ESTE VIERNES PUEDE SER CAMPEONA DEL MUNDO

Por qué no se conoce a Joana Pastrana si es una de las mejores deportistas de España

La púgil madrileña Joana Pastrana pelea este viernes en Alcobendas (Madrid) por el cinturón de campeona del Mundo de la IBF del peso mínimo. En su cabeza sólo cabe la posibilidad de ganar

Foto: Joana Pastrana antes de ponerse los guantes. (Foto: Twitter @Guantesdelobo)
Joana Pastrana antes de ponerse los guantes. (Foto: Twitter @Guantesdelobo)

"Es una guerrera absoluta, una luchadora al 100%. Está predispuesta a todo". Por las palabras de Álvaro Gil-Casares, su padrino, se adivina que no es cómodo o sencillo ser Joana Pastrana. Su mentalidad ha empujado a esta púgil de 28 años a una espiral en la que el boxeo se ha convertido en el elemento vital de sus últimos tres años de vida. Es de las pocas españolas que pueden vivir practicando profesionalmente su deporte gracias a un patrocinio -Barceló Cream y Capitán Maní- y, de momento, invertir en ella ha conllevado dos títulos como campeona de Europa seguidos y la disputa, este viernes en el pabellón José Caballero de Alcobendas, del campeonato del Mundo de la IBF del peso mínimo (47,6 kilos). A Joana (12 victorias y 1 derrota) se le metió hace tiempo en la cabeza ser campeona del Mundo y está 'obligada' por ella misma a conseguirlo.

"Hace tres años entró en el gimnasio La Colina buscando nuestro 'Team Guantes de Lobo' y no nos dijo que la ficháramos directamente, sino que vino a entrenar con nosotros y nos dijo: "Os voy a enseñar mi trabajo y vosotros decidís"". Y Álvaro, como el resto de 'Guantes de Lobo', quedaron prendados por la personalidad de Pastrana. "He estado en muchas conferencias de boxeo y ves el aura de campeón que tienen Canelo, Golovkin... Joana también lo tiene. Posee un aura especial", comenta Gil-Casares a El Confidencial.

La historia de Joana está llena de sacrificio, pundonor, esfuerzo, ojeras, sudor... como todas aquellas protagonizadas por personas que nacen en un lugar equivocado para convertirse en lo que algún día soñaron. Vivir de boxeo en España, hoy en día, es algo utópico y sólo se salvan los que están aprovechando el auge de este deporte que comienza a ser la rutina de entrenamiento en gimnasios para quienes quieren más acción que nadar, correr, montar en bici o ir a un gimnasio para estar en forma.

El boxeo forma personas, no sólo cuerpos, y Pastrana es un ejemplo de esos valores de constancia, trabajo y dolor que emana el deporte de las 16 cuerdas. Al ser española, el hecho de haber levantado dos cinturones europeos no ha sido suficiente como para haber subido al peldaño y tener reconocimiento más allá de su gremio. Aunque en este último año -y sobre todo este mes-, conforme se avecinaba este combate ante la alemana Oezlem Sahin, de 41 años (24 victorias, 1 derrota), su nombre ha aparecido en medios nacionales (deportivos y generalistas) e incluso en octubre se sentó en el sillón de Buenafuente.

"España ha sido siempre una referencia mundial en boxeo, pero estos últimos diez años ha pasado algo que ha cortado esta dinámica", explica el agente y empresario. En una reciente entrevista de este medio a los dueños de Deportes Condor, una histórica tienda de artículos deportivos, se contaba cómo continuaban con vida gracias -entre otras cosas- a la especialización de deportes de moda... y el boxeo, en la actualidad, es uno de ellos. Sin embargo, que haya miles de personas que ahora se están aficionando a esculpir su figura a base de golpear a un saco no significa que se tenga la cultura suficiente como para seguir a los mejores sobre el ring.

Seguramente, gracias a promesas exitosas como Joana, Jonfer o Kerman Lejarraga, se comience a despertar un interés más allá de aprender la técnica que hay detrás de cada golpe. Kerman es de los pocos, o el único, púgil hoy por hoy en España que tiene el privilegio de poder vivir holgadamente tras sus combates. Es el más mediático con una legión de seguidores -el hecho de haber formado parte de Herri Norte (del Athletic Club) ayuda- llena cada combate que organiza en Bilbao.

Joana, si lograra el título de campeona del Mundo este viernes, tendrá un cinturón más en su casa y podrá pasar unas buenas vacaciones, pero no le cambiará la vida. No descuidará sus estudios de ofimática y márketing que tiene enfilados porque sabe que el boxeo dura sólo mientras continúe en el ring... y ganando. Es su elección, la de su cabeza, ser campeona del Mundo en un país que comienza tímidamente a saber que tiene una joya en el cuadrilátero, y una luchadora igual de persistente fuera de él.

Boxeo y Artes Marciales

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