que se note que finges.

placeholder (Cedida)
(Cedida)

P. ¿Qué es más importante, tener un buen personaje o ser bueno en el ring?

R. El 100% de la base es que sepas cómo luchar, que te defiendas en un ring. Eso va a darte libertad y va a darte seguridad para crear un buen personaje o crear una buena historia alrededor de tu personaje. Si tienes un personaje de la hostia, pero luego no sabes defenderlo en el ring, va a haber como una especie de desconexión con el público. La gente espera algo de ti y no eres capaz de dárselo. Tiene que haber un balance interesante.

P. La pregunta tonta de la entrevista. ¿Qué movimiento o situación que hacéis parece muy dolorosa y luego no es tanto? Y viceversa.

R. Depende mucho. Pero diría que hay suplex muy espectaculares, que parece que va a ser muy doloroso, y luego es una caída sin más. Y lo que sí pica son las superkicks o las dropkicks. Por lo que sea, una patada que impacta en la cabeza no es agradable [risas].

P. Tu pareja, Carlos [Axiom, primer luchador español en despuntar en la WWE], también se dedica a esto, como comentabas. ¿Os conocisteis en el instituto?

R. Nos conocimos en el instituto en Madrid, sí, llevamos once o doce años juntos, toda la vida. No tengo la sensación de que haya pasado tanto tiempo.

P. A la hora de entender la carrera del otro, debe ser reconfortante que esté metido en el wrestling.

R. A veces no soy consciente de ello y luego me doy cuenta en realidad de la suerte que tenemos en ese aspecto. Somos capaces de apoyarnos y de comprendernos, que a lo mejor hay parejas que tienen trabajos completamente distintos y en diferentes ambientes y se hace más complicado. Para mí, siempre ha sido una guía.

¿Prefieres que me refiera a ti como Miriam o Sara?

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