Persiguió una oportunidad desde los 15 años

El camino de Alberth Dias, el 'madrileño' que derrotó al alumno de Connor McGregor

El brasileño, uno más en el barrio de Carabanchel, se abre paso en las MMA desde un país como España, con escasa tradición y cultura. Debutó con éxito el pasado mes de febrero. Su vida, un viaje

Foto: Alberth Dias, durante la sesión de fotos para la empresa Bellator de las MMA. (Bellator)
Alberth Dias, durante la sesión de fotos para la empresa Bellator de las MMA. (Bellator)

Venir de otro país buscando una oportunidad que te abra la puerta del éxito no es misión fácil y menos cuando solo te respalda una ilusión, o tal vez sí. Este es el caso de un brasileño nacido en Aracaju (Sergipe), que a sus 28 años, ya afincado en España, ha entrado de lleno en el pequeño pero selecto grupo de luchadores que compiten en la élite de las MMA, Alberth Dias. El pasado febrero debutó en combate con la compañía norteamericana Bellator, con victoria frente a Ritchie Smullen, alumno del afamado irlandés y estrella mundial Connor McGregor. Su edad le acompaña para materializar grandes metas en el futuro. Al instinto hay que escucharlo y este luchador comenzó a practicar artes marciales con su tío con 15 años. Capoeira, kung-fu, muay thai, jiu-jitsu... Bebió de todas las fuentes, se empapó de todas las técnicas.

Todo debe tener un porqué, máxime cuando para lograr tus metas has de dejar atrás tus raíces. Al contrario de lo que pueda parecer, Brasil no es solo fútbol. Las artes marciales mixtas del país han presumido de tener muchos de los luchadores campeones y el mero hecho de tan solo igualar el legado de sus leyendas puede llegar a parecer misión imposible. "En Brasil hay un montón de luchadores con un nivel estupendo que no tienen ninguna oportunidad para poder salir. Yo empecé a competir de manera regional, en el área donde vívía, pero faltaban campeonatos para progresar, así que busqué soluciones. Me fui a Sao Paulo, donde tuve contacto con algunos luchadores de la UFC. Posteriormente recibí una invitación para una velada en Portugal, pero desgraciadamente aquello se canceló y no pude pelear. Aún así me quedé a vivir un año allí y me hice amigo un chico de Madrid, Alexandder Ari, que tenía un gimnasio, el Madrid Fight Center. Nos caímos bien y me dio la oportunidad de venir a España para comenzar a trabajar como instructor de muay thai. Desde entonces, aquí estoy", cuenta tras una vida con la maleta a cuestas.

Dias, desafiante ante Smullen, pupilo de McGregor, ante de la pelea (Bellator)
Dias, desafiante ante Smullen, pupilo de McGregor, ante de la pelea (Bellator)

Residente en el conocido barrio de Carabanchel, sabe que es ahora o nunca. Para seguir su escalada a la cima debe pulir todos los detalles y por ello entrena con su compatriota, Valdir Cabeza, en el gimnasio Tatamisfera. Sin embargo, la falta de afición y de cultura de MMA en nuestro país dificultan su entreno al máximo nivel: "Las MMA son bastante desconocidas y eso que ahora han subido más con peleadores de nivel como Joel Álvarez y otros que han estado en UFC. Creo que dentro de poco habrá un repunte, aunque destacar sigue siendo complicado". La nueva etapa que atraviesa el planeta por culpa del covid-19, además de repercutir en la salud de miles de españoles y de haber hecho temblar los cimientos de nuestra economía, también complica en exceso el adecuado camino del deportista. "Nadie esperaba algo así, ha sido de un día para otro. Mi piso, por ejemplo, es pequeño y lo único que he tenido para entrenar es el comedor, en el que he quitado la mesa para disfrutar de cierto espacio. Ahí me intento mover lo mejor que puedo... pero no es igual. Solo sirve para mantener el ritmo y estar entretenido", lamenta.

Una oportunidad ansiada

Firmar con el Madrid o el Barça es sin duda el sueño de todo futbolista y en las MMA lo más parecido es fichar por Bellator: "Cuando firmé con mi manager en noviembre del 2019 me dijo que había algunas posibilidades de que la cosa se materializara. A principios de enero me avisaron de que ya iba a salir todo, que tenía que ir a hacerme los exámenes. Me lo creí cuando vi el contrato en la mano, pero el 'shock' llegó al ver mi nombre en la cartelera. Me dije, ‘ahora sí, Alberth, ahora es verdad’. Esto es como algo que ves en la tele, grandes referencias que parecen muy lejanas. De repente te encuentras allí, en Dublín, con ellos, en un sitio donde acaba de pelear Chris Cyborg y donde combaten un montón de luchadores famosos de la élite de este deporte. Poder estar entre ellos es la leche". Quizás, el error de muchos es no subir al tren cuando la máquina pasa por delante por miedo al fracaso, pero este no fue el caso. Dias, pese a no verse del todo preparado, no dejó escapar la oportunidad.

"Tuve un mes para entrenar, pero en realidad no aproveché todo el tiempo al tener que traminar mi residencia en España y pasar los exámenes de la liga. Mi entrenador y yo vimos muchas peleas de mi adversario. Imponía que fuera compañero de McGregor. Tiene un juego muy directo, con lo que estuvimos planteando así la estrategia. Cuando llegué allí flipé. No tiene comparación respecto a todas las veladas en las que he podido estar. Ves la recepción desde el aeropuerto hasta que te dejan dentro del hotel, la toma de fotos, el control de peso donde cada cuatro horas viene una persona para ver cuanto has perdido y determinar si es o no proporcional con tu cuerpo para no poner en ningún riesgo la salud, etc. En el momento del calentamiento no paraba de mirar a todos lados, había incluso un área con mi nombre, cosas que nunca me habían pasado en la vida. Al ponerme las vendas me olvidé de todo y me centré en el trabajo. Era la oportunidad que había estado persiguiendo desde los 15 años. No podía pensar que no estaba bien. Al salir vi el pabellón petado, así que me propuse dar lo mejor de mí para que todos disfrutaran", explica.

El brasileño, dando una clase de muay thai en Madrid. (Facebook: Alberth Dias)
El brasileño, dando una clase de muay thai en Madrid. (Facebook: Alberth Dias)

Mentalidad de campeón

Llegar y besar el santo, así fue el debut del 'madrileño' ante un gran y experimentado rival como Smullen, que no aceptó el resultado y a través de las redes reclamó posteriormente una revancha directa: "Yo acabo de entrar en la organización y él viene del 'Ultimate Figher'. Tiene incluso un gran currículum dentro de Bellator, así que cuando él quiera pelearé otra vez. Creo que eso es bueno para mí. Él tiene más que perder que yo, que soy un novato. Si tuviera que volver a enfrentarme, lo haría incluso más tranquilo", subraya. La revancha iba a ser en breve en la misma sede, pero la compañía, al igual que el resto de las empresas de MMA, tuvo que posponer sus eventos por la pandemia. La próxima fecha, a discutir: "Las peleas volverán a partir de agosto, pero será en septiembre, en Dublín, donde probablemente Smullen quiera la revancha. No hay nada confirmado. No sabemos a ciencia cierta. Por la situación, es buen momento para parar y reflexionar".

Y es que aspirar a grandes cosas y luchar por ellas es tener mentalidad de campeón. Avanzar todos los días, poco a poco, el largo camino al éxito es la única forma de conquistarlo por difícil que este sea."Creo estar logrando mis sueños, pero esto no para aquí, no quiero detenerme. Ahora que estoy dentro tengo que ir más allá e intentar conseguir el cinturón. Es el objetivo, aunque primero he de meter la cabeza en el top 10 de la categoría. Tengo cualidades para ser uno de los mejores y estar siempre en la pomada", asevera. Quedarse en la zona de confort, buscar excusas o escurrir el bulto no va con él: "La palabra excusa no tendría que existir en ningún diccionario porque te evade de muchas cosas. Yo voy y lo intento y si no sale bien al menos no tengo nada que reprocharme. Es mejor que vivir frustrado y amargado".

No siempre una vida plagada de lujos es la ambición del ser humano. Alberth Dias, como otros tantos artistas marciales, tiene como aspiración enfundarse la equipación adecuada para combatir antes que un oneroso traje. "Vivir de lo que te gusta es el mayor de los regalos. Yo me levanto todos los días y me pongo a dar clases. Eso para mí no es un trabajo porque yo voy y me divierto con los chicos, hago siempre amistades, comparto tatami con un montón de gente, etc. Con poder vivir relativamente bien de esta profesión que tanto amo, ya es suficiente. No necesito más". La felicidad tiene infinitas naturalezas y el brasileño de Carabanchel tiene muy claro cual es la suya. No son tiempos fáciles para la mayoría, pero la batalla para Alberth aún no ha terminado.

Boxeo y Artes Marciales

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