Cormier - Lewis: por qué esta es la batalla épica de la UFC y no el Khabib - McGregor
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en el madison square garden de nueva york

Cormier - Lewis: por qué esta es la batalla épica de la UFC y no el Khabib - McGregor

No son tan mediáticos como McGregor o Nurmagomedov, pero si alguien quiere ver una de las peleas del más alto nivel que la UFC puede dar, esta es sin duda una de ellas

placeholder Foto: Daniel Cormier (i) y Derrick Lewis protagonizarán una de las peleas más esperadas de la UFC. (Reuters/EC)
Daniel Cormier (i) y Derrick Lewis protagonizarán una de las peleas más esperadas de la UFC. (Reuters/EC)

En la madrugada del sábado al domingo, en el Madison Square Garden, ese mágico lugar donde han peleado Muhammad Ali o Mike Tyson, dos de los hombres más fuertes del planeta se enfrentarán en un octógono. Los estadounidenses Daniel Cormier, actual campeón, y Derrick Lewis pelearán por el título de los pesos pesados de la UFC. Puede que estos dos luchadores no sean tan mediáticos como Conor McGregor o Khabib Nurmagomedov, pero si alguien quiere ver una de las peleas del más alto nivel que la UFC puede dar, esta es sin duda una de ellas. Será una batalla épica a cinco asaltos en la que se enfrentarán dos estilos contrapuestos, aunque con el mismo poder de destrucción.

Cormier, de los JJOO a la UFC

Daniel Cormier o DC, como se le conoce en Estados Unidos, es el actual campeón de los pesos pesados y de los semipesados. DC es, en cierto sentido, el éxito personificado. No solo es un gran campeón, sino que también es un luchador muy querido y respetado en su país, donde es un habitual de los platós de televisión. Sin embargo, lejos de lo que pueda parecer, su vida no ha sido un camino de rosas. De hecho, su éxito se cimenta en la tragedia. "He perdido tanto en la vida que he llegado a pensar que lo único en lo que puedo confiar es en el deporte", dijo. Cormier perdió a varios amigos por diferentes causas, pero sobre todo perdió a su hija pequeña en 2003 en un accidente de tráfico. Entonces todavía no se dedicaba a las MMA, sino que hacía lucha libre en el equipo nacional de Estados Unidos. Participó en los Juegos Olímpicos de Atenas 2004 e iba a hacerlo también en Pekín 2008, pero no pudo llegar a pelear por un problema en los riñones que casi acaba con su vida. Fue el final de su carrera en la lucha olímpica, pero empezó en las MMA. “He pasado tanto en la vida que rara vez tengo miedo cuando peleo".

Cormier puede que no sea el más grande, el más alto o el mejor dotado por la naturaleza, pero es un trabajador nato. Tiene voluntad de acero, un fondo físico excelente (a pesar de lo que pueda parecer), controla la lucha y tiene una mano derecha que parece que esté hecha de hormigón armado. Pero sobre todo tiene la confianza de quien ha ganado a Stipe Miocic o a Alexander Gustafsson. Para esta pelea lo tiene claro. “Si la pelea no es de 'wrestling' (en el suelo) y se da de pie, tengo la sensación de que, incluso así, puedo ganar. Quizás paso de la lucha y me lanzo a los golpes. Lewis nunca ha luchado con alguien de mi nivel".

Lewis, el luchador despreocupado

Si Daniel Cormier se lanza a los golpes frente a Derrick Lewis, estará arriesgando mucho, porque Lewis es un pegador formidable. En cierto sentido, Lewis es la antítesis de Cormier. Todo lo que uno tiene de luchador profesional y trabajador infatigable el otro lo tiene de despreocupado. "Yo no soy un profesional de esto. Casi no entreno y no me lo tomo en serio. No tengo tanto respeto por este deporte como otros. Solo soy un atrevido al que le gusta pelear. No me importan ni las sumisiones ni la técnica ni nada de eso. Cuando me meto en la jaula pienso que mi rival quiere quitarme la vida, y lucho por la mía. Lo doy todo". Esa es la idea que tiene Lewis de las MMA. Es una persona con un pasado muy truculento que le ha hecho pasar incluso por la cárcel, pero que ha sabido reconducir su vida por medio de la lucha, para la cual está bien dotado. Tiene una mandíbula a prueba de bombas y unos puños que dan miedo. Puños que, por cierto, han sido entrenados por George Foreman.

Así que, frente a frente, estarán el trabajador incansable y el prodigio de la naturaleza. El método frente al desenfreno. Bien hará Cormier en no dejarse llevar por el frenesí y lanzarse a los golpes, al menos durante los primeros asaltos. Lo lógico es que se lleve la pelea al terreno que mejor domina, el 'wrestling'. Tiene 25 minutos para cansar en el suelo a Lewis y luego intentar finalizar. Ese sería un buen plan. Pero delante tendrá un tipo que solo necesita cinco segundos para conectar un golpe y terminar la pelea. Que se lo digan a Volkov, que después de ir ganando durante todo el combate recibió un solo golpe en los últimos segundos y hasta ahí llegó la cosa.

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