Anthony Edwards, una de las grandes promesas de la NBA y actual estrella de los Minnesota Timberwolves, volvió a posicionarse como uno de los grandes tras su partido contra Oklahoma City. A pesar de que Minnesota está fuera de la final de la conferencia oeste tras perder contra Oklahoma 4 a 1, Edwards se lució con su decimoquinto partido de playoffs, marcando 30 puntos, 9 rebotes, 6 asistencias y 2 robos.
Sería el quinto mayor registro de esta categoría para un jugador joven de 23 años o menor. En este podio se encontrarían jugadores de la talla de LeBron James con una racha de 21 partidos, Kevin Durant, Kobe Bryant y Luka Doncic, los tres con 17 partidos consecutivos de playoffs anotando al menos 30 puntos a esa edad. Pero este logro no hubiera sido posible alcanzarlo solo, y Edwards ya admitió que es el gran jugador que es gracias al papel de estrellas como Ricky Rubio en su trayectoria.
Debemos recordar las palabras de admiración que el escolta dedicó al base español, a quien considera su mayor referente fuera y dentro del vestuario. Las declaraciones de Edwards, que datan de su primera temporada en la liga, resuenan ahora con más fuerza: “Es el mejor líder que he tenido en toda mi vida”, aseguró entonces el número uno del draft de 2020, subrayando el papel fundamental que Ricky Rubio jugó en sus inicios profesionales. Edwards siempre admiró el papel de Rubio y su implicación con otros compañeros, tendiendo una mano para crecer juntos.
Anthony Edwards on Ricky Rubio:
"He's the best leader I've been around my whole life."
Rubio, que regresó a Minnesota en 2020 tras pasar por Utah y Phoenix, afrontaba un contexto complejo en su segunda etapa con los Timberwolves. Aunque sus cifras no reflejaban su mejor versión estadística, su influencia fue incuestionable en un equipo joven y con problemas estructurales. A pesar de los malos resultados —Minnesota tenía el peor porcentaje de victorias de toda la NBA—, el liderazgo del catalán brillaba en cada entrenamiento y partido.
Esta admiración pública coincide con el mensaje que Rubio ha compartido recientemente en su cuenta de Instagram. “Después de un año reflexionando sobre mi carrera y mi vida, me he dado cuenta de que si he llegado donde he llegado no es gracias a las asistencias que he dado, sino a las que he recibido. Esto no es una despedida, es un gracias a todas las personas que me han ayudado”, escribió el base en una emotiva publicación que acompañó con un “gracias por la asistencia” en tres idiomas, español, catalán e inglés, y la enumeración de todos los equipos en los que ha jugado.
El reconocimiento de Edwards y el mensaje de Rubio revelan una conexión que va más allá del baloncesto. Reflejan la huella humana que el jugador español ha dejado en sus compañeros. No solo como base, sino como mentor en una franquicia marcada por la inestabilidad. Ese respeto mutuo, sellado por las palabras de una joven estrella como Edwards, consolida el impacto silencioso, pero profundo, que Ricky ha tenido en la NBA.
Anthony Edwards, una de las grandes promesas de la NBA y actual estrella de los Minnesota Timberwolves, volvió a posicionarse como uno de los grandes tras su partido contra Oklahoma City. A pesar de que Minnesota está fuera de la final de la conferencia oeste tras perder contra Oklahoma 4 a 1, Edwards se lució con su decimoquinto partido de playoffs, marcando 30 puntos, 9 rebotes, 6 asistencias y 2 robos.