muhammad ali e inoki, el precendente

Por qué no hay que subestimar a McGregor en el combate de los mil millones

La edad, la altura y el salvaje golpe 'superman' son las balas que guarda en la recámara McGregor ante un Mayweather desgastado que atacará desde el principio

Foto: McGregor practicó boxeo de joven como amateur. (Reuters)
McGregor practicó boxeo de joven como amateur. (Reuters)

Mayweather quiere dar espectáculo en el combate de los mil millones y abandonar su estilo defensivo parece ser la estrategia por la que apostará el púgil estadounidense. "Se lo debo a mis fans", declaró el campeón en cinco categorías, que pretende derrotar a McGregor lo antes posible para alcanzar el récord histórico de invictos (50-0). No lo tendrá tan fácil como lo pinta y, precisamente, ese exceso confianza, unido a otros factores, puede pasarle factura al de Michigan. Ni su 'shoulder roll', aspecto defensivo que consiste en utilizar su hombro izquierdo para cargar el impacto y contragolpear, parece que pueda salvarlo del salvaje 'superman' de Conor. Golpe originario del Kickboxing que sí estará permitido el próximo sábado en el T-Mobile Arena.

McGregor mide 2 centímetros más de altura y 5 centímetros más de envergadura. Ahí radica la primera victoria del irlandés, quien podría utilizar esa supremacía en las medidas para atacar con el único golpeo que puede emigrar desde donde reina, las artes marciales mixtas. El 'punch' aéreo con su zurda podría llegar a noquear a 'pretty boy'. No será fácil porque evitar el golpeo en su rostro de los golpeos volados y rectos es su especialidad, pero no en un golpeo tan definitorio. Sí es cierto que es experto en neutralizar largas combinaciones de los rivales, pero McGregor puede sorprender en su inesperado movimiento. Es su estreno en el 'arte noble' y no tiene mucho que perder.

La edad corre a favor de McGregor

La velocidad es uno de los puntos fuertes de Floyd. Es evidente. El manejo rápido de todo su cuerpo le convierte en un fantasma sobre el ring. Se trata facultad que a menudo utilizó el pentacampeón para cansar sus rivales, pero la edad puede volverse en su contra para convertirse en otro handicap. Son once años de diferencia entre el estadounidense y Conor que, con 29 años, ostenta el perfil del deportista completo: experiencia y potencia física. A ello hay que sumarle los dos años inactivos de Floyd, que, tras ganar 'in extremis' a Pacquiao, anunció que no volvería a subirse a un ring como luchador profesional. Mintió, se volverá a subir para la gran farsa del boxeo.

En concreto, se estima que Mayweather reacciona un segundo más tarde que cuando tenía 30 años, aunque sigue siendo muy rápido. Una circunstancia que le haría recibir un 15 por ciento más de golpes. Sin embargo, todo parece indicar que su resistencia física, su habilitad por excelencia, esa que tanto hace cansar a sus rivales, parece intacta o, al menos, recuperada tras varios meses de entrenamiento. No llegará al combate en su mejor versión, la versión del mejor boxeador de la última generación, pero la combinación defensa e inteligencia jugará a su favor.

Una renta que quizás sea suficiente para superar a Conor, que pecará de ser novato. La inexperiencia será su mejor y peor aliada y es que incluso varios médicos de la organización del combate aseguran al 'New York Time' que su integridad física puede estar en peligro. Richard Steele, ex árbitro profesional, se posicionó en favor de parar el combate "más pronto de lo normal" si McGregor se encontrase en problemas ya que es la primera toma de contacto del irlandés con el boxeo profesional (se subió al ring de forma amateur cuando era joven). De momento, Conor sigue entrenándose al máximo nivel, aunque para el padre de su contrincante, según sus últimas declaraciones, no sera un rival digno. "Incluso yo podría noquearle", dijo el padre de 'Money.

Ali vs. Antonio Inoki, el precedente

En Las Vegas aún queda muchas localidades por venderse, a pesar de que los precios ya se han abaratado (500 dólares, la entrada más barata). Parece que no está creando tanta expectativa el combate por su posible premonitorio final, pero lo cierto es que el único combate de estas características terminó con sorpresas. Significó el ocaso definitivo de Muhammad Ali que aterrizó en Haneda con la esperanza de terminar rápido con el luchador japonés Antonio Inoki.

El estadounidense, como es el caso actual, compitió por dinero. "¿Hay algún luchador asiático capaz de enfrentarse a mí? Le daré un millón de dólares si me vence". "Que sean seis millones", le contestaron los patrocinadores de Ali a su mánager, Jabir Herbert. Aquella noche significó se apagó la leyenda del boxeo con casi un lastre de por vida: una infección en la pierna izquierda pudo terminar en amputación.

El combate también se planteó como una farsa y terminó en empate técnico. Ni el nipón, ni el estadounidense salvaron su honor. "Money back", reclamó el público en el último round, mientras Inoki se esmeraba en lanzar patadas a Ali. Peleó sin guantes, pero sus botas causaron coágulos internos en la pierna izquierda del de Kentucky.

En aquel combate sí se podía patear, pero con una regla que impuso Ali: por encima de las rodillas. El estadounidense sólo pudo golpear en seis ocasiones y la gran parte del combate se la pasó burlándose, desde lejos, de la acción ridícula del nipón. Una circunstancia que estaría lejos de producirse en Las Vegas donde todo sigue en el aire hasta que alguno de los dos se lleve el cinturón de piel de cocodrilo.

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