La censura total de RTVE y del PSOE que casi destruye el boxeo español para siempre
"Solana, cabrón, queremos ver boxeo en televisión", cantaban en las veladas cuando RTVE vetó las retransmisiones de púgiles. El pugilismo resurge tras superar su época negra, donde el apagón mediático buscó noquearlo
"El boxeo profesional es una tabla de esperanza para los muchachos de los reformatorios, los egresados de los orfanatos, y en definitiva, para los hambrientos". En febrero de 1977, El País abrió fuego contra el boxeo con un editorial devastador titulado El Boxeo profesional, a extinguir que ponía al noble arte en jaque. Los tiempos en España estaban cambiando a una velocidad pasmosa y solo un año más tarde, tras la trágica muerte del púgil español de 23 años, Juan Jesús Rubio Melero, el periódico más leído de nuestro país por entonces dejaría de informar para siempre sobre boxeo en su vertiente deportiva.
El mundo del cuadrilátero español, que había vivido su época dorada entre los años 60 y 80, con deportistas del calibre de José Legrá, Pedro Carrasco, Perico Fernández, Cecilio Lastra, José Miguel Urtain o Miguel Velázquez, empezaba a ver cómo su cobertura mediática se apagaba. El País, con el impulso del PSOE, lideró el veto al boxeo, con tribunas y artículos demoledores, donde se catalogaba el boxeo como un espectáculo comercial "sucio, degradante y peligroso" que convertía a sus profesionales en "piltrafas humanas".
El periódico de Juan Luis Cebrián publicaría una encuesta realizada a los políticos españoles, donde cuatro de los siete partidos políticos con representación parlamentaria -UCD, PSOE, PSP y Minoría Vasca- se declaraban contrarios a la existencia del boxeo profesional en 1978. Poco tiempo después, el boxeo amateur también estaría en el punto de mira. Una práctica, que, de nuevo, en palabras del periodista de El País, Julián García Candau, en junio de 1983, era temeraria: "El peligro de muerte o de lesión de por vida existe incluso en el campo amateur. El boxeo no es defendible desde ningún punto de vista".
"Ofrecer señores dándose bofetadas es lamentable"
Sin embargo, la cuenta atrás definitiva para el boxeo español llegaría en 1989, cuando Radio Televisión Española cesó las emisiones pugilísticas tras la salida de Pilar Miró como directora del organismo. Miró había defendido su apuesta por el boxeo: "España, como país occidental desarrollado, no puede dejar de asistir a un espectáculo ofrecido en todo el mundo. Personalmente, opino que, en tanto se trate de un deporte olímpico, debe tener lugar en una televisión pública", pero las voces críticas con el cuadrilátero se multiplicaron.
Así explicaba el director de deportes, Julio Bernárdez, la decisión de RTVE de suprimir el boxeo de su parrilla bajo la dirección general de Luis Solana (PSOE): "Creo que ofrecer imágenes de unos señores pegándose bofetadas es lamentable. Eso no es deporte, y recuerda más a los gladiadores del circo romano, por su violencia descarnada y gratuita".
🥊#TalDiaComoHoy 50 años del combate Alí vs Foreman que cambió la historia del boxeo; 50 años del ‘Rumble in the jungle’
— Teledeporte (@teledeporte) October 30, 2024
El 30 de octubre de 1974 el mundo entero escuchó 'Alí bomaye' cuando Foremán cayó a la lona de Kinsasa y no se levantó@Felipelecthttps://t.co/jSinD8Os8y pic.twitter.com/Idm7Q4QHEH
El País recogería la división interna del partido respecto a la censura del boxeo, tal y como recogería el periódico en febrero de 1989. "Mientras la federación española anuncia que emprendería acciones judiciales en contra de la medida, los ministros Joaquín Almunia, José Luis Corcuera y Manuel Chaves asistieron como espectadores a una velada organizada por el empresario Enrique Sarasola, militante en el partido socialista, y oyeron al público gritar: "Solana, cabrón, queremos televisión"…
La censura que casi extermina al boxeo
A partir de entonces, el boxeo se convertiría en un deporte estigmatizado, de nicho, difícil acceso para su consumo, sin una estructura mediática profesionalizada y entraría en una etapa conocida como la "época negra del boxeo español" pese a la inminente llegada de los canales de pago. Así, pasarían 22 años desde el título mundial de Cecilio Lastra en 1977 hasta que Javier Castillejo volvería a lograr un hito deportivo de tal tamaño en 1999.
"RTVE, El País y el PSOE lideraron la opinión pública contra el boxeo. En ese momento eran tres agentes muy importantes. No sabemos qué habría sucedido sin su veto, pero habría mayor reconocimiento y más desarrollo del boxeo. Sin el apoyo de los medios de comunicación no había apoyo de los patrocinadores. Esta decisión redujo la capacidad de crecimiento del boxeo y su exposición", cuenta el doctor en sociología del deporte por la Universidad Rey Juan Carlos, Raúl Sánchez García.
"El veto de RTVE y del País provocó un círculo vicioso donde la gente que estaba vinculada al pugilismo no veía salida profesional y la gente que en su momento podría interesarse por este deporte, no podía consumirlo. Se frenó su desarrollo", añade el sociólogo.
"Yo empecé a ir a boxeo en Bilbao. Había miles de personas y en cualquier fiesta había combates, pero jamás vi peleas en las gradas como sí veía en el fútbol. Hasta veía aplaudir al contrario. José Durán era madrileño y era muy querido en Barcelona", rememora una de las grandes voces autorizadas del boxeo en España, el periodista Jaime Ugarte. "Fue muy duro. Cuando la gente habla de boxeo y de cualquier deporte es porque lo ha visto por televisión. Carrasco, Urtain… todas esas peleas las emitía RTVE, como el combate entre George Foreman y Muhammad Ali", apunta el periodista.
"Eran argumentos muy flojos, ridículos. Estaba prohibido hablar de boxeo, salvo cuando se decía que el Gobierno estaba contras las cuerdas, alguien había ganado por puntos, un político no encajaba, los sindicatos no tiraban la toalla… el argot pugilístico estaba metido en la sociedad. Me sentaba muy mal. Había mucha gente de procedencia humilde que tenía esa salida y canalizaba la violencia. Es un deporte de superación", narra Ugarte.
"El boxeo vivió una censura. Cuando iba a algunos debates que se organizaban por entonces, yo siempre decía lo mismo. Nadie está a favor del terrorismo, pero no puedes dejar de informar de los atentados de ETA", remarca el periodista especializado en pugilismo. "Se decidió que en aquellos momentos el boxeo no era apetecible ni apto para la población. En los años 80 hubo profesionales de mucho nivel que fueron totalmente desconocidos y no pudieron tener el brillo de otros deportistas en otras disciplinas por este apagón", cuenta Sánchez García.
"Poli Díaz me decía que tenía que estar muerto"
"Sin embargo, hay un momento con Poli Díaz y Telecinco, julio de 1991, donde el boxeo parece que puede recuperar su importancia, pero acaba muy mal por la caída a los infiernos de Poli Díaz", desliza el sociólogo. La pelea por el título mundial del Potro de Vallecas cosechó un 72% de share a las 4:30 de la mañana, pese a que Poli perdió el combate a los puntos ante Pernell Whitaker.
"La droga no solo afectó a Poli Díaz. Afectó a millones de españoles. Él me decía que el boxeo era lo que le había apartado de una vida fuera de la ley. A Poli Díaz le regalaban coches de alta gama y se le olvidaba. Fue un millonario prematuro y no estaba preparado para lo que vivió. Me decía 'Jaime, yo me tenía que haber muerto pronto'. Yo le decía que estaba loco, pero luego pensé en lo que me dijo. Si se hubiese muerto en un accidente de tráfico, como Fernando Martín, se hubiese convertido en un mito. Él sabía que iba a terminar mal e iba a dilapidar su figura. La gente lo quería mucho porque era una estrella y tenía carisma",
La censura y la dificultad para acceder al visionado de combates fue alejando al boxeo del público. "Eso hace, por ejemplo, que en los años 90 y 2000, donde tenemos a Castillejo como campeón del mundo, sea ignorado, poco mencionado y con un reconocimiento muy leve. El silenciamiento mediático fue explícito y no se daban noticias sobre él, pese a que podría ser un referente, figura nacional y deportiva", añade el sociólogo. Tanto las cadenas públicas como las privadas seguirían el mismo criterio de olvido respecto al boxeo, con la excepción de ETB-1 y Localia.
Para condena del boxeo, la Ley del Menor impedía emitir boxeo en televisión entre las 06:00 y las 22:00 al considerarlo violento. Tal situación provocaría, entre otras cosas, que se cortase la emisión en directo del combate entre Rigondeaux y Donaire en 2013 en la extinta MarcaTV, coincidiendo en que en España eran las 06:00 de la mañana, así como que el público español no pudiese ver la pelea contra Hasegawa del campeón mundial español, Kiko Martínez, en 2014.
El renacimiento del boxeo español
Después de unos años de penurias, el boxeo español cortó una sangría de 24 años sin medalla en los Juegos Olímpicos de París y disparó su popularidad televisiva. La plata de Ayoub Ghadfa y el bronce de Enmanuel Reyes Pla, junto al debut de la primera boxeadora española en unos Juegos Olímpicos, Laura Fuertes, levantó a los españoles de sus asientos.
Después de ser reprimido, vetado y ultrajado, el deporte del cuadrilátero vuelve a renacer de mano de grandes púgiles, mayores coberturas mediáticas, veladas de prestigio, apuesta de los streamers y la explosión de su práctica deportiva. En un país donde el fútbol arrasa con todo a su paso en la actualidad, el boxeo pasó de las 7.997 licencias federativas en 2022 a las 16.282 en 2023, según datos del Consejo Superior de Deportes. Algo está cambiando en cómo se percibe la práctica del boxeo.
"Por fin se ha normalizado la práctica deportiva del boxeo en España. La realidad es que la gente se lo pasa muy bien. Mira, te voy a contar una cosa. Cuando José Luis Garci iba a grabar su última película en 2019, El Crack Cero, necesitaba un gimnasio de boxeo para grabar unas escenas de la transición democrática y… no encontraba ninguno. El problema es que la mayoría estaban tan bien equipados que tuvo que irse al Detroit en Vallecas. Antes acercarse a un gimnasio de boxeo era más duro, ahora puede hacerlo cualquiera", zanja Ugarte.
¿Qué le falta para convertirse en un fenómeno mediático en España?
España cuenta con dos campeones de Europa, Samuel Molina (peso welter) y Cristóbal Lorente (peso pluma), mientras que Jon Fernández aspira al campeonato de Europa superligero, Jairo Noriega perdió el combate por el Mundial en minimosca y Sandor Martín disputará el cinturón por el mundial superligero en 2025. ¿Qué necesita el boxeo español para convertirse en un acontecimiento mediático y de masas?
"Falta la figura del promotor. Un promotor medio que se dedicara a hacer del boxeo español una industria. Hay muchas personas valientes trabajando para ello, pero son entrenadores metidos a promotores. Si Sandor Martín gana el campeonato del mundo, es probable que lo retransmita Eurosport, pero no Telecinco, por ejemplo. Necesitamos algo así", confiesa Ugarte. "Hay materia prima de primera calidad. Cuando haya respaldo popular y se quiera apostar por ello de verdad, porque una cosa es ofrecerlo y otra apostar, el boxeo tirará hacia arriba", remata el periodista.
"El boxeo profesional es una tabla de esperanza para los muchachos de los reformatorios, los egresados de los orfanatos, y en definitiva, para los hambrientos". En febrero de 1977, El País abrió fuego contra el boxeo con un editorial devastador titulado El Boxeo profesional, a extinguir que ponía al noble arte en jaque. Los tiempos en España estaban cambiando a una velocidad pasmosa y solo un año más tarde, tras la trágica muerte del púgil español de 23 años, Juan Jesús Rubio Melero, el periódico más leído de nuestro país por entonces dejaría de informar para siempre sobre boxeo en su vertiente deportiva.